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Criado en un establecimiento ganadero, ubicado en Ayacucho, al sur de la provincia de Buenos Aires, donde recuerda haber escuchado por primera vez a Alfredo Zitarrosa en Radio Rural, el nuevo director del Programa de Lechería del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Santiago Fariña, conoce de primera mano lo que es la producción a cielo abierto y es consciente de los desafíos que enfrenta esa actividad en los próximos años, en un contexto de creciente demanda de alimentos y de mayores exigencias para el incremento de la productividad en los tambos.
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“Hay que tener cuidado con tomar las áreas de trabajo de otros países a modo de modelos, porque los investigadores se adecuan a las necesidades de cada país, tanto en lo social y cultural como en lo económico y lo ambiental”, indicó a Campo ese agrónomo argentino.
Consideró que el rol de la lechería en Uruguay, que está enfocada en la exportación, es muy distinto al de otros países como pueden ser India o Estados Unidos, donde es considerada una actividad dinamizadora de la economía, o al caso de Nueva Zelanda en lo ambiental, que es bien diferente. “Lo que sí se puede tomar es el proceso, que piensa la investigación incorporando al sector productivo, al público en términos de políticas”, dijo.
Como sucede en lo local —señaló—, cuando el INIA coordina con el Instituto Nacional de la Leche o el Ministerio de Ganadería, y en forma conjunta con las gremiales de productores lecheros.
Fariña tiene un doctorado en sistemas de producción lechera por la Universidad de Sydney, Australia, y se desempeñó como coordinador de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea). El objetivo del programa de producción de leche del INIA es generar, adaptar y validar las tecnologías que permitan el desarrollo integral.
Respecto al contexto complicado que le toca vivir al tambero debido a la caída del precio de la leche, entre otras dificultades, Fariña destacó que “cuando se dan estas crisis es cuando es más necesario hilar fino a la hora de hacer los números, porque en momento de vacas gordas el productor no se fija mucho” en eso. Hay un rol de la investigación en cuantificar la importancia de cada uno de los indicadores de producción, para que luego el productor pueda valorar qué puede ajustar en sus costos y su gestión, comentó.
Entre los objetivos que tiene en el INIA figuran el trabajo enfocado en la política de producción intensiva sostenible, que fue definida por el Ministerio de Ganadería.
Durante su presentación, el lunes 28, ese técnico argentino valoró la articulación entre los distintos actores de la producción lechera uruguaya, que se sientan a tratar de resolver los problemas del sector en el consejo directivo del Inale; mientras que en otros países eso no es posible de lograr. En Argentina, los intereses del sector público a veces no están alineados a los del privado y lo que hay es falta de entendimiento y de diálogo, se lamentó.
Consideró que eso “es frustrante porque favorece al aislamiento entre los distintos sectores”.
“Acá, en plena avenida 18 de Julio, en el Centro de Montevideo, hay un monumento al gaucho y en Buenos Aires no hay ninguno que haga alusión al hombre de campo”, comparó. Opinó que eso “puede ser hasta un poco sintomático de la falta de orgullo en las grandes ciudades por el sector agropecuario”.