Costa señaló que la empresa se “puso al día en el pago de atrasos con proveedores y contratistas”. “Ahora estamos buscando terminar un reperfilamiento de la deuda financiera”, que está en el orden de U$S 130 millones, añadió.
Contó que el objetivo es vender algo más de 20.000 hectáreas y quedar con una cartera de tierras de 100.000 hectáreas.
“Con eso quedaríamos en una situación de cero deudas y en condiciones de trabajar tranquilos”, indicó.
Tras la salida de esa situación, UAG se concentra en la mejora de los resultados en los diferentes rubros de producción y en el futuro inmediato en la evolución de los cultivos de verano (soja, maíz y sorgo) y de arroz.
Esa empresa concretó la venta anticipada de 47% del volumen de soja a ser cosechada en los próximos meses a un precio de U$S 310 por tonelada, comentó su gerente general. Las chacras “están espectaculares, veremos cómo sigue el clima hasta que comience la cosecha”, expresó. Posee unas 40.000 hectáreas de soja sumadas a 10.000 hectáreas adicionales plantadas por productores en campos propios y otros agricultores que reciben financiamiento de la empresa y luego venden su producción a la firma Granosur, que pertenece a UAG.
Rocalmar es la sociedad anónima de la compañía que se dedica a las exportaciones de granos.
Tiene unas 5.000 hectáreas plantadas de arroz, que Costa dijo “se encuentran en buen estado favorecidas por la suficiente luminosidad registrada en los últimos tiempos y el agua” acumulada sobre fines de 2015.
La empresa maneja unas 80.000 cabezas de ganado y el año pasado vendió 30.000 vacunos para su faena en frigoríficos. Los bovinos son producidos en campo y en tres feedlots propios.
Respecto a la posibilidad de la instalación o compra de un frigorífico, dijo:“es un tema interesante, lo estuvimos analizando en el pasado y siempre está el interés”. Explicó que “las perspectivas de inversión no están fáciles”, y que la prioridad es “terminar de ordenar la casa, algo que se alcanzó en un 80% a 90%”.
Propios y arrendados
Consultado sobre la posible dificultad para concretar la venta de los campos en un mercado de tierras local que tuvo una desaceleración en la cantidad de transacciones y un ajuste a la baja en el precio, como señalan operadores del sector, Costa dijo que pese a ello la empresa ha vendido “bastante”, unos U$S 50 millones en tierras y eso permitió a UAG “ponerse al día”. Al inicio de este año “ya hemos vendido algún campo”, apuntó.
El objetivo de esa firma es quedarse con los campos propios que están ubicados en zonas estratégicas, como la agrícola en el litoral, la agrícola ganadera en el noreste con el cultivo de arroz en Tacuarembó, Cerro Largo y Rivera, y más granelera en Paysandú y Río Negro, donde también hacen ganadería.
Paralelamente, ese empresario contó que están arrendando algunos campos propios y, a la vez, arriendan campos a terceros. En las tierras de la zona centro, ubicadas en los departamentos de Durazno y Flores, “la idea es salir o trabajar con terceros productores”, dijo.
En el transcurso del año pasado eran varios los rumores sobre la situación complicada de UAG y una posible caída con los coletazos que eso podría generar. Costa reconoció las dificultades pero rechazó enfáticamente que la empresa estuviera al borde de la quiebra, como se llegó a rumorear.
“Ya salimos (del atraso en el pago a proveedores)” y “la idea es seguir trabajando en Uruguay, donde los inversores apostaron en el proceso de crecer rápidamente”, señaló.
Destacó que el patrimonio de la empresa “supera varias veces el monto de las deudas”. “Mientras que otras compañías no aguantaron y se vieron obligadas a vender e irse del país”, comparó.
Entre las prioridades figuran la mejora de los rendimientos de los cultivos y una disminución de los costos operativos. Informó que la empresa “se desprendió de algunos profesionales y redujo el personal; algunos de ellos fueron al seguro de paro”.
Estado chino y otros inversores
La expansión de UAG en el agro uruguayo fue acompañada por inversores extranjeros que pasaron a ser accionistas que en su mayoría provienen de Canadá, Estados Unidos, Alemania, Francia e Inglaterra. “Somos unos pocos uruguayos, no hay de otros países latinoamericanos”, contó Costa. Y se refirió a otro rumor sobre la empresa: “Los Peirano jamás hicieron negocios con nosotros”.
“El crecimiento explosivo de la empresa fue porque los inversores de diferentes partes del mundo nos abrumaron de alguna manera con recursos”, dijo. Mencionó que entre ellos se encuentran “fondos de inversión y de pensión, como el más grande del mundo, que es China Investment Corporation (CIC), accionista de UAG”.
Los principales inversionistas en esa compañía son los fondos Wellington Management Company, LLP; Columbia Wanger Asset Management, LP; Sprott Resource Corp; Agrivent y el FCPR Ice Opportunity.
“Hay que cuidar a esos inversionistas para que no se vayan y que no decidan vender todos los campos e irse a Australia, donde hoy es increíble el nivel de inversión y que tiene costos inferiores que Uruguay”, advirtió. Comparó que “hoy es más difícil exportar a China porque entran los productos australianos, que históricamente eran más caros que los uruguayos y ahora es al revés”.
“No solo depende de que nosotros hagamos las cosas bien para mantenerlos, sino también del gobierno y de las condiciones que ofrece el país”, valoró.
Para Costa, “el país productivo se ha complicado”. “Desde 2003 hasta ahora nunca hubo una situación tan benévola para el agro uruguayo, con precios favorables y buenas producciones, pero no se hicieron los ajustes necesarios para mantener la competitividad y hoy Uruguay tiene un gasoil caro y costos altos”, se lamentó.
Costa, que se dedicó a la ganadería, la forestación y los arándanos, opinó que el productor agropecuario uruguayo “no es llorón”. “Salió a las rutas a reclamar debido a que la situación es agobiante porque no dan los números”, argumentó en alusión a la reciente movilización organizada por un grupo de tamberos.
Consideró que “el productor uruguayo es un gran trabajador, ha construido este país y ha puesto su sudor y esfuerzo para generar riqueza”. “Hay otros sectores que son muy importantes, como los servicios, pero la esencia de Uruguay es la agropecuaria y la ganadería en particular”, señaló.
Más allá de eso, el gerente general de UAG dijo que “el agro precisa un nuevo modelo de producción, que sea más empresarial”. “Hoy solo el esfuerzo no alcanza, hay que invertir en tecnología, en innovación, y eso muchas veces el productor tradicional no lo puede hacer”, indicó.
“De arar con bueyes y con arado de mano” en el predio que explotó durante años en el departamento de Lavalleja, Costa valoró que ahora en la empresa que dirige siempre están probando “cosas nuevas”, como la inseminación intrauterina artificial en las ovejas, conocida como laparascopía, y “un experimento con un estimulante foliar finlandés en cultivos de soja, que no existe en Sudamérica y originalmente se utiliza en la forestación”. “Si los resultados nos acompañan planeamos introducirlo en todo el país”, dijo Oscar Costa.