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El oficialismo reaccionó el martes 26 en la Comisión Permanente del Poder Legislativo luego de un planteo de la oposición para que se recordaran los 40 años del “Febrero Amargo” con el argumento de que todos los actores “asuman las responsabilidades” y de que exista una “verdadera autocrítica”. Más aún, la oposición advirtió que el “fuerte cuestionamiento” actual al Poder Judicial debilita la democracia. El Frente Amplio sostuvo que ambos hechos no son comparables y que la izquierda “siempre” estuvo en contra del golpe de Estado.
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El febrero de 1973 es conocido como “Febrero Amargo” y para varios dirigentes políticos de todos los partidos, e incluso militares, es considerado el mes del golpe de Estado. En ese momento varios mandos militares se sublevaron y desconocieron la designación del ministro de Defensa, Antonio Francese. El legislador colorado Amílcar Vasconcellos advirtió el inicio de un golpe de Estado. En aquel momento, la Justicia Militar pidió a la Cámara de Senadores que le retirase los fueros parlamentarios al legislador denunciante para poder someterlo a proceso. Finalmente el golpe de Estado fue inequívoco a partir del 27 de junio de ese año, con la disolución de las cámaras parlamentarias y el inicio de la última dictadura en el país que culminó 12 años después, en 1985.
“Sin memoria y sin verdad nuestra vida como sociedad estará seriamente devaluada”, dijo en la sesión del martes el diputado colorado Fernando Amado (Vamos Uruguay), quien planteó la iniciativa de recordar los 40 años del Febrero Amargo. Luego aclaró que cuando ocurrieron esos hechos él no había nacido, pero que no por ello iba a evitar una autocrítica de lo actuado por su partido.
El legislador denunció que el sistema político se quedó de “brazos cruzados” —salvo excepciones— ante el avance militar. Remarcó que ni el líder del Partido Nacional, Wilson Ferreira, el líder del Frente Amplio, Líber Seregni, el Partido Colorado, la central sindical de trabajadores, ni el Parlamento salieron de forma pública a defender las instituciones.
Para Amado el sistema político construyó una serie de mentiras sobre el golpe de Estado: “La teoría de los dos demonios, que los tupamaros lucharon contra la dictadura y en defensa de la democracia, que el Partido Colorado es golpista, que el Frente Amplio siempre resistió la dictadura, que los desaparecidos fueron cremados y tirados al mar, y que el golpe fue en junio y no en febrero del 73”.
Asimismo, opinó que todo el sistema político debe realizar una autocrítica y asumir los errores cometidos. “Espero que del pasado hayamos aprendido algo y que en tiempos actuales no existan fracciones políticas tentadas únicamente por la acumulación del poder en sí mismo”, advirtió.
En ese momento añadió que si bien considera que en el Frente Amplio prima una convicción democrática, en los últimos días ha observado que los cuestionamientos de los dirigentes frenteamplistas a los fallos y resoluciones de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) demuestran que no “viven la democracia de manera republicana”, y que es solo un “instrumento y herramienta que la utilizan si les sirve”. Por eso —dijo— espera que la ciudadanía “haga pagar” con menos votos a aquellos que demuestren que no creen en la democracia. “El pueblo les debe hacer sentir que se han equivocado y feo”, afirmó.
En la misma línea expusieron sobre el tema el senador colorado José Amorín y el blanco Sergio Abreu. Sin embargo, el diputado nacionalista Ricardo Berois criticó a Amado por decir que Ferreira y Seregni se quedaron “de brazos cruzados”. “Decir eso es una bofetada a esta institución”, se quejó.
Desde el Frente Amplio, el diputado Alfredo Asti respondió que la izquierda siempre estuvo en contra del golpe de Estado y que por eso su entonces líder convocó a un acto en la avenida 8 de Octubre donde exigió la renuncia del presidente Juan María Bordaberry. A su vez aclaró que “de ninguna manera se pueden vincular los acontecimientos de los últimos días con los que tuvieron lugar en febrero de 1973”. También enfatizó que su fuerza política sigue “defendiendo las instituciones, pero las que estén al servicio de un proyecto de país que sea apoyado por la inmensa voluntad de la ciudadanía”.
Su colega socialista Yerú Pardiñas consideró “paradójico” que se afirme que todos tuvieron responsabilidad, y como argumento recordó —aunque no lo nombró— al dictador Juan María Bordaberry como el “titiritero” de los militares. De inmediato subrayó que “su generación futura hoy lidera el Partido Colorado”, en alusión a su hijo Pedro, senador y líder de Vamos Uruguay.
Ante eso, Amado salió en defensa de su líder político. “No voy a tolerar que se quiera condenar a Pedro por lo que hizo su padre”, advirtió. Luego agregó que cuando desde su partido se habla de Raúl Sendic —actual presidente de Ancap— se opina por lo que hizo en la gestión de gobierno y en la empresa pública y no por ser el hijo del fundador del Movimiento de Liberación nacional Tupamaros”, que tomó las armas en democracia.
“En la sede del Partido Colorado no estamos orgullosos de haber tenido a Juan María Bordaberry. Si van, no encontrarán un solo cuadro o referencia. Seguramente si van a alguna de las sedes del Frente Amplio van a encontrar más de un retrato de gente que tiene sangre en la espalda”, afirmó.