N° 1893 - 17 al 23 de Noviembre de 2016
N° 1893 - 17 al 23 de Noviembre de 2016
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCayó el telón. Se acabó la mascarada. El espectáculo terminó como tenía que terminar: sin sorpresas. El público se retira desilusionado. Nadie aplaude. Alas-U, otro fracaso del socialismo, levanta la función.
Durante las últimas semanas, algunos ilusos creían que la aerolínea chilena LAW iba a comprar Alas-U y levantar una deuda de quince millones de dólares con el Fondes, empleados enviciados por gozar de privilegios inmerecidos y unos permisos de navegación a punto de extinguirse. ¿Quién, en su sano juicio, se mete en ese berenjenal?
En realidad, los chilenos jamás quisieron comprar la “empresa” Alas-U. Lo que querían comprar eran los “permisos” que tenía Alas-U para volar en la región. El único activo con valor que tenía esta ¿empresa?, no lo habían creado sus funcionarios sino que se lo habían otorgado por la gracia divina del Estado.
Alas-U no vale un centavo. No lo vale por sus aviones (no los tiene). No lo vale por su plan de negocios (no es bueno). No lo vale por sus resultados operativos (casi nunca fueron a capacidad plena). No lo vale por sus resultados financieros (nunca dio ganancias). No lo vale por las cualidades excepcionales de sus funcionarios (si las tuvieran, ya estarían trabajando en otras empresas y no viviendo del subsidio estatal). Alas-U, si vale algo, es porque tenía los permisos para volar. ¿Por qué, entonces, habría que pagarles un centavo?
Todo este fracaso de “prenderle una vela al socialismo” comienza con una falsa premisa: Uruguay necesita tener una “aerolínea de bandera” para tener “soberanía” y no perder “conectividad”, siendo “el Estado” quien la administre. Los socialistas no creen en una política de “cielos abiertos”, donde aviones de cualquier país puedan aterrizar en suelo de otro Estado, simplemente cumpliendo normas de seguridad. Eso es lo que da conectividad, oferta amplia y precios bajos.
Son los principios socialistas los que mandaron al fracaso a Alas-U, no solo una mala gestión o “cuestiones de mercado”. Esos principios socialistas que no creen en la capacidad de decisión de los ciudadanos para elegir —libremente— qué productos y servicios quieren consumir y a qué precios. Que creen que la “mano visible” de un burócrata puede más que la “mano invisible” del mercado. Que se sienten con el poder de “proteger” a los ciudadanos con el “escudo de los débiles”, cuando la mejor protección para el consumidor y para el trabajador, es un mercado pujante, con muchas ofertas de productos baratos y empleos bien remunerados.
Como decía Margaret Thatcher: “El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero... de los demás”.
Ahora que se acabó el dinero. Ahora que se voló la hojarasca. Ahora que seguimos tan conectados y tan soberanos como siempre (pero con varios millones menos), podemos enfrentarnos a la cruda realidad: nos mintieron una vez más. ¿Será la última función o tendremos algunas más?