Es que si bien los frigoríficos no faenan terneros, con los valores que pagan por los vacunos inciden en el precio que ofrecen los ganaderos y otros empresarios que adquieren esa categoría para engordarlos y llegar a terminar los novillos.
La Asociación Rural, en tanto, está “revisando jurídicamente” esa vinculación entre frigoríficos y feedlots, para analizar si es posible establecer alguna propuesta tendiente a “corregir” esa situación, señaló el nuevo presidente de esa gremial, Pablo Zerbino.
Mesa también se refirió a la “preocupación por la situación económica” de los ganaderos, “especialmente de los predios de cría”.
La baja de los precios del ganado y algunos fenómenos climáticos incidieron en el sector. Los resultados de preñez “son muy bajos, de 45%, cuando en años anteriores era de 75%”, destacó.
Para el ruralista, esa situación “tiende a agravarse con menos terneros en los próximos años”. “Si además disminuye el precio de las vacas gordas, que es una categoría importante para los ingresos de los criadores, entonces se construye un combo que se nota en los resultados de los ingresos”, lamentó.
Otro dato que puso en alerta al sector fue la evolución del stock ganadero, en función de la declaración jurada que divulgó la Dirección Contralor de Semovientes (Dicose), en la que se advierte una disminución de los terneros y un aumento de los novillos de mayor edad.
El incremento de los novillos de más de tres años se debe a que los productores prefieren terminar sus animales alimentándolos a pasto en lugar de hacerlo con granos, porque tienen otro costo más elevado, y eso demora la terminación de los novillos, opinó Mesa.
Acotó que “cuando los precios no les sirven a los productores, entonces estos dejan de invertir en pasturas y granos”.
Una de las señales más claras que recibe hoy la cría de ganado es la posibilidad de pactar la venta de terneros a un precio de U$S 2,25 el kilo para entregar en marzo, lo que es ofrecido por las empresas dedicadas a la exportación de vacunos, comentó.
Consideró que esa es una alternativa “interesante” para el criador, que se reflejará en la cantidad de cabezas a ser exportadas, “siempre y cuando no se pare la exportación en pie, debido a los permanentes mensajes de la industria frigorífica en contra” de ese negocio.
Los empresarios del sector de los frigoríficos argumentan que la exportación de vacunos hace perder la posibilidad de generar valor agregado en el proceso industrial local. “Eso no es así, porque con el ganado se vende la genética, que también es agregar valor a la producción, y eso no solamente sucede con la faena en una planta” industrial, dijo Mesa.
Planteó que si el frigorífico puede elegir a quién le vende la carne, el criador también puede decidir qué hacer con sus terneros.
Eso “es libertad de comercio, algo que siempre se defiende en todos los ámbitos, salvo cuando les tocan el bolsillo y prefieren que el Estado intervenga”, cuestionó.
Reconoció que ese tema fue discutido en la junta de Inac y cada uno ha defendido sus intereses.
El promedio de vacunos exportados es de un 10% de la faena, lo que representa unos 200.000 animales anuales, con algunas oscilaciones en ciertos años.
Rusia, China, Turquía y Egipto son los mercados de mayor relevancia para ese negocio; de hecho, los turcos y egipcios concentraron las compras de vacunos uruguayos en los años recientes. China en su momento importó ganado lechero. “Ojalá le pudiéramos vender terneras a Argentina, no por eso vamos a terminar nuestro rodeo”, señaló.
A modo de ejemplo, comentó que los productores dedicados a la cría no van a vender la máquina de producir, lo que pasa es que si un productor tiene un rodeo de 100 vacas y una preñez de 80%, tiene 20 vacas falladas y por lo tanto debe reponer con 20 terneras; y si sacó 40 terneras puede vender la mitad y no pasa nada.
En agenda
Otros productores señalaron que si el precio les sirve, los terneros van a salir, pero “con el novillo a U$S 2,90 por kilo las cuentas son muy ajustadas”.
¿Por qué el precio de la hacienda en el mercado local tiene tantas variaciones si el valor promedio de exportación de carne bovina muestra cierta estabilidad? Esa es una de las interrogantes que se hacen hoy algunos ganaderos.
El 20% de los novillos que se faenan provienen de corrales de engorde, que en algunos casos son propiedad de las mismas empresas que tienen frigoríficos, plantearon.
Ese tema está en la agenda de algunas gremiales que integran el Inac, como las Cooperativas Agrarias Federadas y la CNFR.
“Hay estados de Estados Unidos que tienen prohibido que la industria frigorífica tenga feedlots, porque consideran que inciden en la fijación de los precios del ganado”, dijo Mesa. Y agregó: “Estoy hablando de Norteamérica, no de Cuba”.
En Uruguay hay habilitados 139 establecimientos de engorde a corral, que tienen capacidad para el confinamiento de 207.814 animales, según datos del Ministerio de Ganadería a los que accedió Campo. Algunos frigoríficos figuran en ese registro.
En la junta del Inac las gremiales rurales mencionadas transmitieron una consulta al Poder Ejecutivo respecto a los motivos por los que solamente la industria cárnica tiene seguro de paro extendido y otros sectores industriales no lo tienen.
Eso “también incide en la fijación de los precios por la posibilidad que brinda de regular la faena” al reducir la operativa en las plantas industriales, consideró el representante de la CNFR.
Argumentó que “para generar la confianza que precisa el productor en sus decisiones y dar cristalinidad al negocio, estas cosas hay que discutirlas”.
Argentina
Otro tema que genera incertidumbre en la ganadería es la falta de respuesta del Ministerio de Ganadería ante la consulta realizada por algunas gremiales rurales respecto a los motivos que impiden la exportación de ganado y de carne a Argentina, contaron a Campo fuentes del sector.
A mediados de año, esa Secretaría de Estado publicó los protocolos sanitarios previstos entre ambos países para el envío de vacunos al mercado argentino, pero no sucedió lo mismo para la colocación de cortes cárnicos, especialmente con hueso como el asado, que en otros años fue un producto exportado al vecino país.
Hace más de tres años que los frigoríficos uruguayos no consiguen exportar ni un kilo de asado al mercado argentino, que era un tradicional cliente de ese corte de carne urugaya (ver Campo Nº 69).
Este año fueron exportados 16 vacunos para reproducción por un monto de U$S 17.500 y no salió un kilo de carne, ni con hueso, ni desosada, hacia ese mercado, según datos del Instituto Uruguay XXI. Indican que 2012 fue el último año en que Uruguay exportó carne bovina a Argentina y también en ese año se comercializaron 612 cabezas de ganado.
Entre 2010 y 2012 el monto de las exportaciones de carne sin deshuesar, fresca o refrigerada, a Argentina, superó los U$S 4 millones anuales, según las estadísticas de ese organismo. Muestran que los frigoríficos que exportaron, principalmente asados, al mercado argentino por esos años fueron Tacuarembó, Colonia, Inaler y Cledinor (propiedad de Marfrig), Ontilcor, Lorsinal y Carrasco.
Algunos empresarios del sector consideran que si los precios favorecen el negocio de exportación de ganado o de carne, tarde o temprano deberían concretarse negocios.
Otros advierten ciertas trabas para exportar.