Un negocio millonario
La consultora Deloitte publica cada año un ranking de los clubes de fútbol que más facturan de algunas de las principales ligas europeas (España, Italia, Inglaterra, Alemania, Francia y Turquía). La última edición, publicada pocos días atrás, volvió a ubicar al Real Madrid en la cima, con ingresos en la temporada 2013-2014 por 549,5 millones de euros, equivalentes a unos U$S 623 millones. El club inglés Manchester United —una de las marcas globales más valiosas— escaló a la segunda posición con 518 millones de euros (U$S 587 millones) y Bayern Munich se mantuvo tercero con 487,5 millones (U$S 553 millones). La lista de los 10 equipos que más facturan la completan, en el siguiente orden, Barcelona, París Saint-Germain, Manchester City, Chelsea, Arsenal, Liverpool y Juventus. Con ingresos anuales por 120 millones de euros (U$S 136 millones aproximadamente), el más modesto del ránking que abarca a 20 clubes es el Atlético de Madrid de Diego Godín.
Siguiendo los pasos de Manchester United, Real Madrid negocia su entrada a la Bolsa de Valores de Nueva York, la mayor del mundo. Según los estudios que encargó, la institución vale U$S 3.500 millones y sus acciones cotizarían al momento del lanzamiento entre 14 y 16 dólares, informó la agencia Euroamericas Sport Marketing.
Las cifras del fútbol charrúa resultan irrisorias frente a las de esas grandes ligas, y algunos las manejan con cierto celo. En la AUF se indicó que no puede proporcionar la información de sus instituciones asociadas.
Los clubes actúan bajo la figura de asociaciones civiles o sociedades deportivas inscriptas ante el Ministerio de Educación y Cultura, y no están obligadas a exponer sus números en registros públicos (aunque esa secretaría de Estado se propone en el futuro llevar una base de datos más completa sobre las instituciones). En las asambleas anuales los socios pueden escuchar de los directivos un panorama de las finanzas de sus clubes.
Según un sondeo de la consultora Cifra hecho para Búsqueda, publicado en setiembre de 2013 (Nº 1.732), al 83% de los uruguayos les interesa el fútbol. Las simpatías que declararon los encuestados son reveladoras de cómo se reparte este mercado: el club con más hinchas es Peñarol (46%), y con Nacional (35%) acaparan a ocho de cada diez aficionados. Solo el 6% es simpatizante de otro de los equipos; el restante 17% aseguró que no sigue a ninguno en especial.
La atracción que generan los dos equipos llamados “grandes” se traduce luego en un reparto oligopólico del negocio futbolístico.
Peñarol y Nacional “tienen una gran ventaja. Aun si fueran 30.000 socios —y no los que dicen que tienen— los que pagan una cuota de, digamos, U$S 10, ya se aseguran una entrada de U$S 300.000 mensuales. Para nosotros, con unos pocos miles de socios, los números son muy distintos”, comparó un dirigente de una de las instituciones menores consultadas.
La magra masa social también limita la entrada de ingresos para los clubes chicos, no solo por concepto de mensualidades. “El merchandising, por ejemplo, no existe. ¿Llaveros?, ¿camisetas?, el ingreso es cero”, señaló la fuente. Y confesó: “Vivimos de la venta de jugadores al exterior o de la participación en alguna copa”, aunque no todos los equipos prestan igual atención a las divisiones formativas ni logran acceder fácilmente a competiciones internacionales como la Libertadores o la Sudamericana.
En la Segunda División, donde también se habla de profesionalismo, el panorama no es mejor.
Los números uruguayos
El último balance de Peñarol aprobado, correspondiente a 2013, mostró ingresos por algo más de U$S 16 millones.
Los niveles de afiliación crecientes — que según directivos permitió llegar a los 77.000 socios— aportaron unos U$S 4 millones en cuotas. Una cifra similar (U$S 3,9 millones) provino de transferencias de jugadores, y otros U$S 3,8 millones fueron ingresos por la participación en las competiciones deportivas (57% por copas internacionales, 37% de torneos locales, y otro 8% por giras y partidos amistosos). Los derechos de televisación generaron U$S 2,8 millones y la institución carbonera recibió casi un millón de dólares por el sponsoreo de un grupo de empresas entre las que figuran Puma, Antel, Gatorade, Conaprole y Nativa, conforme con la información que obtuvo Búsqueda.
A modo de comparación, la facturación anual de Peñarol es similar a los ingresos operativos brutos de algunas empresas locales conocidas, como Ascensores Otis, la imprenta Garino o Cerámicas Castro, y supera a la de muchísimas otras.
En su propio giro es de los clubes que más factura junto con Nacional. Pero sus ingresos anuales representan solamente 0,02% de la facturación del Real Madrid. En términos proporcionales, es como comparar el tamaño de la economía de Uruguay (su Producto Bruto Interno) con la del Reino Unido, la sexta mayor del planeta.
Según el balance, en 2013 Peñarol contaba con un activo de U$S 17,8 millones y su pasivo ascendía a U$S 8,7 millones (mayormente deudas financieras y cobros anticipados, entre otras). El resultado anual del ejercicio rondó los U$S 1,7 millones.
Por su parte, directivos de Nacional informaron que el club tiene que financiar un presupuesto cercano a los U$S 15 millones, que incluye las remuneraciones de los planteles, la residencia y otros gastos en los juveniles, el mantenimiento del Gran Parque Central y de los Céspedes, entre otros rubros. También producen gastos las áreas de básquetbol y el tenis que también explota la institución.
“A diferencia de lo que pasa con los clubes europeos, los ingresos por televisación o venta de entradas acá son muy poco. Lo que banca el gasto es la venta de jugadores y todos los años tenés que concretar una buena” para no quedar en rojo, explicó un dirigente que está empapado en los números.
En el último ejercicio le entraron a las arcas de los tricolores cerca de U$S 2,5 millones por haber acunado a Luis Suárez, otro U$S 1,5 millón por la venta de parte de la ficha de Carlos De Pena y U$S 0,8 millones por el pase de Quilmes a San Lorenzo de Martín Cauteruccio, detalló otro directivo.
Los ingresos más regulares provienen de las cuotas sociales y de las butacas del estadio, que uno de los consultados estimó en cerca de U$S 5 millones anuales. Si bien el club dice que tiene unos 75.000 socios, hay muchos vitalicios o son niños que aportan poco dinero. Como tienen entrada libre al Parque, la venta de entradas genera no más de U$S 0,5 millones (aunque la cifra varía dependiendo de en cuántos clásicos Nacional es local en la temporada). Otro medio millón lo aportan los sponsors, y por derechos de televisión entran U$S 1,5 millones, estimó uno de los informantes.
Calculó que jugar la primera fase de la Copa Libertadores suma a la caja cerca de U$S 2 millones.
Los números son mucho más humildes en otros clubes de la Primera División, incluso de aquellos llamados “en desarrollo” y que son habituales animadores del torneo uruguayo.
El balance anual de Danubio cerrado a fin de setiembre pasado mostró ingresos por cerca de U$S 2,3 millones. Una cifra parecida facturaron, por ejemplo, la bodega Juan Carrau o la fábrica textil Rajchman.
La venta de futbolistas fue floja respecto a otros ejercicios —el pase del golero Sergio Rochet al AZ Alkmaar de Holanda, una operación considerada “menor”, por U$S 200.000—, lo que se compensó con ingresos por concepto de solidaridad y formación de jugadores transferidos anteriormente (aproximadamente U$S 1,1 millones). Los contratos de televisación le aportaron a los franjeados de Maroñas U$S 320.000, la cuota social U$S 80.000 y el merchandising U$S 38.000, mientras que otros ingresos que provienen de la AUF y de la disputa de torneos generaron medio millón de dólares.
Para Danubio la venta de entradas es deficitaria, ya que sus socios —unos 5.000, de los cuales cerca de 1.200 pagan su cuota mensualmente— ingresan gratis a los partidos en los que el equipo juega como local en Jardines del Hipódromo, y los únicos espectáculos que dan ganancia son cuando enfrenta a Peñarol y Nacional.
Desde el punto de vista de sus finanzas, Defensor Sporting tuvo un año excepcional en 2014. Algunos pases y una exitosa Copa Libertadores (en la que avanzó hasta las semifinales) incrementaron los ingresos, aunque una parte se esfumó en gastos en los viajes y premios por la participación en ese torneo continental.
En años normales, como en otros clubes uruguayos, el presupuesto se salva teniendo una buena “fábrica” de jugadores, señaló Pablo Messano, dirigente y contador honorario de los tuertos de Punta Carretas. “Desde 1987 Defensor trabaja seriamente su cantera y por eso la institución no ha tenido ningún haber impago”, remarcó.
Otras instituciones manejan presupuestos aún más acotados, y se la rebuscan para conseguir algunos pesos para sostener las inversiones y gastos.
De cara al Clausura, el Club Atlético Cerro invirtió U$S 200.000 en sistemas de riego y drenaje del campo de juego de su estadio Luis Tróccoli, así como en mejoras en los vestuarios, la cantina y en una de las tribunas. Eso contrasta con la inversión que viene realizando Peñarol en el estadio propio, que empieza a tomar forma en un costado de la ruta 102, cuyo costo inicialmente se estimó en U$S 33 millones, pero las cifras se han ido incrementando.
En la tarde del sábado 14 y por la primera fecha del Clausura, Cerro recibirá a los carboneros estrenando indumentaria. Con la compra de la entrada a través de una de las redes de pagos, los hinchas cerrenses podrán llevarse la nueva camiseta oficial por $ 600.
El equipo picapiedra, uno de los más humildes del profesionalismo local, también tiene su propia tienda de merchandising. En el “Rampla shop” se puede comprar la blusa oficial pagando $ 900 y el banderín por $ 150. Ofrece hacer envíos a todo el mundo, pero se vende poco.
A años luz de los millones que producen para sus megaclubes figuras como Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney o Lionel Messi, el modesto fútbol uruguayo vuelve a mostrarse por estos días en las canchas.
Contratapa
2015-02-12T00:00:00
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