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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl gobierno nacional, y por ende todos los uruguayos, tenemos tres grandes problemas en nuestra economía que son un freno y una amenaza para el desarrollo y sobre todo para mantener y fortalecer los planes sociales. El déficit fiscal, la inflación y el atraso cambiario componen el tridente con el cual la conducción económica debe luchar a diario.
El déficit se produce porque el Estado gasta más de lo que recauda. Para abatirlo puede disminuir los gastos e inversiones o, como pregonan otros, subir impuestos. Los principales aportantes a las cuentas públicas somos los ciudadanos a través del pago de impuestos y las empresas públicas a través de sus ganancias.
La inflación es una “espada de Damocles”. El gobierno previó un valor de este índice en un eje del 5%, pero actualmente estamos en casi un 10% y si se llega a los dos dígitos se activan una serie de ajustes (salariales, precios, prestaciones, etc.) que no harán otra cosa que empujar más el índice. Los precios de muchos de los insumos y sobre todo de la canasta familiar, como de varios servicios, tienen una relación directa con el precio del dólar, o sea que su incremento empuja al alza estos precios y en un círculo vicioso empujan la inflación.
El Banco Central lucha todos los días para que el valor del dólar no se ajuste a los niveles internacionales, produciéndose el famoso atraso cambiario que pega muy fuerte en nuestro sector exportador, restándonos competitividad, y por otro lado hace que los productos importados sean relativamente baratos inundando éstos nuestra plaza.
Estoy convencido que podemos afirmar que ANCAP y su mala gestión son la principal causa de estos tres males. En primer lugar, según se ha informado, hace doce años que ANCAP no vuelca ganancias a Rentas Generales, ha gastado todo lo que ha generado y a su vez se ha endeudado en mas de 2.000 millones de dólares, estando técnicamente quebrada. Si hubiera generado ganancias al Estado, el déficit fiscal seguramente sería algo menor, quizás de algunas décimas, lo que sería fundamental para el balance de las cuentas públicas.
De estar ANCAP en condiciones contables aceptables, podemos afirmar que los combustibles tendrían un menor precio, rebajados en un porcentaje importante, lo que como ningún otro insumo repercutiría en la composición de los precios porque todos tienen un componente de transporte o utilización de energía, contribuyendo decididamente con el control de la inflación. Si tuviéramos precios de combustible un 25% más baratos, ¿cuál sería nuestro índice inflacionario? Y por último, si la inflación estuviera en el eje fijado, ayudada por el precio de los combustibles, la cotización del dólar estaría más alineada con los valores internacionales, haciendo que nuestro país sea más atractivo para el turismo, inversiones, exportaciones, etc.
Por si todo esto fuera poco, a los que pensamos que la gestión ha sido un rotundo fracaso se nos tilda de enemigos de las empresas públicas. Paradoja: los que dicen defenderlas son los que la fundieron.
ANCAP, su Directorio y mandos gerenciales, ambos responsables de la pésima gestión, han minado con su accionar nuestras finanzas, perjudicando la gestión del gobierno y condenando a todos los uruguayos a un futuro económicamente difícil.
Y encima debemos soportar a un grupo de inescrupulosos charlatanes que quieren justificar este desastre. ¿Será que esta vez aprenderemos? Ojalá.
Daniel H. Báez
CI 1.465.895-4