El presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Joaquín Martinicorena, coincidió con ese productor respecto a la importancia que tiene la carne en el negocio ovino. Algunos trabajos técnicos realizados en ese organismo “demuestran que la unidad ganadera ovina es más rentable que la de bovinos”, advirtió.
Dijo que para ese producto hay mercado, hay demanda, pero la oferta de animales para la faena se encuentra afectada por el exceso hídrico, que provoca problemas sanitarios, especialmente de parásitos.
En cuanto al negocio lanero, “los valores de la lana se mantienen en niveles aceptables para el productor, aunque en la zafra que acaba de terminar, las industrias no pagaron un sobreprecio por las lanas más finas como ocurrió en otros años”, señaló Martinicorena, que produce ovinos en Salto.
El acto de inauguración oficial de la zafra del sector ovino se realiza hoy en la ciudad de Trinidad, capital del departamento de Flores, donde opera una de las principales industrias laneras y la mayor exportadora de lanas de Uruguay, que es Lanas Trinidad.
Debido a la creciente colocación de carne ovina uruguaya en los mercados externos y la importancia que ganó en la rentabilidad del productor ovejero, las instituciones involucradas en ese sector como el SUL y el Instituto Nacional de Carnes (Inac) decidieron cambiar el nombre del tradicional evento lanero por otro que engloba ambos productos.
En el campo uruguayo hay casi 20.000 productores de ovinos que ocupan 10,6 millones de hectáreas y un stock de 8,3 millones de cabezas, según datos del censo agropecuario realizado por el Ministerio de Ganadería en 2011. Actualmente, el stock se ha reducido a poco más de 7 millones de cabezas.
Indican que la mayoría de las explotaciones del sector son pequeñas y medianas, 6.600 predios cuentan con menos de 50 hectáreas y otros 6.000 se encuentran en la franja de más de 50 hectáreas hasta 200. Pero la mayor parte del stock ovino está en manos de productores que poseen explotaciones con más de 2.000 hectáreas, conforme al censo.
Los departamentos de Artigas, Salto, Tacuarembó y Paysandú concentran la mayoría del rodeo ovino del país.
Exportaciones en aumento
En la zafra 2013-2014, que va de julio a junio, el monto de las exportaciones de lana y sus subproductos alcanzó U$S 249 millones, lo que significó un aumento de 8,4% respecto al período anterior, según datos del SUL.
Indican que en volumen las exportaciones de ese rubro sumaron 53,3 millones de kilos, lo que incluye lana sucia, lavada y peinada y representa un incremento de 12% en comparación con la zafra anterior. El 55% de las exportaciones fueron de lana peinada, el 27% sucia y el 18,3% lavada, señalan.
Muestran que en monto las exportaciones laneras registraron un crecimiento de 10,4% llegando a U$S 252,4 millones y los principales mercados de esos productos fueron China, que acaparó 48,5% del total (U$S 121 millones), Alemania con 16%, Italia con 6,3%, Turquía con 6% e India con 5,4%.
El mercado chino compró el 80% de la lana sucia, el 60% de la lavada y el 31% de la peinada, de acuerdo con ese organismo.
Al comparar con los datos de la zafra anterior, las ventas al exterior de lana en estado sucio aumentaron 27% para llegar a U$S 67 millones; las del producto lavado crecieron 17% con un total de U$S 40 millones y las de tops se incrementaron 3% y alcanzaron U$S 146 millones. Mientras que otros productos registraron una caída en sus exportaciones, como las mantas, que bajaron 54%, las prendas de vestir 43% y los tejidos 25%, según el SUL. Estados Unidos y Argentina son los principales destinos de esos artículos elaborados con lana.
Actualmente algunas empresas del sector exportan tops, que es la lana lavada y peinada en un estado previo al hilado, elaborados con lanas Merino que se utilizan para confeccionar atuendos deportivos en Estados Unidos y otras prendas de vestir de alta calidad en Nueva Zelanda que son vendidas en nichos de mercado de alto poder adquisitivo en China.
En el caso de la carne ovina, este año el ingreso promedio de exportación llegó a U$S 4.000 la tonelada, unos U$S 300 más que en 2013, según datos del Inac.
Indican que actualmente el precio promedio del cordero (de más de 13 kilos en gancho puesto en frigorífico) es de U$S 4,12 el kilo, lo que representa un aumento de 1,5% en comparación con el registrado el año pasado.
La faena de ovinos se encuentra en un nivel similar a 2013, con unas 670.600 cabezas en el acumulado anual, del 1º de enero al 2 de agosto.
Los principales mercados para esa carne son Brasil, China y la Unión Europea.
Lanas finas y precios deprimidos
Muchos países producen lanas pero pocos integran el grupo selecto de los principales elaboradores de lanas finas de calidad, como Uruguay junto a Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, resaltó Martinicorena.
Dijo que “el ovino es considerado un rubro agropecuario tradicional asociado a la falta de tecnología e innovación, lo que no es cierto porque esa actividad incorporó la evaluación genética y otras herramientas que permiten mejorar la producción y obtener precios más favorables” por los productos.
La demanda de lanas uruguayas tuvo “un nuevo factor de impulso en la recuperación de las inversiones en viviendas en Estados Unidos, específicamente en la compra de alfombras y tejidos aislantes elaborados con lanas de la raza Corriedale”, contó.
En tanto que el titular de la Sociedad de Criadores de Corriedale manifestó que “los precios no son demasiado altos y las expectativas son moderadas respecto a un aumento en los próximos meses por la lana”.
En este momento “la principal fortaleza de la producción ovina está en la venta de carne, debido al incremento del precio del cordero” y a que “hubo una depresión de los valores de las lanas finas en este año”, explicó.
Por eso, García Pintos opinó que “la lana es un componente que acompaña al producto principal, que es la carne”.
“El objetivo no debe ser aumentar el stock ovino, sino mejorar la productividad y que el rubro sea más sustentable (económicamente), lo que favorecerá una recuperación del número de animales en los predios” ovejeros, consideró.
Los precios registrados en el mercado local fueron de U$S 5,85 y de U$S 6,20 en lanas de Merino superfino (18 a 19,9 micras) y de Merino Australiano (20 a 21,9 micras); mientras que las lanas Corriedale fino y medio variaron entre U$S 3,35 y U$S 3,43 (27 a 28,9 micras) y de Corriedale grueso U$S 3,5 (29 a 31,5 micras), según datos de la Unión de Consignatarios y Rematadores de Lana.
Desde el sector industrial, el gerente de producción de Lanas Trinidad, Marcelo Capeci, dijo que al igual que ocurrió a escala mundial, la producción de la lana en Uruguay disminuyó y las empresas importan ese producto de otros países, principalmente de la región, para cubrir sus necesidades y cumplir con los negocios.
La lana importada proviene del sur de Brasil y algunas provincias del norte de Argentina, además de Chile, de Perú y también de Australia, comentó.
Como novedad, Capeci mencionó que este año “la empresa procesó lanas uruguayas finas y superfinas, de 15 a 16 micras, lo que es todo un acontecimiento y complementariamente, aumentó la oferta de lanas de calidad, con 19 a 20 micras, en ambos casos de la raza Merino”.
Consultado por la creciente dependencia de China para la producción lanera, ese ejecutivo dijo que del total de lana procesada por Lanas Trinidad “la mitad se exporta a China y el resto a Europa, por lo que cualquier inestabilidad o problema en esos mercados afecta la producción industrial” uruguaya.
“En 2012 hubo una contracción de la demanda china de las lanas y eso se sintió; entonces estamos expuestos a la dependencia de un gran jugador mundial de estos productos”, reconoció.
Respecto al alcance logrado por las laneras locales en el mercado internacional, Capeci destacó que los tops uruguayos “tienen un prestigio internacional y actualmente ese producto uruguayo es utilizado por marcas renombradas en prendas de vestir y deportivas, como New Zealand Merino y SmartWool”.