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Por los consumos en la India se debe pagar un Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 4% como mínimo y la tasa básica es de 27% en Hungría, las situaciones extremas en el mundo. En Uruguay la alícuota está en 22%, y aun con la rebaja que se aplicará desde agosto para las compras con tarjetas de débito y crédito en el marco de una reforma de los medios de pago, los consumidores seguirán soportando una de las mayores cargas en la comparación regional e internacional.
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El IVA sustenta virtualmente la mitad de la recaudación a nivel nacional en Uruguay. Surgió en 1972 con la ley 14.100 que estableció una tasa básica de 14% y una mínima de 5%, con vigencia desde el primer día del año siguiente. Pero el impuesto tuvo sucesivas modificaciones (1975, 1978, 1979, 1982, 1990, 1994 y 2001), casi siempre elevando su carga; la reforma tributaria de 2007 bajó la alícuota básica de 23% a 22% y la mínima de 14% a 10%, sus niveles actuales.
La ley de “inclusión financiera”, promulgada por el Poder Ejecutivo el 29 de abril pasado, limita el uso del dinero en efectivo y obliga al empleo de las tarjetas de débito u otros medios electrónicos para el cobro de los salarios y pasividades, para el pago de honorarios por servicios profesionales y para las compras de inmuebles y vehículos, entre otras transacciones a partir de determinados montos. Estos cambios se implementarán en distintos plazos y algunos aún deben ser reglamentados.
Para estimular el uso de tarjetas de débito y otros instrumentos electrónicos en lugar de los billetes y monedas, la ley reduce desde el próximo 1º de agosto en dos puntos porcentuales el IVA si el pago es hecho por un consumidor final. Para las operaciones por hasta 4.000 unidades indexadas a la inflación (equivalente a unos $ 11.400) se adicionará una rebaja de otros dos puntos durante el primer año de vigencia de la ley, y hasta uno en el segundo. El alivio aplica tanto para la tasa básica como la mínima (que serán de 18% y 6% hasta agosto de 2015, y de 19% y 7% en 2016).
El Frente Amplio había prometido en la campaña electoral de 2009 una rebaja general de dos puntos porcentuales del IVA, pero en los hechos ello solo se cumplirá parcialmente; el que pague con dinero en efectivo seguirá teniendo que tributar 22% o 10% si son productos básicos.
Desde el Ministerio de Economía (MEF) se estima que dicha rebaja provocará cambios de “hábitos” y “costumbres” en las formas de pago, aunque no de inmediato, dijo Martín Vallcorba, asesor de esa Secretaría de Estado, en una charla con periodistas el 24 de abril. “Posiblemente las compras pequeñas se seguirán haciendo en efectivo”, complementó Florencia López, otra funcionaria de la cartera.
Un cuestionario incluido en las encuestas regulares del Instituto Nacional de Estadística reveló que el 70% de los hogares uruguayos utiliza exclusivamente dinero en efectivo o cheques para abonar sus gastos en alimentación, vestimenta u otros cotidianos. Ese porcentaje es todavía mayor (91%) en lo que refiere a los pagos de servicios mensuales como el agua, la luz o el teléfono, conforme con ese sondeo publicado en 2013.
Para poder beneficiarse con el alivio del IVA es necesario que el comerciante o quien presta el servicio posea un sistema que permita registrar la transacción electrónicamente. La disponibilidad de equipos conocidos como POS (por la sigla del inglés point of sale) se fue ampliando en los últimos años, en parte por subsidios económicos que ha otorgado el Poder Ejecutivo y que prevé extender.
Comparación
En el primer trimestre del año los uruguayos pagaron el equivalente a U$S 1.460 millones por IVA cuando adquirieron un bien o abonaron por la prestación de un servicio, o también por importaciones de mercaderías, calculó Búsqueda con datos de la Dirección General Impositiva difundidos ayer miércoles. La tasa de 22% es la más extendida en su base imponible y la que más recaudación capta.
Vallcorba dijo el martes 6 en radio Carve que el impacto fiscal del alivio tributario será “marginal” porque “se compensa con mayor recaudación” asociada a la formalización de los pagos, especialmente después de que se masifique el uso de las tarjetas de débito. “Por cada transacción que se logre formalizar (...) voy a estar cobrando 20 puntos de IVA que antes no cobraba” y eso “va a estar financiando 10 transacciones sobre las cuales opera la rebaja de dos puntos”, explicó.
Con algunas variantes en su denominación, el impuesto al consumo de bienes y servicios se aplica en más de 150 países y en 33 de los 34 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Estados Unidos no tiene un gravamen federal de este tipo.
Según las bases estadísticas de ese club de economías desarrolladas o en proceso de serlo, la alícuota básica (normal) del IVA era de 18,9% en 2013 para el promedio de la OCDE. Mientras que en países como Japón (5%), Suiza (8%), Australia (10%), Corea del Sur (10%), Luxemburgo (15%), Nueva Zelanda (15%), México (16%), Israel (17%) y Turquía (18%) era menor a dicha media, la superaba en otros como Alemania (19%), Francia (19,6%), Holanda (21%), Grecia (23%), Portugal (23%), Suecia (25%), Noruega (25%) y Hungría (27%). Varios países de la OCDE aplican tasas reducidas (“mínimas”) que llegan hasta 15% en Noruega.
La carga del IVA tendió a aumentar en las economías europeas ante las necesidades de sus gobiernos de financiar planes de estímulo productivo y de rescate de empresas para enfrentar el impacto de la crisis que había estallado en Estados Unidos en 2007 por el impago de créditos hipotecarios. En el 1980 la tasa básica del impuesto en promedio en la OCDE era de 16,6% y de 18% en 2000.
En la India existe un rango de alícuotas que va de 4% a 15% para la compra de bienes (10,3% en servicios). El IVA básico es de 5% en Taiwan, de 7% en Singapur, de 10% en Australia y Camboya, y de 15% en Nueva Zelanda. China tiene una de las tasas más altas de Asia-Pacífico: 17%.
Brasil fue el primer país latinoamericano en aplicar el IVA (1967) y lo hizo poniéndolo en manos de los gobiernos estaduales. “Tenemos una previsión de incrementar algunos impuestos (...). Habrá cambios en el PIS/Cofis sobre la importación (...). Lo que también podríamos hacer es (alterar la) tributación sobre los bienes de consumo”, anunció su ministro de Hacienda, Guido Mantega, en una entrevista publicada el domingo 4 en el diario “O Globo”. Explicó que ese tipo de ajustes, junto con eventuales recortes de gastos, se adoptarán si es necesario porque “el compromiso con el logro de un superávit primario de 1,9% del PBI es irreversible”.
Uruguay sobresale por lo elevado de la tasa básica del IVA en la comparación con países de América Latina. Frente al 22% que carga sobre los uruguayos, la alícuota es un punto menor en Argentina, de 19% en Brasil y Chile, 18% en Perú, 16% en Colombia y México, y 13% en Costa Rica. Tanto en Ecuador y Venezuela el tributo es de 12%, y de 7% en Panamá.
Algunos países latinoamericanos elevaron la carga del impuesto en los años recientes, entre ellos México, República Dominicana y Venezuela.