• Cotizaciones
    domingo 19 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Aunque ya “está dependiendo mucho de su mercado”, Uruguay debe seguir aprovechando el aumento del consumo en China

    El comunismo chino “no tiene nada que ver con Cuba o Venezuela”, dice el empresario Gabriel Rozman

    La primera vez que Gabriel Rozman viajó a Beijing, en 1977, alquiló un auto con chofer y en seguida se dio cuenta que era una excepción. “Los demás andaban en bicicleta, pobres y ricos”, recuerda el empresario. Pero ahora el paisaje es otro. Años de crecimiento económico sostenido permitieron a China sacar de la pobreza a millones de personas y mejorar su calidad de vida. “Hoy uno visita Shanghai, cierra los ojos y dice: ‘Estoy en Nueva York’”, evoca.

    China es el principal socio comercial de Uruguay desde el 2012 y el pronóstico es que el intercambio alcance otro récord este año. Y Rozman, que preside la Cámara de Comercio Uruguay-China, cree que hay margen para seguir creciendo. En ese país “hay cada vez más productos para el consumidor y el gobierno está queriendo que los chinos compren productos de consumo para vivir mejor. Es una política bien clara del gobierno chino que nos favorece a nosotros”, dice.

    Rozman sostiene que en el rubro agropecuario es donde hay más margen y posibilidades de crecer, mientras que el sector tecnológico tiene que trabajar duro para superar las barreras que le dificultan la entrada.

    Consultado acerca de cómo es hacer negocios en un país gobernado por el Partido Comunista Chino, que hoy jueves celebra 100 años, el empresario dijo que no rige un “comunismo” como el que se conoce en Uruguay. “No tiene nada que ver con Cuba o Venezuela”, subraya.

    Pese a que considera que es importante seguir aumentando las exportaciones a China, advierte que se generó una dependencia demasiado grande con el mercado de ese país.

    —China es el principal socio comercial de Uruguay desde hace varios años. ¿Queda margen para crecer?

    —Creo que existe mucho margen. Estamos bien, creo que este año vamos a batir todos los récords de exportaciones a China; el año pasado llegamos a US$ 1.300 millones y hoy, a junio, estamos en más de la mitad de eso. Creo que vamos a tener muchas oportunidades, pero tenemos que saber cómo negociar con los chinos, tenemos que ser un país confiable, tenemos que deshacernos de esos problemas de que etiquetamos mal y tener que explicarles a los chinos por qué la carne fue mal, y tenemos que producir a costos razonables. Todavía quedan muchas cosas que no hacemos con los chinos, parte porque no tenemos tratados de libre comercio y parte porque nosotros no nos preparamos. Los chinos han invertido muchísimo en Argentina, en Perú, Ecuador, Chile; en Uruguay, muy pero muy poco. Hay mucho capital chino que podría venir a Uruguay, lo que pasa es que tenemos que preparar ideas para inversiones y proponerlas.

    —El centro de las exportaciones a China son bienes primarios. ¿A largo plazo no es una desventaja para Uruguay?

    —Básicamente vamos a exportar cosas que salen del agro; ahora, las cosas que salen del agro pueden ser diferentes. Estamos exportando a China celulosa, que es la madera procesada; en lugar de exportar troncos, podemos exportar madera cortada; en vez de exportar lana sucia, podemos exportar lana lavada. Se puede mejorar, pero siempre vamos a depender del agro.

    —¿El área tecnológica no es un área donde el exportador uruguayo pueda entrar?

    —He estado viajando a China desde 1977, así que conozco una China totalmente diferente, con gente vestida de Mao. El área tecnológica, que a mí me interesa mucho, es un desafío muy grande en China. Primero, porque los chinos usan otra tecnología, ellos no usan mucho los sistemas como SAP que son universalmente utilizados en Occidente, usan su propio sistema que nosotros no conocemos y tenemos que conocerlo. El mejor vínculo que podemos tener nosotros con China tecnológicamente sería ayudar a las empresas chinas a familiarizarse y a unirse con las tecnologías que usamos aquí. Pero es muy difícil, sí.

    —Usted hablaba de la necesidad de aumentar las inversiones. ¿Es algo que está fallando a nivel de legislación o de los empresarios?

    —Creo que a nivel de las licitaciones de gobierno, deberíamos hacer un poquito de tiempo extra con los chinos para que se entienda bien qué es lo que se trata de hacer, explicarles bien el proceso. Porque intercambiando mails es muy difícil, y los chinos al final no entienden el proyecto, cotizan cosas que no pedimos y nunca entran a finalistas del proyecto.

    A nivel privado hay muchos proyectos que se podrían hacer y no estamos haciendo porque no tenemos capital. Le pongo un ejemplo: poner un aviario, una industria de aves. Brasil exporta millones y millones de pollos a China, Chile también. Nosotros también podemos hacer exportaciones de esas a China. Los chinos no van a comprar tierra agrícola porque no les interesa plantar, les interesa plantar en China, no aquí. Sí les interesa comprar lo que plantamos aquí. Veo algunas inversiones que nos piden en la cámara y les mandamos tres terrenos en Tacuarembó, cinco en Pan de Azúcar, pero ellos no quieren eso, quieren hacer algo que se pueda hacer una industria que se pueda exportar a China y esa es la industria alimenticia.

    —El presidente Tabaré Vázquez firmó la adhesión de Uruguay al ambicioso proyecto chino llamado La Franja y la Ruta. Ahora su sucesor Luis Lacalle Pou prepara un memorándum para poner en práctica ese acuerdo, que será aprobado seguramente en el viaje que prevé realizar a Beijing. ¿Por dónde cree que podrían aumentar las inversiones?

    —Podría haber algo de minería con piedras preciosas, que a los chinos les interesan mucho. Podría haber algo de hierro, también de pesca. Y también en las cosas de la madera, ahí hay lugar para invertir. Y sobre todo, vuelvo a decir, en la comida. Nosotros, por ejemplo, no exportamos porcinos porque no tenemos una industria porcina y es básica para la alimentación china. Ponernos nosotros a hacer con nuestros capitales una industria porcina de cero sería muy costoso; en cambio, tener un socio chino que tenga el mercado, acá se podría hacer porque granos nos sobran, tierra nos sobra, agua nos sobra. Hay que pensar esos proyectos grandes que les podríamos vender a los chinos.

    —Uno de sus logros empresariales fue traer a la empresa india Tata a Uruguay. ¿Puede llegar una empresa china de ese nivel?

    —Podría ser, tendríamos que ver el campo. Lo que hacía la empresa india que traje estaba dedicado al desarrollo de software y eso se puede hacer cómodamente desde cualquier lugar del mundo. Ahora, en otras industrias de tecnología, como por ejemplo en el 5G o drones, son cosas que requieren más tecnología. Va a demorar bastante poder conseguir algo tecnológico. Sin embargo, tenemos muy buenos profesionales en Uruguay. Además, la CUTI está realmente haciendo una estrategia para ver cómo irrumpe en el mercado chino, porque tiene que haber una manera de convencerlos. Si convencimos a Estados Unidos, creo que también podemos convencer a China.

    —El gobierno presentó una propuesta de flexibilizar el Mercosur y, entre otros objetivos, tiene la intención de firmar acuerdos comerciales con China. ¿Apoya el pedido de flexibilización?

    —Dentro de la flexibilización que está proponiendo el presidente Lacalle, China juega un papel muy importante. Si pudiéramos flexibilizar algún acuerdo para poder igualar nuestra situación a la de Chile, Perú, Australia, sería importante.

    —¿Le parece viable?

    —Espero que sí. Nosotros al Mercosur le exportamos algo, pero no en los volúmenes que a China. Es necesario para nosotros poder exportar a China con tasas arancelarias bajas.

    —¿Vale la pena un Uruexit a cambio de un tratado con China?

    —Entramos en una cosa que no es mi área: si el Mercosur es bueno o no. Pero creo que China apoya la posición de Uruguay y también le gustaría firmar un acuerdo con el Mercosur. Ha dicho varias veces que está dispuesta a firmar con Uruguay o con el Mercosur.

    —Pero para usted es conveniente para Uruguay.

    —Sí, mirando las cifras que exportamos hoy y que podríamos exportar mañana, me parece que es necesario. Hay muchas cosas que se podrían hacer sin llegar a un tratado de libre comercio. Somos socios estratégicos de China en comercio, mientras que Argentina es socio completo. Además, tenemos que entender más lo que el consumidor chino necesita, que está cambiando mucho.

    —El enfrentamiento global entre Estados Unidos y China tiene como uno de sus puntos el uso de tecnología 5G, un tema sobre el que Uruguay debe tomar una decisión. ¿Le preocupa que esa discusión incorpore ruido a la relación bilateral?

    —Creo que es una competencia entre dos grandes potencias y personalmente no creo que debamos tener una sola tecnología. Tenemos tres empresas de telefonía celular y una puede tener una cosa, y otra puede tener otra. Hay presiones para que eso no suceda, pero tenemos que manejarnos en este mundo donde somos muy pequeños y no podemos estar totalmente de un lado o del otro.

    —¿A la hora de hacer negocios, cuánto juega el Estado chino?

    —Juega mucho. Los chinos respetan mucho una delegación que vaya acompañada de un ministro, por ejemplo. Respetan mucho la institucionalidad. Nosotros tenemos la suerte de que todos los presidentes han viajado a China y Lacalle lo va a hacer lo antes posible. Esa institucionalidad es muy importante porque ellos mismos la tienen. El gobierno chino, nos guste o no, está metido de alguna manera en casi todas las cosas importantes: como socio, como auditor, como participante, como inversor, pero está metido.

    —¿Cuánto cambió China desde su primer viaje en los 70?

    —Es otra China. Es difícil decir cuando uno viaja que Moscú es lo mismo que Bejing. En China hay cada vez más productos para el consumidor y el gobierno está queriendo que los chinos compren productos de consumo para vivir mejor. Es una política bien clara del gobierno chino que nos favorece a nosotros. Están favoreciendo las importaciones, están ayudando a la gente a importar. Cuando fui en el 77 alquilé un auto con chofer y era casi el único en la calle con un auto, los demás andaban en bicicleta. Hoy uno visita Shanghai, cierra los ojos y dice: “Estoy en Nueva York”, por el tráfico, por los autos.

    —¿Cómo definiría la economía china? ¿Capitalista, comunista?

    —Es un sistema a lo chino, es un comunismo a lo chino. No tiene nada que ver con el comunismo que nosotros conocemos, no tiene nada que ver con Cuba o Venezuela. Si usted abre el periódico, no destacan lo que está pasando en Cuba, en Venezuela, sino que destacan lo que pasa en Europa y Estados Unidos.

    —En un discurso en el Foro de Davos en 2017 el presidente Xi Jinping dijo que China iba a ser uno de los líderes del libre comercio.

    —En eso están embarcados. La Franja y la Ruta también es para volver a abrir viejas rutas que tenían en Asia Central que las han dejado por temas políticos. A ellos les interesa tener negocios en todas partes del mundo. En algunos países han negociado mal, en otros han aprendido. No es fácil negociar con los chinos.

    —¿No está generando Uruguay una sobredependencia de China en términos de exportaciones?

    —Sí, definitivamente. Creo que estamos dependiendo mucho del mercado chino. Lo que pasa es que a mediano plazo sustituir el 40% de las exportaciones que van a China hoy por otro país va a ser difícil. No hemos tenido mucho éxito en exportar a otros grandes países como India o Indonesia. Habría que mirar estratégicamente cuáles son los países que podrían tener exportaciones que podrían suplir a una China que se ponga más débil.

    —Quizás la opción es crecer más en las exportaciones.

    —Sí. En eso creo que hay algo de la sustancia de los uruguayos: no nos arriesgamos mucho, no queremos invertir en cosas a menos que sean muy seguras. Quisiera que la industria uruguaya sea como la chilena, que se expandió por el mundo y tomó ventaja de algunas cosas que vio. Pero nosotros no somos así.

    • Recuadro de la entrevista

    “Hay mucho secretismo alrededor del gobierno chino”