“Por un lado, la comunidad científica y política trabaja en toda la cadena para paliar la inseguridad alimentaria que afecta a 800 millones de personas. Y por otro, los sistemas alimentarios del mundo son responsables de entre un 20% y un 30% de todas las emisiones de GEI. Sin embargo, ambos sectores trabajan por separado”, criticó.
En ese sentido, Baethgen dijo que las autoridades uruguayas buscarán mostrar todos los esfuerzos que ha realizado el país para diferenciar su producción ganadera en el mundo.
“Acá no estamos cortando árboles para producir carne, sino que la producción coexiste con un ecosistema natural, como son las pasturas. Es fundamental que Uruguay siga haciendo esfuerzos para diferenciar su producción agropecuaria y que muestre algo único, como es la medición de la huella ambiental de la ganadería por parte del Ministerio de Ambiente y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca”, explicó en referencia a la herramienta presentada en 2021.
Otro de los puntos centrales de la COP que se está celebrando es promover la inversión en medidas de adaptación, es decir, políticas que ayuden a mejorar la infraestructura de los países de cara al aumento de la frecuencia e intensidad de los eventos extremos producidos por el cambio climático.
“Hasta ahora la inversión en mitigación —reducción de GEI— es ocho veces más grande que la inversión en adaptación”, señaló Baethgen. Según dijo, una de las razones para este escenario es que disminuir las emisiones tiene un impacto sobre el clima en todo el mundo y, por tanto, “le conviene” tanto al país desarrollado como al que está en desarrollo. En cambio, los esfuerzos en adaptación se perciben bajo una “mirada más egoísta”, como una ayuda puntual a cada territorio.
“La evidencia muestra que los shocks asociados a eventos extremos de clima, como la falta de alimentos, siempre terminan generando inestabilidad política, conflictos civiles, problemas de migración; una cantidad de cosas que en el fondo afectan a todo el mundo”, argumentó Baethgen.
En cuanto a los temas de adaptación, Uruguay se encuentra “a mitad de tabla”, opinó. Si bien no es un país pobre, tampoco cuenta con los recursos de un país europeo. Es por eso que también necesitará apoyo en este sentido.
El tercer punto a tratar en la conferencia del clima es la búsqueda de mecanismos o instrumentos financieros que permitan plasmar los esfuerzos “en acciones concretas y efectivas”, agregó el experto. Esta línea empezó a tomar fuerza en la COP26 celebrada en Glasgow, Reino Unido, en la que participaron por primera vez decenas de instituciones financieras como bancos y fondos de inversión. Esto se debe, dijo el jerarca, a que poco a poco “el mundo se da cuenta de que el cambio climático afecta a todos” y lo visualiza además como una oportunidad de inversión.
“Ahí Uruguay tiene para lucirse”, indicó Baethgen en referencia a la colocación del bono soberano atado a metas de desarrollo sostenible. “Desde el punto de vista de imagen del país, es verdaderamente espectacular y le otorga una gran exposición”, agregó.
Incluso, afirmó que varios asistentes de la COP le solicitaron contactos del Ministerio de Economía y Finanzas de Uruguay para conocer de primera mano cómo se construyó esta herramienta financiera.
Trascendencia
Pese a las expectativas de las autoridades uruguayas, Baethgen reconoció tener la impresión de que en la conferencia de este año “no va a haber grandes cosas en materia de acuerdos”. Además, la ausencia de China —otra vez— “hace que quizás los resultados no sean tan impactantes como en otros años”, explicó.
Mario Caffera, climatólogo y docente del Departamento de Sistemas Ambientales de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, coincidió con este punto y dijo a Búsqueda que “todo apunta a que sea una COP no muy trascendente”.
“Es muy complicado por el lugar y el momento, donde escasean los combustibles fósiles baratos que salieron de Rusia: todo el mundo está enloquecido, los precios suben y los países empiezan a buscar petróleo abajo de las piedras, como Uruguay. Mientras tanto el mundo sigue deteriorándose”, lamentó.
En cuanto a la participación de Uruguay en la conferencia, el también representante de la Sociedad Amigos del Viento e integrante de la red Climate Action Network Latinoamérica aseguró que el país “puede ser un muy buen ejemplo, pero está mal propagandeado”. Es que, a su entender, aspectos como el “bono verde” han quedado “opacados” en la COP, debido a que Uruguay “está casi invisibilizado” por la situación de sus países vecinos.
“Cuando se habla de cambio climático muchas veces vamos en el mismo paquete con Argentina y Brasil. Y en ese sentido, con la posición del gobierno saliente de Brasil los esfuerzos de Uruguay a veces quedan desdibujados”, opinó Caffera. Igualmente, el experto afirmó que “comparativamente el país es uno de los mejores de la clase”, aunque todavía tiene numerosos problemas internos que seguir mejorando. Por ejemplo, si bien se ha hecho un importante esfuerzo público-privado y académico por “arreglar” lo vinculado al sector agropecuario, “es necesario invertir aún más presupuesto” en investigación, señaló.
Consultado sobre los principales desafíos para Uruguay de cara a la COP, Caffera opinó que el país debería plantearse una CND más ambiciosa, algo que, aseguró, desde la asociación han planteado sin éxito ante las autoridades de gobierno.
El consultor en cambio climático y desarrollo sostenible, y CEO de Climit, Agustín Inthamoussu, quien participó días atrás en la COP, también se refirió a las metas que Uruguay prevé actualizar este año y dijo a Búsqueda que el país deberá fijarse objetivos “más ambiciosos”.
“Hay mucho camino por recorrer para entender dónde están las oportunidades de mitigación y cómo las vamos a cumplir y ahí siempre se vuelve a temas de financiamiento. Es un poco lo que pasa en la COP hoy: ya hemos hablado durante muchos años sobre los marcos. Pero este año el lema de la conferencia es ‘Together for implementation’”, mencionó. Eso significa que la idea será buscar la forma de poner en práctica diferentes acciones e implementar políticas de manera concreta en los territorios.
Por otro lado, el ingeniero afirmó que Uruguay llega a la COP con ciertas ventajas en materia ambiental, pero aseguró que igualmente “va con las antenas puestas y los anzuelos preparados” para conseguir acceso a financiamiento que le permita impulsar nuevas políticas contra el cambio climático.
“En esta COP se ha llegado a ciertos acuerdos de financiamiento para intentar reducir las emisiones de metano en Uruguay, por ejemplo, en el sector lechero”, adelantó el especialista.
Otra de las posibles novedades que dejará la COP refiere al inminente mercado de carbono. Fuentes de gobierno consultadas por Búsqueda indicaron que el ministro de Ambiente, Adrián Peña, prevé firmar antes de que finalice la COP un acuerdo de cooperación con Suiza con el fin de iniciar la transferencia de certificados de carbono (Resultados de Mitigación Transferidos Internacionalmente o ITMO, por sus siglas en inglés); de esta manera, todos los logros que Uruguay alcance por fuera de su CND, podrían venderse al país nórdico como créditos de carbono.