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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAvizoro dos amenazas al prestigio de este gobierno al que yo voté que pueden concretarse en pleno proceso electoral, en el ámbito portuario y fluvial.
La más grave refiere a la posibilidad de que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y, en su caso, el Tribunal del Ciadi declaren ilegales los decretos 114 y 115 que homologaron el acuerdo entre TCP-Katoen Natie y la ANP, lo que generaría un panorama caótico en el puerto de Montevideo.
La otra refiere al emisor subacuático de aguas cloacales e industriales de Buenos Aires que ha merecido un tratamiento proteico y negligente por parte de las autoridades competentes desde su aprobación en el seno de la Comisión Administradora del Río de la Plata y en el Ministerio de Ambiente, desde el año 2009 hasta la fecha. El año pasado cuando, con el embajador Carlos Orlando, denunciamos el riesgo de severo impacto ambiental de este enorme tubo que va a arrojar diariamente al Río de la Plata 2,5 millones metros cúbicos de aguas cloacales e industriales, el presidente de la delegación ante la CARP dijo que “era un hecho consumado”, más tarde, afirmó que tenía que cambiar la rotación de la tierra o que un tsunami invadiera Centro América, África y Buenos Aires para que pudiera contaminar Colonia, luego, habló de solicitar estudios a la Udelar y a una universidad argentina y, ahora, propuso la “creación en el ámbito de la CARP de un Comité de Expertos con la finalidad de realizar un monitoreo permanente del río, en el marco de lo establecido en artículo 61 del Tratado (…)”.
Cuando en nuestro país se va a encarar un presupuesto 0, se propone más funcionarios técnicos en la CARP, muy bien remunerados, que van a requerir las embarcaciones, con sus correspondientes tripulaciones, necesarias para desarrollar esa actividad y, lo peor de todo, sin una razón científica valedera porque: a) no es relevante efectuar ahora ese monitoreo porque el emisor no está funcionando y existe, en esta materia, un estudio de gran valía como fue el de Freplata, y b) el monitoreo, después deque empiece a funcionar el emisor, sería tardío. Nos daría un diagnóstico, pero de difícil terapéutica, porque si se comprueba, como nosotros denunciamos, que ese emprendimiento no elimina elementos químicos como el nitrógeno y el fósforo y que las cianobacterias estarían invadiendo el río cuando el emisor empiece a funcionar en un par de años, no se va a poder, por mucho tiempo, parar el vertimiento de 2,5 millones de metros cúbicos de esos líquidos que diariamente va a arrojar el emisor para corregir esa deficiencia.
La propuesta que efectuamos con el embajador Orlando era sencilla, pero cayó en saco roto y el ministro de Ambiente le dio un entierro de lujo porque creó una comisión… Se trataba de procurar un estudio de consultoría independiente que determinase si la planta de pretratamiento de las aguas a verterse por el emisor puede evitar que elementos orgánicos y químicos como los coli fecalis, el nitrógeno, el cromo y el fósforo contaminen severamente al Río de la Plata y, en su caso, tomar las medidas para corregir esa deficiencia. Ese estudio debería ser financiado por el Banco Mundial, que tiene responsabilidad en todo lo relativo a este emisor subacuático.
El principio precautorio, que es básico en materia de derecho ambiental, impone tomar medidas preventivas. En lugar de eso, se propone crear más cargos rentados para un monitoreo que, ahora, es innecesario y que, después que empiece a funcionar, sería tardío, en una comisión deficitaria donde se perciben remuneraciones muy suculentas, libres de aportes e impuestos. No estamos denunciando ese riesgo de severo impacto ambiental en forma caprichosa e infundada. Lo hacemos sobre la base de la opinión de prestigiosos científicos y a fin de evitar que, en un par de años, cuando este emprendimiento empiece a funcionar, el Río de la Plata se contamine severamente y nuestras costas y playas sean invadidas por las cianobacterias con el malestar consiguiente de la población del país.
No se trata de monitorear, se trata de verificar si lo que afirman prestigiosos especialistas como el embajador Dr. Estrada Oyuela de Argentina y el catedrático de ambiente y ecología de la Facultad de Ciencias de la Udelar, Dr. Daniel Panario, en cuanto a que el sistema de filtrado y pretratamiento de esos vertimientos, que se está instalando, no elimina elementos químicos como el nitrógeno y el fósforo, es correcto o no. Y si es correcto tomar las medidas para corregir el sistema que se está instalando a esos efectos.
Dr. Edison González Lapeyre