Nº 2094 - 22 al 28 de Octubre de 2020
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEsta semana se conocieron los principales datos económicos para la economía china referidos a setiembre y para el tercer trimestre que resultaron bastante auspiciosos, en un contexto global donde es cada vez más difícil encontrar noticias positivas.
Así, en abril-junio el Producto Bruto Interno de la segunda mayor economía del mundo mostró un crecimiento de 4,9%, mientras que en el acumulado de los primeros nueve meses de 2020 la expansión fue de 0,7%, en ambos casos comparados con iguales períodos de 2019. Eso confirma que la economía china será la única relevante que mostrará crecimiento en este año de pandemia del Covid- 19. Si bien el dato del tercer trimestre estuvo levemente por debajo de lo esperado por los analistas (proyectaban un crecimiento de 5,5%), ello estuvo explicado básicamente por el muy fuerte incremento de las importaciones, que redujo la contribución neta del comercio exterior al crecimiento. Sin embargo, eso debe ser visto como el reflejo de una mayor demanda interna que debería potenciar el crecimiento en los próximos meses.
De hecho, las ventas minoristas en setiembre subieron 3,3% en relación con el mismo mes del año pasado, por encima del 1,8% que esperaban los analistas y bastante por encima del 0,5% de crecimiento interanual que se había dado en agosto. Por otro lado, la producción industrial aceleró su expansión a un 6,9% (frente al 5,8% esperado y al 5,6% de crecimiento en agosto). La formación bruta de capital fijo mostró una expansión de 0,8% en enero-setiembre, mientras que la tasa de desempleo en setiembre se redujo a 5,4%, en comparación al 5,6% del mes anterior.
Estos datos avalan el optimismo que la semana pasada mostró el Fondo Monetario Internacional en la actualización de su informe Panorama Económico Mundial; allí proyectó un crecimiento para China de 1,9% en 2020 (frente al 1% que estimaba en junio) y mantuvo en 8,2% la previsión para 2021. De hecho, según el organismo, básicamente será casi que exclusivamente por el comportamiento de la economía china que el PBI mundial a fines de 2021 se ubicará 0,6% por encima del nivel de fines de 2019. Según estimaciones informadas por Bloomberg a base de las proyecciones del FMI, la contribución de China al crecimiento mundial pasará de un 26,8% en 2021 a 27,7% en 2025.
Las fuertes restricciones implementadas al inicio de la crisis del Covid-19 a fines de febrero —con confinamientos muy estrictos, medidas de estímulos fiscales y crediticios muy focalizados (a diferencia de lo ocurrido durante la crisis financiera del año 2008 donde fueron masivos), así como la fuerte demanda inicial desde todo el mundo de suministros médicos y artículos electrónicos utilizados en los meses de confinamiento generalizados— parecen haber ayudado a la estabilización, primero, y a la recuperación después de la actividad económica en China. Eso a pesar de que, como en todo el mundo, el sector de servicios está sufriendo caídas de actividad generalizadas y el nivel de incertidumbre sigue siendo muy elevado.
En todo caso, la confirmación de la recuperación de la economía china, y en particular el fuerte aumento que se viene observando en sus importaciones en los últimos meses, es un factor muy positivo para toda la región y para Uruguay en particular, ya que el gigante asiático es el principal cliente de nuestras exportaciones de materias primas. Seguramente, este es uno de los factores que ha contribuido a la mejora de los precios de los commodities de las últimas semanas, más allá de los factores climáticos que han afectado a los precios de los cereales.
Si además en los próximos meses se confirma la tendencia a la desvalorización del dólar en los mercados internacionales que esperan los principales bancos de inversión, en caso de confirmarse un cambio de gobierno en Estados Unidos en las próximas elecciones del 3 de noviembre, el escenario externo para Uruguay podría ser bastante más positivo el año que viene, tanto directamente como por el efecto indirecto que mejores precios de las materias primas y una demanda sostenida desde China derrarmarían sobre toda la región. Ello debería dar un incentivo adicional para que el gobierno continúe y profundice con su agenda de reformas para disminuir el “costo país” y mejorar la competitividad y rentabilidad de las empresas locales, tal como se explicitó durante la campaña electoral. A la larga, esa será la única forma posible de superar tanto el estancamiento del quinquenio 2015-2019 como la crisis desatada este año por el Covid-19.