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    sábado 22 de junio de 2024

    Cabildo cerrado

    No es broma

    Durante la cena, Fortunato y su esposa habían hablado de política. En esta oportunidad, de los constantes y frecuentes desencuentros entre Cabildo Abierto y los demás socios de la Coalición Republicana.

    –Este grupo es una piedra en el zapato de la Coalición –había dicho Fortunato, refiriéndose a los numerosos trancazos que el general Manini y sus correligionarios le habían practicado a la marcha del gobierno y de sus proyectos.

    La esposa de Fortunato no estaba tan de acuerdo con la postura de su marido, y le parecía que algunos temas, como el salario sumergido de la tropa, o el endeudamiento catastrófico de mucha gente, generado por tasas usurarias, merecía una consideración especial.

    Pero el argumento de Fortunato iba más por la forma de proceder de Cabildo Abierto, que desconcertaba a sus compañeros de coalición con planteos inesperados e inoportunos y generaba esa sensación de chantaje de la que se quejan no pocos blancos, colorados e independientes.

    Fortunato terminó de ingerir su flan con dulce de leche, y se fue a su sillón con su copita de vino a medio beber, con el reiterado objetivo de ver las últimas noticias en el informativo de cierre de la tele.

    El tema central era la última tranca de Cabildo Abierto con el proyecto Arazatí. En vísperas de la interpelación de la oposición al ministro de Ambiente, Cabildo levanta las cejas y dice que no saben si van a apoyar al gobierno, porque proyectos como este deberían pasar por el sistema que promueve el partido, consistente en una ley que requiera la venia del senado, si implican compromisos que exceden el período del gobierno que los impulsa.

    –El senador Manini Ríos se manifestó preocupado –decía el informativista– porque aquí se vuelve a dar un caso como el de Katoen Natie en el puerto –al que calificó como “uno de los sapos más grandes” que el partido tuvo que tragarse–. Desde la oposición –agregó el informativo– también se manejan otros datos para la interpelación, como la existencia de otros proyectos para asegurar agua potable para el futuro, que son más baratos y menos complicados, sin la presencia de empresas privadas que suministren el agua a la OSE para que la gestione.

    –Los complicados son estos –barruntó Fortunato para sus adentros–, el Frente con su habitual palo en la rueda y Cabildo con su desconcertante sentido de la oportunidad.

    Cuando el sueño ya lo iba ganando, Fortunato empezó a escuchar los planes alternativos que la Coalición procuraría, con el fin de que los votos de Cabildo Abierto acompañaran al gobierno en la interpelación.

    –No va a ser fácil –pensaba Fortunato– mientras recordaba que tan solo un par de años atrás, el presidente tuvo que vetar la ley forestal que había salido con los votos de la oposición sumados a los de Cabildo Abierto, y las trancas a la Rendición de Cuentas en Diputados, y la iniciativa de la recolección de firmas para reformar la Constitución injertándole temas tan abstractos como el de la “deuda justa”, y los intereses máximos.

    –Hay gestiones en filas del oficialismo para procurar que la bancada de Cabildo Abierto apoye al gobierno en esta interpelación –oyó Fortunato cuando sus ojos se iban cerrando–, asegurándole a Cabildo que, si votan el apoyo al proyecto Arazatí, se empezará a discutir en comisión el proyecto de ley sobre la venia previa del Senado a los proyectos que excedan el período de gobierno, para los que el Senado tendría 60 días para expedirse, pero dos senadores de Cabildo dijeron que ellos pensaban que sería mejor que en vez de 60 días fueran 180 días, lo que el gobierno entiende excesivos. No obstante, agregaron los cabildantes, podrían aceptar mantener los 60 días, pero la ley debería aprobarse antes de fines de setiembre, porque a partir de esa fecha Cabildo Abierto debería abocarse a la campaña de recolección de firmas para su proyecto de plebiscito recorriendo el país, y ya no estarían disponibles para sesionar en las comisiones. Desde el gobierno no estarían dispuestos a votar una ley express en tan poco tiempo –seguía diciendo el informativo–, con lo que se estarían analizando otras alternativas para lograr el apoyo de Cabildo en esta oportunidad.

    Fortunato ya estaba frito, pero la información seguía fluyendo. Se anuncia que Cabildo estaría afín a votar el apoyo a las declaraciones y explicaciones del ministro de Ambiente, pero se le plantea al gobierno que una de las condiciones sería la de que la senadora Irene Moreira volviera al Ministerio de Vivienda desde la semana que viene al menos por un año, haciendo un enroque con el ministro Lozano, que volvería al Senado por ese período, facilitándole así a la exministra la culminación de su plan de adjudicación de viviendas que el gobierno tan abruptamente e inexplicablemente había interrumpido. Ante la dificultad política para llevar a cabo tal medida, el gobierno le propuso a Cabildo Abierto el compromiso de votar el aumento del salario mínimo de los soldados rasos en la discusión de la Rendición de Cuentas en el Senado, pero Cabildo contraatacó sugiriendo que el aumento incluyera además aumentos de las retribuciones del personal militar hasta el rango de coronel, lo cual fue descartado por el oficialismo.

    Fortunato estaba dormido desde hacía rato, pero aunque no hubiera escuchado todo el informativo, si todo eso que se dijo hubiera sido cierto, no estaba tan lejos su sospecha de que estos muchachos del Abierto son mucho más cerrados que lo que se puede suponer.

    Humor
    2023-08-30T20:01:00