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    Caramés, Leoni, Quintela, Canelli y el MPP

    El 9 de mayo de 2011, el senador blanco Luis Alberto Heber quiso conocer información detallada sobre los barcos pesqueros Ainoha y Banzare, así como respecto a eventuales vinculaciones que pudieran tener con ellos dos capitanes de la Armada uruguaya.

    “Tengo denuncias sobre los permisos de pesca y vinculaciones de personas, por lo que espero se me conteste”, declaró Heber a Búsqueda el 14 de mayo de ese año. El senador, que preside actualmente el Directorio del Partido Nacional, nunca recibió respuesta alguna a tres pedidos de informes que cursó a los Ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores y Ganadería. Esta semana, Heber decidió exigir por escrito que los pedidos de informes le sean contestados.

    En particular, Heber preguntó por las relaciones con los permisos de pesca del capitán de navío Gonzalo Leoni y del capitán de fragata (r) Milton Quintela.

    En el caso del Ministerio de Defensa, el senador blanco consultó por la fecha en la que Leoni pasó “en comisión” al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, con destino a la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara). La Dinara es el organismo que se encarga de conceder los permisos de pesca.

    Heber también preguntó a Defensa y a Ganadería si los capitanes Leoni y Quintela mantienen o tuvieron “relaciones comerciales” e inquirió si “existen investigaciones o juicios en los que se hayan encontrado o encuentren involucrados” ambos marinos.

    El parlamentario pidió información a la Cancillería sobre las entradas y salidas del Uruguay de Leoni y Quintela desde el 2002 hasta la fecha en que cursó su averiguación.

    Según informó Búsqueda hace más de nueve meses, Heber preguntó cuál es la empresa propietaria de los permisos de pesca del Ainoha y reclamó “todos los datos” de que disponga Ganadería respecto al grupo propietario de ese barco: sus titulares, apoderados, quiénes están autorizados para firmar y detalles operativos.

    “Sírvase aportar también todo lo que obre en conocimiento de dicho Ministerio respecto de propiedades, representaciones en general y actividades anteriores al año 2010, desarrolladas por la empresa propietaria del buque ‘Ainoha’ referidas o no a su permiso de pesca”, solicitó.

    Heber preguntó asimismo sobre las fechas de otorgamiento de los permisos de pesca para el Ainoha y el Banzare, “detallando el personal que intervino, los estudios realizados y quién o quiénes firmaron tal autorización”. Además, pidió el detalle de las “actividades declaradas por los buques ‘Banzare’ y ‘Ainoha’, en lo que a cada uno corresponda, entre los años 2004 y 2010”.

    Juicios y arrestos.

    Según información en poder de Búsqueda, entre los años 2006 y 2007 los capitanes Leoni y Quintela se vieron envueltos en un escándalo interno en la Armada, a raíz del cual fueron sancionados con “arrestos rigurosos” de 15 días para cada uno por “mentir en el transcurso de una investigación administrativa” ordenada por el entonces comandante en jefe, almirante Tabaré Daners.

    La investigación tuvo lugar como consecuencia de la difusión de anónimos insultantes y amenazas, tanto en el semanario “El Bocón” como en correos electrónicos y en cartas manuscritas, en el marco de una pugna entre capitanes de navío por los ascensos al grado de contraalmirante.

    En el expediente militar, el capitán Leoni confirmó que existía, al menos en aquel momento, una relación comercial suya con el capitán Quintela. De acuerdo con el documento, Leoni afirmó: “Terminé de declarar y salí. Me encontré con Quintela en el Centro Militar y conversamos de temas comerciales nuestros y le conté que había declarado en una investigación respecto al tema de ‘El Bocón’ y que los investigadores apuntaban a Canelli”.

    El capitán de navío (r) Luis Alberto Canelli era uno de los que aspiraban en ese tiempo a ser ascendidos a contraalmirante. Canelli invocaba el apoyo político del ahora gobernante Movimiento de Participación Popular (MPP) para conseguir su promoción.

    En el año 2009, Canelli promovió un juicio por “daños y perjuicios”, “lucro cesante” y “daño moral” contra la Armada Nacional y contra el excomandante Daners, reclamando un resarcimiento de U$S 430.000 más intereses.

    En el escrito que presentó ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil de 17º Turno, el capitán Canelli manifestó: “Yo estuve nominado para ascender en diciembre de 2005 (propuesto por el Movimiento de Participación Popular), para el ascenso correspondiente al 1º de febrero de 2006”.

    Canelli dijo que esa “fue la verdadera causa del complot en mi contra” por parte de Daners, quien “supuso que con su accionar impediría que una persona vinculada ideológicamente al MPP pudiera acceder a tal grado, y se logró”.

    Canelli agregó: “En la última oportunidad en mi carrera no estuve nominado en diciembre de 2006 para ascender en febrero de 2007, como era de esperarse, debido a que estaba sometido a diversas actuaciones judiciales, según me lo manifestó el diputado (Luis) Rosadilla en su despacho y en presencia de otra persona”.

    Cuando propuso al juez los testigos que declararían a su favor “acerca del daño” que le habría sido causado “por el impedimento de ascender al grado de contraalmirante”, Canelli pidió citar, entre otras personas, a Rosadilla y al entonces senador Eleuterio Fernández Huidobro.

    Rosadilla y Fernández Huidobro han sido los dos ministros de Defensa que ha tenido hasta ahora el gobierno del presidente José Mujica.

    En una contestación de la demanda ante el mismo Juzgado, el ex comandante Daners rechazó todas las imputaciones y pidió que la denuncia de Canelli fuera desestimada “en su totalidad”.

    “La guadaña”.

    El expediente militar que tuvo entretenidos a decenas de oficiales de la Armada entre los años 2006 y 2007 está plagado de denuncias, insultos y amenazas entre algunos de ellos. Hay incluso varias escuchas telefónicas a distintos oficiales de la Armada, entre ellos Quintela, Leoni y Canelli. Todas las interceptaciones y escuchas telefónicas fueron autorizadas por el juez penal Daniel Tapié.

    Una de las amenazas fue proferida por el propio Canelli al entonces jefe de la División Inteligencia del Estado Mayor General de la Armada, capitán de navío Jorge Saravia.

    Saravia informó el 23 de enero de 2006 al comandante Daners que “estando conversando con el capitán de navío Luis Canelli, a quien se le acababa de comunicar su sanción de arresto a rigor (por 30 días), este expresó: ‘Qué linda forma de terminar mi carrera. Usted cuídese, porque cuando yo saque la guadaña...’”.

    Otro episodio fue narrado durante un interrogatorio por el capitán Gustavo Trinidad, a la sazón ayudante del comandante en jefe. Trinidad comentó: “Una tarde, en el mes de diciembre (de 2005), llamó a mi celular desde el teléfono directo del despacho del director nacional de Pasos de Frontera una persona que se identificó como el hermano del capitán Leoni, que es militar retirado de la Fuerza Aérea, amenazándome de muerte porque me adjudicaba el haber incidido en las bajas calificaciones de su hermano”.

    “Ante esto, corté y llamé al celular del capitán de navío Canelli, informándole lo sucedido y pidiéndole respetuosamente las explicaciones del caso. Me responde que están los dos hermanos Leoni en su despacho, primero que los perdone porque tienen una botella de whisky cada uno encima y segundo, que él no se dio cuenta que estaban realizando esa llamada y que más tarde me llamaría para aclarar lo sucedido. Luego de esperar aproximadamente una hora y al no recibir esa llamada, lo llamo nuevamente a su celular, ante lo cual me reitera que me llamaría más tarde y que yo tomara las medidas que considerara debía tomar. Una hora más tarde aún, me llama desde el directo del despacho del capitán Canelli, el capitán de fragata Leoni, invitándome a que concurriera a charlar con él porque tenía muchas cosas que aclarar conmigo, respondiéndole que en ese momento y en esas circunstancias no tenía nada que aclarar. Al otro día me llama el capitán Canelli para pedirme disculpas y reiterarme que dispusiera yo de las medidas que considerara convenientes. Esa misma mañana me llama nuevamente el capitán Leoni reiterándome el ofrecimiento de mantener una charla con mi persona, ante lo cual le recrimino la actitud de su hermano la noche anterior, mostrándose sorprendido y desconcertado acerca de las amenazas proferidas por su hermano hacia mi persona”, dijo Trinidad.

    Además, el documento revela que la esposa del entonces capitán de navío Alberto Caramés (actual comandante en jefe de la Armada) recibió en su domicilio un regalo floral acompañado por un sobre con una esquela en la que alguien, anónimamente, la amenazó a ella y a su hijo si el ascenso a contraalmirante de su esposo finalmente se concretaba.

    El propio Caramés declaró en la investigación administrativa que antes de que se concretara su ascenso a contraalmirante, el capitán Canelli le dijo que sabía de la existencia de una lista de oficiales que serían propuestos al Comando, entre los cuales Canelli no figuraba. “Me dijo que sabía de otros oficiales que si bien no estaban incluidos en esa lista, corrían como candidatos para el almirantazgo con el apoyo de la Masonería. Bajo su óptica, los dos presuntos candidatos, referidos a estos últimos, eran fácilmente descalificables y si bien él no estaba en ninguna de las listas, estimaba que por el buen concepto que tenía la ministra de Defensa Nacional (Azucena Berrutti) de su persona, corría con posibilidades ciertas de ascenso, las cuales estaban reforzadas por considerarse un candidato con apoyo exclusivamente político”.

    Caramés agregó que Canelli también le advirtió que “podría hacerse de información para descalificar a estos últimos capitanes de navío que aspiraban al almirantazgo y que no vacilaría en hacerla llegar a los contactos políticos correspondientes”.

    El actual comandante de la fuerza le respondió que “no compartía esa forma de actuar y que estaba convencido de que la única forma de proceder en tales circunstancias era bajo el marco de la ética y el compañerismo” entre “colegas de armas”.

    “Estrecha relación”.

    El capitán de navío Nelson Olivera, que fue el oficial instructor de la investigación administrativa, concluyó luego de interrogar a múltiples oficiales de la Marina que “el capitán de fragata Milton Quintela” mantenía “una estrecha amistad con el capitán de fragata Gonzalo Leoni”, al punto de que Quintela fue “alertado” por Leoni sobre la indagatoria en curso.

    Olivera también mencionó la existencia de “una estrecha relación” entre Canelli y Leoni, quien realizó “gestiones frente a destacadas figuras políticas de diferentes partidos impulsando su ascenso”.

    El 20 de enero de 2006, el capitán Leoni admitió en la investigación de la Armada haber desarrollado “gestiones a nivel político para la promoción al grado de contraalmirante por los señores capitanes de navío Luis Canelli y Alberto Caramés. En el caso del primero por mutuo acuerdo y en el caso del segundo a pedido del señor capitán de fragata Jorge Jaunsolo Barneche”.

    Leoni dijo que realizó esas gestiones “ante el senador Eleuterio Fernández Huidobro, mediante la presentación de los currículum de los citados señores oficiales superiores” y “ante el expresidente de la República, doctor Luis Alberto Lacalle”.

    Quintela y Leoni también tuvieron alguna relación, a fines de los años 90, en el llamado “caso Cangrejo Rojo”, que acabó con el procesamiento del almirante (r) Eladio Moll y de su hijo, luego de un frustrado negocio para la pesca de cangrejo rojo y corvina negra en un barco llamado Sofía Star. En el negocio iban a intervenir empresarios estadounidenses y, de hecho, el caso llegó a ser considerado por el Senado de Estados Unidos. El entonces diputado colorado Julio Luis Sanguinetti fue también acusado de participar en una operación ilícita, pero luego de múltiples diligencias judiciales, fue librado de responsabilidad.

    Cuando aún eran tenientes de navío, Quintela y Leoni comparecieron ante la Comisión Investigadora creada en el Parlamento para estudiar la concesión de permisos de pesca en el marco del “caso Cangrejo Rojo”.

    Los dos marinos hablaron en la Comisión parlamentaria el 6 de octubre de 1998 ante los diputados Washington Abdala (que presidía el grupo de trabajo), Edison Sedarri, Guillermo Álvarez, Daniel Corbo, Carlos Gamou, Ariel Lausarot, Walter Vener, Luis Salvador Visconti y Luis Gallo Imperiale.

    Quintela y Leoni eran entonces subalternos de Moll en la Armada y habían navegado en el Sofía Star.

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