• Cotizaciones
    domingo 15 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Cartas al Director (IV)

    Alianzas electorales (I)

    Sr. Director:

    Los partidos fundacionales están explorando la posibilidad de concurrir a la elección municipal en mayo de 2015, en Montevideo, bajo un mismo lema.

    La iniciativa ha despertado un sinnúmero de opiniones. Algunas serias, aunque no faltaron las que son tan cómicas como soberbias, cuando no malintencionadas.

    No hubo tanto alboroto cuando en el año 1971 comunistas, socialistas, anarquistas, democratacristianos, dirigentes blancos, dirigentes colorados y ainda mais, votaron juntos bajo el lema PDC.

    Además, si hay un ejemplo contundente de coalición formada para alcanzar el gobierno y romper la hegemonía electoral de los partidos fundacionales, adaptándose a las reglas electorales, es el Frente Amplio.

    Por eso, resulta cómico y soberbio que dirigentes, militantes y votantes del Frente Amplio, hablen despectivamente de un supuesto partido rosado, cuando se trata de una alianza electoral que pretende presentarle a la ciudadanía montevideana una alternativa de gobierno que tendrá un programa genérico común, presentando cada partido fundacional su candidato, preservando así su tradición.

    Si analizamos el tema con seriedad, debemos recordar que el Partido Colorado le propuso al Partido Nacional promover una ley constitucional en el Senado de la República que, de aprobarse, sería puesta a consideración de la ciudadanía a los efectos de instalar el balotaje y la representación proporcional a nivel departamental, tal cual sucede a nivel nacional.

    El Partido Nacional no recogió el guante, por lo que se nombraron delegados partidarios que siguen trabajando para explorar caminos alternativos.

    En lo personal soy partidario de uniformizar las reglas electorales en todos los niveles de gobierno y por tanto establecer el balotaje y la representación proporcional en las elecciones del segundo nivel de gobierno, conocidas como municipales. Se le otorgaría la jerarquía que tienen y se ampliaría la libertad del ciudadano para elegir a sus gobernantes locales.

    Pero si esto no es posible en el corto plazo, no me escandaliza que los partidos piensen en acuerdos electorales. La historia política del Uruguay es rica en pactos, coparticipaciones y coaliciones de gobierno.

    Con más razón si estamos hablando a nivel municipal y del caso de Montevideo. Como ningún otro tema, es casi unánime la idea de que la gestión frenteamplista en la capital está agotada y que se necesita un cambio. Casi tan unánime como que a la hora de administrar una intendencia las cuestiones ideológicas no son de real importancia. Hasta los dirigentes colorados y blancos que se oponen a un acuerdo lo piensan de esta manera.

    Se trata solamente de un posible acuerdo municipal. A nivel nacional las reglas electorales son claras. Cada partido mantendrá su identidad política, tendrá su interna y concurrirá con su programa y candidato a la primera vuelta electoral buscando llegar al balotaje, instancia en donde los partidos evaluarán la posibilidad de generar acuerdos o no. Por eso no parecen potentes los argumentos de quienes sostienen que se le hace el juego al Frente Amplio con un posible acuerdo. En todo caso, quienes están siendo funcionales al Frente Amplio son los dirigentes de los partidos fundacionales que reproducen el discurso, por no decir versito, que desde hace años tienen los integrantes de la coalición de partidos y sectores.

    En definitiva, se trata de generar un balotaje en Montevideo entre la fuerza gobernante hace 25 años y los partidos opositores. Con el objetivo nítido de presentarle a la ciudadanía capitalina una alternativa al oficialismo. Ni más ni menos. Ni tan grave ni tan banal.

    Los partidos políticos tienen la obligación de interpretar el sentir de la ciudadanía. De ser instrumentos a través de los cuales la gente canalice sus expectativas y esperanzas. Una rápida y sensata lectura de la realidad política y electoral de Montevideo trasunta que un acuerdo bien comunicado, transparente y que no implique la pérdida de las identidades históricas de los partidos fundacionales, no es otra cosa que una respuesta inteligente y legítima a un clamor popular.

    Por tanto, no es en contra de nadie. Es, en todo caso, a favor de los ciudadanos de Montevideo que reclaman un cambio en la orientación del gobierno en la capital.

    No es ni un parricidio ni una abdicación de tradiciones e ideologías. Se trata, estrictamente, de presentarle a la ciudadanía una alternativa electoral viable para cambiar un cuarto de siglo de gestión que está llena de desidia, vicios y sin rumbo. 

    Luis Hierro Freigedo

    Alianzas electorales (II)

    Sr. Director:

    Acuerdo histórico. Era de presumir que apenas se vislumbraran avances interpartidarios respecto a la posibilidad de llegar a acuerdos que permitan a los partidos tradicionales fundamentalmente sumar sus votos en lugar de neutralizarse mutuamente como ha sucedido hasta la fecha surgirían quienes cuestionan esta posibilidad histórica.

    Sensatos e inteligentes políticamente hablando han sido los dirigentes que están impulsando el mismo y diría sensibles al interpretar el sentimiento multitudinario de ciudadanos que quieren decir… basta de mala administración, basta de basurales, calles oscuras y muchas rotas, basta de seguir aumentando impuestos y tasas para pagar una burocracia creciente y en general poco eficaz, basta de carritos que anarquizan nuestras calles, basta de caos en el tráfico.

    Pero dentro del Partido Colorado han surgido algunas voces que se oponen sin argumentos consistentes a seguir adelante con esta trascendental etapa.

    Sin dudas que es la hora de definiciones.

    Por esta razón estimo que el Comité Ejecutivo Nacional debería adoptar una resolución que transmita a toda la opinión publica la inequívoca voluntad de todo el partido de llegar a un acuerdo con el Partido Nacional que permita sumar los votos al candidato que mayor número obtuviera.

    Y para llegar a esta instancia, la Convención Nacional deberá legitimarlo para que sea acatado —si obtiene la mayoría— por todos los colorados, sin excepciones.

    Reitero: creo que una inmensa cantidad de ciudadanos de todos los partidos están esperanzados en este acuerdo histórico.

    ¡Qué bien le haríamos al sistema político que los partidos tradicionales llegaran a un acuerdo que represente ese sentimiento!

    Esc. Guillermo Stirling

    CI 1.061.057-0

    Épocas

    Sr. Director:

    Frente real sobre Frente aparente = distancia en kilómetros. Esta vieja fórmula para calcular geográficamente una distancia en el terreno grafica histórica y actualmente la diferencia enorme entre lo que el partido político multiideológico y variopinto que gobierna coyunturalmente nuestra patria, aparenta y ha sido en la realidad.

    Según su origen y expresión locuaz de sus dirigentes actuales, la alianza en su momento concretada de corte netamente electoral, ha sido y es todavía una manifestación de esperanza y compromiso colectivo de varias colectividades que se unen en la misma.

    Ejemplos históricos y seguramente referentes ineludibles del autóctono fueron, por solo recordar uno, la imposición soviética en la Alemania oriental pos nazi a los democratacristianos para fundirse con la minoría comunista de esa artificial partición, para a pesar de la liberación de aquel terrible régimen en Europa, poder ocultar la aún más temerosa ocupación extranjera llena de venganza, violaciones y barbaridades que la historia todavía no pudo del todo resolver en sus malísimos resultados humanos y materiales.

    Similar ha sido esta alianza muy diversa en su composición, pero no en el eje de sus decisiones y resultados, tanto de quienes las toman como de quienes las sufren. Los jefes comunistas piensan, planifican, deciden y los otros del frente-masa escuchan, hablan, actúan, pero quedan fuera de la decisión y participación real pero no de sus nefastos efectos.

    Odio, venganza, impresionantes discursos, reuniones multiparticipativas y unidecisivas de antemano, mofa de la historia y la tradición, descomposición de instituciones y valores, planes y proyectos estratégicos, millones de recursos financieros, materiales y humanos volcados, alianzas en la región y continente con sus mentores e intercambiadores de favores de “naturaleza altamente estratégica” (aunque nunca comprobada en sus aportes al país ni a los de donde provienen) a pagar como se pueda luego... y después de tanto, todos sufrimos la inseguridad, la falta de atención sanitaria y el aumento de la ignorancia por mala educación. O sea menos libertad, menos salud y mayor esclavitud y dependencia de los que poseen el conocimiento y el capital tanto nacional como foráneo.

    A estos últimos no les ha variado en nada su patrimonio, sus privilegios ni su comodidad; algunos otros se han unido por su antigua adscripción al poder o por consensuada y selectiva inclusión a la nómina de los elegidos.

    La solidaridad es impuesta solo a aquellos a los que se nos puede quitar sin alternativa y se vuelca en lo que y a quienes la “vanguardia revolucionaria” decide, también sin poder elegir, porque precisamente —y vaya paradoja— viven presos de la delicuencia, enfermos entre la basura y la falta de mínimos servicios como la locomoción y el tránsito seguro, la infraestructura vial y el alumbrado, muchos enviciados en ocios denigrantes al no poder estudiar ni trabajar. ¿Y las ilusiones? ¿Y la esperanza? ¿Y el compromiso?

    Esa distancia entre ese “Frente Real” y el “Frente Aparente” se agranda cada vez que se aumenta el discurso, la asignación caprichosa, demagógica e ineficiente de recursos, no del Estado que debería ser neutro pero eficiente, sino por los que se apropian ilegítimamente sin consenso y que ejercen la transferencia a las ramas de ese árbol muerto y seco de su burocracia, que también crece parasitariamente.

    Cada época requiere su tiempo para agotarse o prolongarse, pero por suerte parece que ya llegan los momentos en que, por vías de otras asociaciones y sus líderes, más nuestras y bien diferentes a esa apariencia mentirosa y ya pasada de moda, ésta se irá borrando a medida que la realidad se aproxime a lo imaginado y ese capítulo de nuestra historia sea solo un mal recuerdo, como ya pasó en el mundo con sus símiles de donde tomaron el mal y tan bien copiado ejemplo.

    Solo resta terminar de bajar el telón de esta mala obra teatral y que la murga haga su retirada para que en la vida real y sin apariencias vivamos los tiempos que todos nos merecemos, eligiendo individual y colectivamente ser verdaderamente solidarios y prósperos, libres y seguros, sanos y educados, porque hasta los hijos y descendientes de los mentirosos ya lo han descubierto y elegido desde hace tiempo así hacerlo. Es hora de que nosotros lo hagamos por los nuestros.

    Gustavo Formento

    CI 1.455.700-5

    Día de los Trabajadores

    Sr. Director:

    El 1º de mayo fue el Día de los Trabajadores y debo reconocer que ese día me dio tiempo a mí para poder escribir sobre algo que hace mucho quería escribir. Digo a mí porque la organización laboral que integro trabajó como cualquier otro día. Es una funeraria y la gente no dejará de existir por el solo hecho de ser 1º de Mayo. Yo, en cambio, como patrón de la misma, me doy el lujo de descansar en momentos que mis empleados lo hacen con pequeños matices. De seguro habrá un asado, de seguro los traerán a trabajar y llevarán con vehículos propios de la empresa ante la falta de otro medio de transporte posible en este día tan especial.

    Imagino qué dirían los dirigentes sindicales ante tal realidad —la de tener que trabajar en un día tan especial— y ni que hablar si en contraposición a esto el empleador se da el lujo de ese día no concurrir a su trabajo. Con todo respeto digo también que me gustaría saber cuántos días ellos en definitiva trabajan en sus unidades productivas originarias cuando les queda tiempo libre de cumplir con su muy loable y necesaria cartelera sindical.

    De algo podrán estar seguros: uno, como patrón, piensa en su empresa las 24 horas y cuando el trabajador termina su jornada y descansa, la del empleador jamás cesa (lo que daría por recuperar la falta de horas de sueño que pesan sobre mi cuerpo).

    Ahora imaginen que ese día tan especial para la clase trabajadora un familiar muy querido por ustedes fallece, está tendido en su cama y no tienen en definitiva quién lo retire de allí hasta pasadas las sagradas 24 horas de ese 1º de Mayo. Ya esa parte no les gustaría; eso es seguro. Hasta tal punto que para el caso de que la empresa de su preferencia por tradición y elección no acudiera en su ayuda, la misma sería fácilmente descartada y suplantada por aquella que, en cambio, sus empleados y sus oficinas estuvieran dispuestos a servirlos y solucionar un problema que no es menor.

    En definitiva, los clientes de la empresa que se dé el lujo de descansar en la noche así como en los feriados no laborables empezarán a mermar y estos decidirán migrar a la otra empresa que sí esté pronta a servirlos cuando ellos lo soliciten, debiendo cerrar sus puertas la primera y dejando a los trabajadores sin su fuente de trabajo.

    Con este simple ejemplo cae toda la estructura del discurso reivindicativo del líder sindical de turno que habló en el acto del 1º de Mayo en la plaza frente al Palacio Legislativo.

    Mis ventajas competitivas como organización empresarial no son para siempre; hasta los monopolios casi naturales tarde o temprano dejarán de existir en una vida comercial y económica cada vez más cambiante en que las reglas no están del todo escritas (como sí lo están las que protegen a los trabajadores en el derecho laboral) exigiéndome a mí estar siempre innovando so pena de sucumbir ante el progreso de mi competencia.

    La manipulación al servicio de la captación de poder es algo muy mezquino y muy siniestro entre personas que lo único que tienen para subsistir es su fuente de trabajo, su ingreso mensual como trabajadores.

    ¿Qué me separa a mí como empleador de la famosa lucha de clases? Que en vez de mi fuente de trabajo para subsistir lo que tengo es nada más y nada menos que mantener activo  todo el medio de producción y con ventajas competitivas ya sea de precio o calidad de servicio que me permitan seguir captando clientes que hagan a mi empresa sustentable. De lo contrario, al igual que los trabajadores, dejaré de percibir mi sustento diario y ya no podré solventar las necesidades de mi hogar.

    Todos trabajamos para generar riqueza; nadie lo hace como forma no remunerada de solidaridad en un mundo capitalista. Y con el comunismo hace largo tiempo derrocado, ya no hay otra opción.

    Lejos de la utopía social comunista, las cuentas de los entes llegarán tarde o temprano a casa. Nuestro estómago y el de nuestros hijos reclamarán alimentos. Debemos vestirnos, higienizarnos, con un discurso revolucionario o sin él, con los planes de asistencia social o sin ellos, con la vivienda solidaria o sin ella. Y no tendremos otra forma de hacerles frente que no sea con nuestro sacrificio diario.

    En el mismo no debemos dar nada por sentado. Tanto citan estos líderes sindicales y políticos socialistas al prócer de la patria en aquella frase de que los más infelices serán los mas privilegiados, pero en definitiva olvidan que Artigas prometía tierra solo para el que la trabajaba y a estos les decía que no debían esperar nada de nadie sino de nosotros mismos.

    El discurso artiguista es justamente lo contrario a la mentira reivindicativa sindical y evoca justamente la rebeldía inversa: la de la tolerancia, la del esfuerzo, la del compromiso, la de recibir y cuidar con esfuerzo personal lo recibido, la del mérito propio, la del sacrifcio desde el día cero esperando, ahí sí, que un poco por justicia divina y mucho por esmero personal logremos hacer frente a las exigencias de un mundo capitalista cada vez más demandante (recuerden que ya hasta Cuba se está adentrando en la vida de consumo mundial).

    Ese modelo de vida tan rechazado por hipócritas que salen a pesar con una citroneta de los 80, barbita candado y boina con cabito luego de bajar del ascensor desde sus pisos enteros del barrio Pocitos, en definitiva no busca otra cosa que, a través de la creación de nuevas necesidades y voraz consumo, no solo generar constantes riquezas sino también dar cabida a una masa laboral activa deseosa de ganar su sustento para satisfacer sus necesidades sin perjuicio de pugnar por su cuota de dignidad y realización personal al volcar sus energías al servicio de la sociedad en procura de cubrir sus necesidades.

    Espero que muchos políticos socialistas a los cuales he tenido el privilegio de ver a mi lado saliendo de lujosas torres de Punta del Este dejen de cambiar, con fines exclusivamente electorales y de asunción y retención del poder, espejitos de colores (por medio del asistencialismo estatal) por el oro de mi pueblo que en definitiva es su voluntad, su energía, su codicia bien entendida como motor de progreso y deseo de superación. Esa es la única forma de salir adelante siendo la mejor versión posible de nosotros mismos.

    Los invito a que experimenten lo contrario y les crean a los falsos profetas.

    Dr. Julio F. Moro

    Abogado

    Empresa Luis Moro e hijos S.A.

    // Leer el objeto desde localStorage