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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Gracias, negrito”, dijo Cavani respondiendo inocentemente el mensaje enviado por un amigo que lo saludaba por su buen desempeño en un encuentro de fútbol.
Lo que Cavani desconocía era que esas dos palabras son el código que habilita la apertura del protocolo que utilizan los poderosos para permitirse avasallar y humillar a cualquier individuo que llegue a Europa (la cumbre de la cultura universal) sin aceptar normas que no están escritas, pero que gobiernan la relación de los poderosos con los débiles extranjeros, la cual les permite suspender, multar o someter a aquellos que se destaquen sin rendir pleitesías.
El nuevo D.T. del PSG eliminó del plantel a uno de los mayores goleadores del equipo y el más querido por la parcialidad. Jugador amado y exitoso no es una buena mezcla para un técnico que no quiere tener competidores. Por lo tanto, era una buena oportunidad para corregir las actitudes de un extranjero liberal que se manejaba con independencia del sistema que gobierna ese deporte.
Resulta destacable que ahora Inglaterra proteja a las minorías étnicas. Será porque su Majestad la Reina se prepara para ver correr por el palacio a un nieto mestizo; sus antepasados, junto con las casas reales de Bélgica, Holanda, Portugal y otros reinos, saquearon el continente africano y capturaron a hombres, mujeres y niños como si fueran animales salvajes, sin culpas ni complejos, ni arrepentimientos. Contaban con el visto bueno de la Iglesia, que acompañaba las expediciones para evangelizar otros pueblos y sostenía que esos individuos negros y salvajes no tenían alma; por lo tanto, los creyentes podían infligir en ellos las prácticas más indignas y aberrantes, arrancándolos de sus orígenes y trasladándolos en condiciones inhumanas, comercializándolos como ganados y separando las familias, castigándolos y torturándolos, y si creían necesario asesinándolos salvajemente.
Esa actividad tenía un fin comercial y las naciones que lo practicaron se enriquecieron con la venta de esclavos y con la explotación de la mano de obra, e Inglaterra fue uno de los países que mayor volumen de esclavos comercializó.
España y Portugal, además de importar esclavos para sus colonias, esclavizaron a los pueblos de América y utilizaron la mano de obra de sus aborígenes para la implantación de sus ciudades. Para muchos pueblos americanos la esclavitud era una técnica muy conocida, las guerras entre las tribus eran comunes y los pueblos derrotados pasaban a ser esclavos de sus vencedores.
En realidad, el sistema de esclavitud es tan antiguo como el hombre y en las regiones más diversas fue una práctica común. Parece que el ser humano tiene incorporado en su ADN la condición de explotar a los más débiles, quizás entrado el siglo XXI la mentalidad de los hombres pueda dar mayor valor a los principios humanos que a los intereses económicos.
Ninguna nación se debería sentir orgullosa de ser rica y próspera sustentada por el sufrimiento de pueblos más pobres y débiles; tampoco ningún individuo que se siente poderoso debería sentirse más importante que otros que poseen menos; las riquezas son circunstanciales, pueblos agricultores dependen del clima y este factor aún no ha podido ser dominado; las explotaciones mineras, metales y combustibles dependen de los mercados, si surge un nuevo mineral más rentable una gran industria puede desaparecer muy rápidamente. La investigación constante hace que las riquezas sean perecederas.
En esta civilización occidental judeocristiana, afortunadamente, no existen hombres esclavos, debemos respetar las disparidades culturales de los pueblos, sus formas de relacionarse, sus costumbres, sus maneras de comunicarse y en general las diversas características de los diferentes grupos étnicos.
Tenemos que comprender cada uno de nosotros, y hacer comprender a los demás, que la humanidad toda prosperará en la medida que los individuos sean más cultos e ilustrados. Las naciones se deben esforzar por buscar, encontrar y potenciar los puntos de contacto que nos hagan mejores ciudadanos del mundo sin tratar de someter a los demás, así ganaremos todos.
Arturo Sica
C I 919.704-0