Reclamó que la decisión de tener una certificadora china “sea parte de una estrategia país y no tanto un compromiso o una imposición”.
Secco comentó que Brasil “desplazó a Uruguay” en la venta de carne en el mercado chino.
Respecto a la exportación de ganado, ese ejecutivo indicó que “por cada ternero” exportado “se deja de generar más del doble de su valor” en el resto de la cadena cárnica.
—¿Qué tan relevante es el mercado chino para la exportación de carne uruguaya?
—China pasó a ser el principal importador de carne bovina con y sin hueso y de menudencias. Y hace unos ocho años que operamos fluidamente con ese mercado y que no para de sorprender.
Así como uno percibe cambios dentro de ese país, al mismo tiempo va conociendo más del mismo. Es un mercado muy grande, con mucha idiosincrasia regional y una logística bastante cara. Entonces uno tiene que ir conociendo quién es quién en cada zona, qué tipo de productos demanda. China tiene regiones muy marcadas, unas más poderosas que otras, con mayor poder adquisitivo y cada una con características económicas propias.
El driver o guía de nuestro negocio va atrás de las zonas que más se han occidentalizado, que más crecieron en su ingreso per cápita y donde más oportunidades tenemos. En ese ejercicio de estar ahí y ver qué hacen los competidores se van identificando las posibilidades de negocios y se conoce a los clientes, además de conocer los problemas de vender en ese mercado y sus puntos débiles.
China nos permitió ampliar la cartera de clientes y de productos, y ver que existen otras oportunidades de vender dentro de ese mercado con lo que llamamos una diferenciación, de vender carne de más valor, otros cortes cárnicos y no simplemente el volumen que absorbe tradicionalmente ese país.
Otro elemento importante de China es ir manejando de su abanico importador cómo va tomando decisiones políticas en todo lo que se refiere al canal formal de acceso directo de productos. Ver cuáles son los otros productos cárnicos que llegan por vía indirecta, conocida como el canal gris.
—¿El inminente ingreso de la carne de Estados Unidos a China puede generar complicaciones a la exportación de carne uruguaya?
—Todos los países que tienen acceso directo a China nos han ido a competir. En los últimos años fuimos el segundo proveedor de carne en el mercado chino, detrás de Australia. Luego utilizamos la oportunidad que significó una merma en la oferta de carne australiana para posicionarnos como el primer exportador de carne en ese destino. Ese lugar después lo fuimos perdiendo con Brasil, que nos ha desplazado en la colocación de algunos productos en ese mercado.
—¿Cuáles?
—Hay un ejemplo que es muy claro. Brasil no está autorizado a exportar carne con hueso a China, entonces vende el asado deshuesado y pronto para ser procesado a precios más competitivos que el asado uruguayo. Y nos ha desplazado de cierto segmento donde accedíamos con el asado con hueso.
Pasamos a segundo lugar, a pesar de la restricción que tienen los brasileños en cuanto a no poder exportar carne con hueso y con 12 plantas frigoríficas habilitadas para ese mercado.
Para Brasil, acceder a China es un logro y un diferencial muy importante frente a otras opciones. Esos frigoríficos maximizan la producción para vender al mercado chino y nos desplazaron del primer lugar.
Los exportadores brasileños venden entre 20% y 30% más carne que los uruguayos.
En la necesidad de exportar al mundo entero nosotros precisamos la mezcla de mercados entre China, Estados Unidos, Europa y la región. Y Brasil juega todos sus boletos de algunos frigoríficos solo en el mercado chino. No llega a saturarlo pero nos desplaza en algunos productos.
Pero hay que estar preparados, como en el caso de la competencia de la carne estadounidense. El producto norteamericano es distinto al uruguayo y me imagino que competirá en los segmentos nuevos en que Uruguay viene intentando entrar, como la carne terminada a grano, con cortes más finos.
Ese segmento estaba ocupado por Australia y luego Uruguay vino desarrollando ventas de cortes de mayor valor, en cantidades menores pero que significan una oportunidad de negocios.
—¿Cuáles son las tareas pendientes para el mejor acceso de la carne en ese mercado?
—La mejora del acceso en el comercio en lo arancelario es un tema pendiente y a revisar. Eso no depende solo de lo que al complejo cárnico pueda afectar porque en estas negociaciones siempre hay que ceder. Uruguay tiene una posición importante y cercana en la relación política con China. El Ministerio de Ganadería ha establecido, ejercita y maneja esa agenda con los chinos. El ir conociéndose con los pares chinos, como pueden ser los directores de unidades, y el ir teniendo esa venia política para avanzar en esa relación a nivel agrícola, cárnico, lácteo es parte del ejercicio que tenemos que hacer con todos los mercados.
Ahora estamos esperando el regreso del ministro de Ganadería (Tabaré Aguerre) para conocer de primera mano si hubo avances o no y cuál es la agenda pendiente con China. Pero es de los países con los que más activa tenemos la agenda técnico-comercial y es un buen ejemplo para seguir imitándolo en otros mercados.
—En el sector agrícola hubo preocupación por la puesta en práctica de un protocolo fitosanitario que firmó el MGAP con la autoridad sanitaria china para la exportación de soja. Los agricultores se quejan de que eso les generó más costos. ¿En el sector cárnico no prevén que pueda suceder algo similar? ¿Qué medidas están adoptando para evitar complicaciones en caso de que el gobierno uruguayo asuma nuevos compromisos con las autoridades chinas? El ministro Aguerre habló de un estudio para la instalación de un laboratorio chino que certificará la carne a exportar a ese país.
—Sin duda. La carne tiene algo que otros rubros no tienen tan armado, como es la posibilidad de que cada semana en la junta directiva del Instituto Nacional de Carnes (Inac) se puedan discutir esas cosas y estar en línea directa con el MGAP. En los asuntos internacionales del MGAP y el Inac existe una agenda, sabemos que ese tema está en la agenda. No tenemos detalles en este momento. Obviamente, todos sabemos que el alcance de ese acuerdo es muy importante revisarlo entre todos para no generar compromisos que luego puedan ocasionar más restricciones que oportunidades. Incluso, de conocer cuál es la oportunidad de generar ese acuerdo y ser muy cautelosos en lo que refiere a un alcance opcional que luego puede terminar siendo algo impuesto.
En el comercio mundial siempre estamos expuestos a permanentes restricciones, entonces tenemos que ser muy cautelosos, todos, tanto públicos como privados, en las cosas que nos vamos comprometiendo e ir evaluando qué impacto tienen.
En este juego del comercio mundial muchas de estas cosas también pueden ser usadas mañana como restricciones o pueden ocasionar un costo que sea mayor al beneficio de tenerlo. El ministro nos comunicó que tiene pendiente la comunicación de ese asunto.
—Los datos de las exportaciones de carne uruguaya a China muestran una fuerte expansión que hoy llega a casi el 50% del volumen. Para eso no fue necesario adoptar alguna medida, como la instalación de un laboratorio certificador.
—Como necesario no es. Los números mandan. A la vez, lo hemos evaluado con algunos clientes para conocer su opinión y no se percibe a priori como una gran oportunidad, pero también sabemos que estas cosas llegan a la agenda oficial por otros canales o por un canal de sugerencia que es importante atender. Eso en el marco de una negociación Uruguay-China que es permanente y en la que hay una agenda mucho más importante que la carne en sí con el gobierno chino.
En esto hay que estar muy coordinados internamente y muy bien informados, tener la posibilidad de generar un ámbito de discusión y que sea parte de una estrategia país y no tanto un compromiso o una imposición.
—El Plan Agropecuario proyectó una reducción del stock ganadero en algo más de 300.000 cabezas para este año, debido al aumento de la faena y de la exportación de ganado. ¿Cómo analiza eso?
—Con la lógica preocupación de una parte interesada. Venimos de un año con una fuerte exportación de ganado en pie. La posición nuestra es muy clara: que si el destino al que se exporta el ganado nos da las mismas condiciones para vender carne, ahí estará en la habilidad nuestra generar los socios comerciales para exportar carne y no ganado. Con un nivel de transacción transparente. En el caso de Turquía no era así, por las diferencias de aranceles y ese es el reclamo y el desequilibrio generado.
El sector primario y el industrial vivimos bajo una presión tomadora de precios en la que nos desafía permanentemente una estructura de costos en dólares que es importante, como la de Uruguay. Entonces es perfectamente entendible que debemos buscar la mejor opción de colocación de los productos.
No puede dejar de analizarse que hay un costo que el país no ve y que paga, que es el exportar animales vivos. Los eslabones de la cadena, no solo los frigoríficos sino también los productores y el Estado, pierden la oportunidad de vender un producto cárnico.
—¿En Adifu tienen calculado cuánto deja de recaudar el Estado en impuestos y otros aportes por la cantidad de vacunos que se exportan y no se faenan en Uruguay?
—Sí. Revisamos esa información periódicamente, lo hemos hecho y lo formalizamos con consultores independientes para presentarlo como un aporte para el propio gobierno y para generar conciencia entre los actores del sector.
Por cada animal que se exporte en una etapa primaria, como puede ser un ternero, se deja de generar más del doble de su valor en el resto de la cadena cárnica. Ese valor sería captado dentro de Uruguay.
Después está la lógica discusión de cómo se distribuye ese valor, entre otras cosas.
—¿Esa información ya fue presentada al gobierno?
—Con los ministerios que consideramos que son parte interesada en la generación de este valor en el complejo cárnico se mantiene un intercambio de información.
—Los ganaderos dicen que si el frigorífico no quiere que exporten el ganado, entonces que paguen mejores precios. ¿Qué margen hay para eso?
—Entre el valor de formación del ternero y el producto que la industria recibe, que es el novillo, hay una estructura de procesos que está expuesta a un costo país. Todos estamos bajo ese mismo estrés de costos, lo que es parte de la agenda actual porque Uruguay se encareció en dólares.
En cuanto a la capacidad de trasladar precio a la materia prima, Uruguay tiene un sistema más que transparente en el Inac, donde se muestra la captura del valor industrial en el indicador del novillo tipo, en el ingreso promedio de exportación de carne, entre otros datos.