Tal vez sea por la mayor dinámica en cuanto a los cambios que registran los mercados de alimentos hoy en día o por un intento de dar señales de optimismo en momentos de tanta complejidad por la emergencia sanitaria o el impacto negativo del déficit hídrico, pero lo cierto es que en recientes declaraciones públicas el ministro de Ganadería, Carlos María Uriarte, planteó situaciones que no se corresponden con la actualidad de los negocios del sector cárnico.
Así lo manifestaron algunos empresarios y operadores de esa actividad a Búsqueda, dejando en claro que no se trata de criticar al titular del Ministerio de Ganadería (MGAP) o al actual gobierno, sino de actualizar y destacar las dificultades que surgieron en ciertos mercados y la velocidad en que se dan las modificaciones en las condiciones de los contratos de exportaciones.
Tras reunirse con el presidente Luis Lacalle Pou, el 27 de mayo Uriarte declaró a periodistas sobre la reactivación de los mercados cárnicos, especialmente en el mercado chino, y destacó que hay “una actividad más pujante”.
Un integrante de la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (Inac) consideró “desafortunadas” esas expresiones del titular de Ganadería, según supo Búsqueda.
Al inicio del año China prácticamente dejó de comprar carne uruguaya, luego retomó las importaciones de ese producto y, cuando los embarques ya estaban en camino hacia ese destino, algunos compradores chinos propusieron una revisión de los precios acordados anteriormente.
Y si bien esa no es una cuestión generalizada entre los clientes de esa nación asiática, ese tipo de estrategia tiende a hacerse costumbre en el mercado chino, dijeron a Búsqueda los empresarios.
Y lo más preocupante de esos cambios repentinos es que no implican una leve baja de los valores, sino que en varios casos se propone una reducción de 10% respecto a lo previsto al momento de determinar los contratos, indicó el presidente de la Asociación de la Industria Frigorífica (Adifu), Marcelo Secco.
Aseguró que “el mercado chino está nuevamente trabado, con una posición de renegociación en algunos clientes, y en junio hay dos semanas sin barcos de carga”.
“Brasil está muy agresivo en sus exportaciones a China por tener un dólar fuerte, y Uruguay tiene el ganado más caro”, consideró.
El monto de las exportaciones de carne disminuyó 18% de enero a mayo de este año, respecto a igual período de 2019, según datos del Inac. En el mercado chino el monto de esos negocios bajó 29%, al comparar esos meses.
El ingreso promedio de exportación de carne bovina aumentó 10% si se lo coteja entre ambos períodos.
Consultado sobre las declaraciones del ministro de Ganadería, Secco respondió: “Lejos estoy de juzgar la intención y lo que dijo Uriarte”.
“La propia dinámica de ese sube y baja en el mercado hace que estemos expuestos a esto”, planteó.
Rabinos
Ayer miércoles 3 llegó a Montevideo un equipo de rabinos para realizar la faena denominada kosher para exportar carne uruguaya a Israel y, además, complementar cierta producción cárnica para vender a Estados Unidos, indicaron los operadores consultados.
En la misma jornada previamente arribó a Buenos Aires otro contingente de faenadores israelíes para realizar tareas en frigoríficos argentinos, similar a lo que ocurrió una semana antes en Paraguay.
Al advertir la dificultad de llegar a un acuerdo en los precios de exportación al mercado israelí, Secco indicó que ese es uno de los motivos que explica la llegada a Uruguay de un solo equipo de rabinos y no más.
Otros de los factores en juego en esa situación son que los frigoríficos exportadores paraguayos cerraron negocios para Israel a un precio algo inferior a los US$ 5.000 por tonelada y que Argentina está por concretar exportaciones que pueden variar entre los US$ 6.500 y poco más de US$ 7.000 la tonelada, comentó.
Mientras, los exportadores uruguayos todavía no terminaron de acordar un precio definitivo para Israel debido a que el valor de los vacunos es superior al que registran los mercados argentino y paraguayo.
Si la diferencia en el costo de la materia prima no hubiese sido tan marcada en este momento, habría varias plantas de faena uruguayas produciendo carne para los israelíes.
En los últimos años, debido al incremento de la demanda y de los precios registrados en China para la carne uruguaya, Israel perdió participación entre los principales destinos de ese tradicional producto.
Consultado sobre el eventual impacto negativo de la exportación de ganado en pie en la actividad frigorífica, Secco señaló que este año la faena cayó 25% al comparar con 2019, según Inac.
Enfatizó, por otra parte, que “falta ganado en Uruguay por todos lados y hay que ser muy cuidadoso en el equilibrio entre la libre exportación de vacunos a Turquía y la recomposición del stock ganadero”.
Libre importación.
Otro factor que quedó pendiente de atender por parte del Poder Ejecutivo es el tema de la libre importación de vacunos, considerando que la región tiene vigente la libertad de circulación de ganado. El objetivo es lograr la habilitación para importar vacunos para su faena o para su reproducción en el mercado local, comentó Secco.
El titular de Adifu informó que hasta el momento no recibieron respuesta del MGAP sobre ese asunto y que en el proceso previo para autorizar la importación de ganado lo que se hizo fue hacer consultas en países importadores de carne uruguaya. Eso se realizó pensando en evitar eventuales cuestionamientos de los principales clientes que tienen los exportadores cárnicos.
Uno de los gobiernos consultados fue el de Japón y respondió que no habría inconvenientes, debido a que Uruguay cuenta con un sistema de trazabilidad ganadera como garantía de controles, contó Secco.
La idea es que la libre importación de vacunos no interrumpa la corriente exportadora de carne.
Los empresarios del sector pretenden que ese asunto sea parte de una agenda más activa del actual gobierno, mediante consultas similares en otros mercados, como China. “Estamos pensando en traer ganado de países de la región que exportan carne al mercado chino”, advirtió el presidente de Adifu en alusión a las condiciones sanitarias y comerciales.
Al analizar alternativas Secco indicó que “hoy un ternero o una ternera en Brasil vale la mitad de precio del que registra Uruguay”.