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Hace algo más de dos años el Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector del presidente José Mujica, planteaba en uno de sus materiales camino a su VIII congreso, la discusión de si se sentía o no parte del gobierno. Tiempo después, el documento único que trasunta el enfoque ideológico “Aportes para la discusión”, hacia el IX congreso, a realizarse en mayo próximo, marca un cambio, explicita la pertenencia y la asunción como propio de este gobierno nacional y aspira a una tercera administración del Frente Amplio. Así se para la organización política creada en 1989 que desde el 2001 hasta el año pasado no paró de crecer electoralmente. Acumuló poder político, cargos, influencia, un aparato de funcionarios rentados y dinero, todo de la mano del arrastre electoral de la figura de su carta ganadora —Mujica— con la que en principio ya no contará como figura central.
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Pero “la fuerza política que Pepe construyó” (consigna que utilizó años atrás el sector) se enfrenta a su congreso a realizarse entre el 3 y 5 de mayo con algunos datos al menos preocupantes, coincidieron en señalar a Búsqueda varios dirigentes nacionales, departamentales, y con responsabilidades ejecutivas. A pesar de que resta poco más de un año para los comicios internos y casi año y medio para la elección nacional, todas las encuestas sobre la interna frenteamplista ubican al Partido Socialista (PS) y no al MPP como la primera fuerza.
En mayo del 2012 el MPP fue la primera fuerza en la elección interna del Frente Amplio (FA) —en la cual Mónica Xavier fue electa como presidenta de la coalición por unos pocos cientos de votos— pero en rigor perdió: tenía cinco representantes en la Mesa Política y pasó a tener tres. Además sufrió una suerte de convulsión interna para dirimir su postura en esa elección. El sector, que promovió que la cuestión se resolviera en elección abierta y que durante tiempo había asegurado que no quería llevar candidato propio, terminó proponiendo un postulante: el senador Ernesto Agazzi. Fue derrotado. Peor aún, Eduardo Bonomi y Lucía Topolansky —dos de los principales referentes públicos del MPP— pero también el presidente Mujica, promovieron la candidatura del senador Enrique Rubio; también perdieron en la interna.
Y además, entre los jerarcas removidos por el presidente Mujica durante el tiempo transcurrido de su gobierno, gran parte responden al MPP, por ejemplo varios jerarcas de educación y salud. Los más oficialistas lo asumen como un dato firme: “Sabemos que Pepe (Mujica) está decepcionado con el MPP. No lo va a decir públicamente pero la verdad tiene razón. No estuvimos ni estamos a la altura de lo que precisó y precisa”, reconoció un dirigente y legislador.
El último dato, culminación de una saga de desencuentros, es la ruptura con el sector de los diputados Esteban Pérez y Álvaro Vega. Se declararon frenteamplistas independientes y entregaron su banca a la organización. Son varios en el MPP los que consideran que en vez de “perder se ganó” al igual que ocurrió con el retorno hacia el Partido Nacional del senador Jorge Saravia.
Igualmente todos los consultados consideran que hay indicios de “un mejor clima” en la interna del MPP.
A diferencia del anterior congreso, en este podrán participar todas las personas que adhieran al MPP —se abrió una campaña de afiliación, porque en rigor el sector, que es un movimiento y no un partido, no los tenía formalmente como tales— y participen al menos una vez en una reunión de discusión de los tres documentos (ver recuadro). En el anterior congreso se debía intervenir en al menos tres reuniones y los congresales eran representantes. Esta se plantea como una instancia masiva y de mayor participación.
El congreso se plantea elegir una Dirección Nacional de 45 miembros en general entre una plancha de candidatos. Así se pondrá término a una resolución del anterior congreso, de diciembre del 2010, que estableció que 30 de esos cargos debían ser escogidos de entre la militancia, de la estructura del MPP, y los restantes 15 de quienes ocupaban cargos “en la institucionalidad”.
“Aquel congreso fue solo una instancia de lucha por el control del aparato, una guerrilla entre un grupo de gente sin debate ideológico alguno y donde lo que más funcionó fue el acarreo de personas. Todavía se comenta la gente que vino del interior, de Rivera, por ejemplo, con carritos, con bebés. Se hizo lo mismo que les criticamos a los partidos tradicionales”, comentó con tono crítico un legislador.
Alianzas y relacionamiento.
En el plano de las alianzas, existe una visión mayoritaria de que el acuerdo electoral celebrado con el Partido Comunista (PCU) en respaldo a Mujica debe ser “reexaminado”. Y entre sus argumentos se destaca el “perfilismo” político y sindical del PCU respecto del gobierno. De todos modos, el tema es objeto de discusión. Otra visión plantea, por el contrario, que hay que ir hacia “un acuerdo estratégico” con el PCU. “Acá lo que importa es lo que hacen los comunistas, los socialistas y nosotros. Los demás son circunstanciales”, aseveró un integrante de la Dirección Nacional.
Estos debates ya se procesan entre los integrantes del MPP en la estructura orgánica del sector, en los pasillos del Parlamento y en dependencias de gobierno. Es que, igualmente, consideran que debe aflorar “por sobre todo la vocación frenteamplista”: “Nuestro ombligo debe ser el Frente Amplio y eso hay que sentirlo y transmitirlo”, comentó un dirigente identificado con la visión del ministro del Interior, Eduardo Bonomi.
En líneas generales en el MPP rechazan la visión de mantener un “enfrentamiento continuo” con el grupo de jerarcas de gobierno, dirigentes y sectores afines al vicepresidente, Danilo Astori, una visión que asocian a quienes identifican con el “neomujiquismo”.
“Nosotros no somos antiastoristas. Cuando les tenemos que marcar la cancha lo hacemos, pero no como algo sistemático. El tema es que acá hay muchos en el Frente que prenden velas para que nos desinflemos y este globo llamado MPP tiene helio para rato”, graficó un conocido diputado de la lista 609. En el Frente Líber Seregni (FLS) varios dirigentes saludaron con satisfacción la intervención del ministro Bonomi en la conflictiva sesión del gabinete realizada el 20 de febrero, durante la cual el vicepresidente Astori procuró emplazar a varios ministros y jerarcas por críticas hacia su sector.
Dos días después de eso, el diputado Gonzalo Mujica, a nombre del Espacio 609, destacó la figura del ministro de Economía, Fernando Lorenzo, en la sesión ordinaria de la Mesa Política.