En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Parecían dos boxeadores intercambiando golpes en el centro del ring, ambos al borde de la entrega. Cualquiera podía ganar. Como generalmente ocurre en los deportes individuales, todo dependía de un golpe, un acierto, hasta la propia suerte marcando el destino. Esta imagen dieron el domingo 23 los norteamericanos Jordan Spieth y Matt Kuchar en la definición del 146º British Open disputado en el Royal Birkdale Golf Club de Inglaterra. El duelo protagonizado por ambos en la ronda definitoria quedará registrado entre los más destacados en el historial del Abierto Británico.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Spieth, con cinco hoyos finales formidables, se quedó con el título y la gloria que significa ganar el campeonato de mayor tradición e importancia del mundo del golf. Con su victoria, el golfista que hoy cumple 24 años, obtuvo el tercer Major de su carrera luego de sus triunfos en el Masters de Augusta y el Abierto de los Estados Unidos, ambos logrados en el 2015. A pesar de su corta edad, los impresionantes números de Spieth llevan a comparaciones con las marcas de Jack Nicklaus y Tiger Woods.
Spieth, por ejemplo, se convirtió en el golfista estadounidense más joven en ganar el Abierto Británico, desplazando nada menos que al legendario Bobby Jones. Además, la joven estrella del golf mundial se convirtió en el octavo jugador en la historia en ganar el Masters, el US Open y el British Open. Solamente le falta ganar el PGA Championship para lograr el Grand Slam. Por su parte, Nicklaus y Spieth son los únicos golfistas en ganar tres Majors antes de los 24 años.
Spieth empleó 268 golpes para los 72 hoyos de la cancha del Royal Birkdale, finalizando Matt Kuchar en segundo lugar con tres impactos más. El chino Haotong Li, en lo que significa un gran impulso para el golf de ese país, finalizó en el tercer lugar. En otro de los puntos destacados de este British Open, el inglés Alfie Plant fue el mejor aficionado del torneo. Por su victoria, Spieth recibió un cheque por US$ 1,8 millones de los diez millones que repartió el campeonato en premios, además de ascender al segundo puesto del ranking mundial.
Ninguno de los golfistas sudamericanos que participaron en el certamen pudo pasar el corte clasificatorio. Ellos fueron: el argentino Emiliano Grillo, el paraguayo Fabrizio Zanotti, el colombiano Sebastián Muñoz y el venezolano Jhonattan Vegas.
El desarrollo del campeonato.
El jueves 20 dio comienzo una nueva edición del torneo de golf más antiguo, el cual tuvo su edición inaugural en 1860, con únicas interrupciones durante las dos guerras mundiales. Ese día, 156 golfistas salían en busca de la gloria y de la Claret Jug, uno de los trofeos más significativos en el mundo de los deportes. El British Open, sin importar en cuál de las 14 canchas se juegue, sea por el entorno, el fanatismo del público, los grandes golfistas que participan, más una serie impresionante de tradiciones, tiene un aura muy especial.
Los tradicionales tableros amarillos que recorren cada sede del Abierto Británico mostraron un triple empate en la primera posición al finalizar la primera ronda: Spieth, Kuchar y Brooks Koepka hicieron 65 golpes en una jornada donde el clima, elemento determinante en cada edición del British, se unió a la fiesta.
Sin embargo, al día siguiente, el viento y la lluvia le dieron el marco tantas veces observado en este campeonato. Jugando una de sus mejores vueltas según sus propias palabras, Spieth hizo 69 golpes y quedó en la punta en solitario con un acumulado de 134. El corte clasificatorio establecido en 145 golpes dejó a 77 jugadores en competencia e hizo que se marcharan temprano de Royal Birkdale varias figuras.
La tercera ronda de esta edición del British Open quedará registrada en la historia del golf, ya que ese día el sudafricano Brendan Grace hizo 62 golpes, registro nunca antes logrado en ningún Major. Hasta ese momento habían sido 29 los golfistas en hacer 63 golpes, pero nunca se había quebrado ese número. Otra tarjeta de 65 golpes le daba a Spieth una ventaja de tres golpes sobre Kuchar a falta de una vuelta, por lo cual la definición del tercer Major del año, si no ocurría nada fuera de lo común, estaría entre estos dos golfistas.
La consagración.
Los fantasmas de sus 43 golpes en los segundos nueve hoyos del Masters del año pasado, cuando ganaba por cinco y terminó quinto, rondaban en Birkdale. Es que esas situaciones marcan la carrera de los golfistas y por más que se traten, siempre estarán ahí.
Tres bogeys en los primeros cuatro hoyos por parte de Spieth fueron el peor comienzo imaginado por el propio jugador, pero no para el público, que no podía dar crédito de lo que estaba ocurriendo. Una ida recorrida en 37 golpes contra los 34 de Kuchar cambiaba por completo la dinámica del campeonato. Para colmo, en el hoyo 13 Spieth pegó un terrible slice con su driver, dejando la pelota incrustada en unos arbustos. Luego de un procedimiento que llevó más de 20 minutos a los árbitros determinar desde dónde debía jugar su próximo tiro, Spieth hizo el mejor bogey de su vida. En ese momento de la ronda final, perdía por primera vez la vanguardia del campeonato, quedando un golpe detrás de Kuchar a falta de cinco hoyos.
A partir de ahí llegó toda la clase, la categoría de Speith. Hizo casi hoyo en uno en el 14, águila en el 15, embocando desde 16 metros, birdie en el 16 con un putt desde siete metros y otro birdie en el 17 para llegar con dos de ventaja al último capítulo. Spieth cerraba el torneo como un gran campeón.
La caminata por el hoyo 18 del British Open, la más emblemática para todo golfista, era el premio mayor que recibía por parte del numeroso público. Había protagonizado uno de los mejores finales en la historia del Abierto Británico, jugando en cinco bajo el par los últimos cinco hoyos, y era recibido como un héroe.
En el otro rincón quedaba Matt Kuchar, con un score final de 271 golpes, con el que habría ganado varios British Open. No era para él. El golf es así, gana uno solo.
La palabra del campeón.
“La vuelta de hoy me consumió más que ninguna otra que haya jugado en mi vida”, afirmó Spieth en la conferencia de prensa con la Claret Jug en sus manos. “Me sentía totalmente defraudado por la forma en que estaba jugando, no lo podía controlar, son esas cosas que a veces se meten en la cabeza y es difícil de procesar. Haber podido cerrar el torneo de la forma en que lo hice es muy importante para la imagen que tengo de mí mismo.
“Tener grabado mi nombre en este trofeo es un sueño hecho realidad, la gran meta ahora es completar el Grand Slam”, concluyó.