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Constructora denunció por estafa a empresarios vinculados a la regasificadora por “crear la imagen” de que el proyecto seguiría
La empresa Costa Fortuna reclama cerca de U$S 10 millones a las sociedades GNLS y OAS, porque sabían que la obra se paralizaría y “engañaron durante meses” a las subcontratadas para que continuaran sus trabajos
El gobierno celebró como una “excelente noticia para el Uruguay” la rescisión del contrato entre Gas Sayago, sociedad anónima formada por UTE y Ancap, y GNLS, conformada por las multinacionales GDF Suez y Marubeni. El Estado cobró una garantía de más de U$S 100 millones por el incumplimiento del contrato para construir la planta regasificadora en Punta Sayago y el tema parecía quedar allí.
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Sin embargo, la empresa constructora uruguaya Costa Fortuna, contratada para realizar obras de la regasificadora, denunció por estafa ante el juzgado penal de Crimen Organizado a los directivos de GNLS, informó “El Observador” el domingo 11.
En la demanda penal, a la que accedió Búsqueda, la empresa denuncia individualmente a directores, gerentes y/o operadores jerárquicos de la empresa GNLS, sus dos accionistas GDF Suez y Marubeni, y la constructora brasileña OAS, contratada por GNLS.
En el escrito los denunciantes aseguran que “con la finalidad de procurarse un provecho injusto, los representantes de GNLS incitaron, promovieron y obligaron (contractualmente) a los representantes de Costa Fortuna a la continuación de los servicios de construcción a sabiendas de que los mismos no iban a ser pagados”.
La maniobra, según los denunciantes, le generó a la compañía un perjuicio de más de U$S 4 millones por las obras realizadas y no pagas, así como más de U$S 5 millones por la indemnización que debería abonar OAS al rescindir unilateralmente su contrato.
La maniobra.
La instalación de una planta regasificadora involucra tres grandes obras: la terminal regasificadora y escollera aguas adentro del Río de la Plata, el dragado del nuevo canal de acceso al río y un gasoducto que conecte el que ya existe con la terminal.
Gas Sayago analizó cuatro ofertas y el 1º de octubre de 2013 le adjudicó la obra a GDF Suez con un costo para el Estado de U$S 2.610 millones. El anteproyecto con el que ganó la licitación GDF Suez, según consta en la denuncia, fue elaborado por tres proyectistas extranjeras (las brasileñas Infinito y EGT, y Tractebel, perteneciente a GDF Suez).
Tras firmar el contrato con Gas Sayago, GNLS (entonces denominada Riklur) contrató a la constructora brasileña OAS para ejecutar la obra. Y luego OAS encomendó el proyecto a EGT, la misma proyectista que elaboró el anteproyecto.
En diciembre de 2013 OAS contrató a la uruguaya Costa Fortuna para construir los pilotes de la obra por un costo de U$S 23 millones. El acuerdo estableció que OAS podría rescindir el contrato solo a partir de que la obra tuviera un avance del 70%, que en dinero equivale a U$S 16,1 millones.
En marzo de 2014 Costa Fortuna trasladó sus equipos a Punta Sayago para iniciar los trabajos el 1º de abril, como había acordado con OAS. Sin embargo, la empresa brasileña no cumplió con la entrega del proyecto que Costa Fortuna debía realizar, según relata la denuncia. Entre agosto y octubre de 2014 Costa Fortuna fue autorizada a instalar 69 pilotes en base a borradores, ya que en ese entonces OAS y GNLS seguían sin definir su proyecto ejecutivo.
En diciembre Costa Fortuna recibió un nuevo borrador de OAS, en el que le pidió cotización por 45 nuevos pilotes. La propuesta no surgió de EGT, a quien OAS encomendó la obra, sino de Tractebel, otra de las proyectistas que trabajaron en el anteproyecto de GDF Suez.
En el escrito aseguran que los nuevos planos fueron elaborados por Tractebel, una “prima hermana” de GNLS, “por ser una empresa que constituye una unidad de negocios de la propia GDF, o sea una empresa propiedad de GDF, una de las dueñas del 50% de GNLS”.
Pese a que fue OAS la que contrató a Costa Fortuna, el pago de sus servicios lo hizo directamente GNLS. Entre diciembre de 2014 y febrero de 2015, GNLS realizó transferencias bancarias a Costa Fortuna por U$S 2 millones, sin indicar que lo hacía por cuenta y orden de OAS, según la denuncia.
En ese entonces, Costa Fortuna mantenía sus equipos aguas adentro del Río de la Plata, preparando las estructuras para una “prueba de carga de compresión”.
A partir de marzo la empresa comenzó a recibir notificaciones de OAS informando sobre la rescisión abrupta del contrato con GNLS. Al mismo tiempo, GNLS informó que interrumpía el contrato porque OAS incumplió su obligación de elaborar el proyecto ejecutivo de la obra, lo que más adelante terminaría con el cobro de la garantía a OAS de U$S 126 millones. Días después OAS le envió un correo electrónico a Costa Fortuna en el que le informó que rescindía su vínculo y luego se presentó a concurso de acreedores.
Esa sucesión de hechos es lo que llevó a que Costa Fortuna considere que desde octubre de 2014 a febrero de 2015 GNLS y OAS “procuraron y lograron crear la imagen aparente (y hoy sabemos ficticia)” de que “tenían la férrea voluntad y decisión empresarial de continuar”, pero que sabían que no se concretaría.
Grupo delictivo.
El escrito de Costa Fortuna incluye dos consultas realizadas a los abogados Gonzalo Fernández, catedrático de derecho penal, y Gustavo Chaves, profesor grado 4 de la Universidad Católica. Ambos coinciden en que se trata de “un delito cometido por un grupo organizado”.
Fernández aseguró que hay pruebas que evidencian “un proceso meticulosamente planificado para que GNLS de buenas a primeras se embolsara más de U$S 140 millones (…) y los demás subcontratistas que confiaron en ella quedaran en la ruina económica”.
En tanto Chaves indicó que GNLS, “mediante un hecho propio” generó a Costa Fortuna “la idea errónea de la continuidad, al tiempo que sabe que, también por un hecho propio concluyente (como es rescindirle unilateralmente a OAS el subcontrato y cobrarse para sí la millonaria suma en garantía), dicha continuidad tendrá una pronta y perjudicial resolución” para la empresa uruguaya.
“GNLS, dentro del marco de poderes que retiene y con los que actúa, tiene, a la par, el dominio de la fantasía que crea y de la realidad que la desmiente. A mi juicio, aquí está el cierne del engaño”, agregó.