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    Construir con tierra pasó de ser considerado “insalubre” a “ecoeficiente” y “sustentable”

    Un bloque de tierra es cortado con una pala en un sitio próximo a la casa, se lleva de inmediato y se pone en obra para levantar los muros. Esta pieza, el terrón, puede llegar a pesar hasta 20 kilos. Se utiliza tal como se extrae y es la única técnica de construcción con este material que utiliza la tierra orgánica colocada en forma de bloques, incluso con su pasto.

    El terrón ha sido una “respuesta rápida y eficiente a la necesidad de refugio” en el medio rural uruguayo durante años, según relatan los integrantes del proyecto En Terrón de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República. Construir con terrón no se enseñaba en la escuela ni mucho menos en universidades, sino que se trasmitía únicamente en forma oral y en forma práctica, de generación en generación.

    “Un proceso de construcción simple, fácil de aprender y rápido de dominar, cuyo ciclo de vida es totalmente virtuoso: de la tierra a la tierra” es una “extraordinaria ecuación ecológica”, indicó en el prólogo del libro uruguayo “Construir con terrón, de la tierra a la experiencia”, el profesor Hubert Guillaud, director científico de la Unidad de Investigación AE&CC- CRAterre, de Grenoble, Francia. Es un sitio pionero en investigación sobre técnicas de construcción en tierra.

    El rancho tradicional de tierra es una respuesta “constructiva inteligente”, porque regula temperatura y humedad y es eficiente acústicamente, entre otras virtudes, destacan los integrantes del grupo uruguayo En Terrón en la publicación.

    Un espacio construido en tierra genera “acondicionamiento térmico” y “regulación de la humedad”, dijo a Búsqueda Alejandro Ferreiro, arquitecto y profesor asistente de la cátedra Arquitectura y Tecnología de la Facultad de Arquitectura.

    “En general cuando entrás a un lugar que está hecho en tierra, es fresco en verano y cálido en invierno, con un nivel de humedad constante. No hay oscilaciones de mucha amplitud”, informó el docente. Además, dijo, es beneficioso para quienes padecen alergias u otros problemas respiratorios asociados a la humedad.

    Sin embargo, el terrón tiene una imagen histórica asociada con sitios insalubres y malas condiciones higiénicas y de iluminación. La cultura constructiva de la tierra fue prácticamente erradicada por el cuestionado concepto de insalubridad. Aseguran que esta asociación se debe a una “mala práctica constructiva o de mantenimiento”. Uno de los motivos de esa erradicación fue reducir la propagación del mal de Chagas, producido por el insecto conocido como vinchuca (Triatoma infestans), que estuvo asociado a las construcciones en tierra. La falta de revoques en las paredes y pinturas junto con las grietas de las paredes generaban sitios ideales para los insectos.

    Como consecuencia de esta concepción de “insalubre”, no solo se destruyeron construcciones sino que se destruyó la transmisión de saberes, algo que el grupo de Facultad de Arquitectura intenta recuperar y reformular con conocimientos nuevos sumados a los tradicionales.

    En la década de los 1990 se retomó la investigación y se realizaron muchas actividades de difusión, considerando la construcción con tierra como una opción válida. En los últimos diez años se han hecho más de cien construcciones con tierra en Uruguay.

    Guillaud viajó a Uruguay en el 2000 y regresó más de diez años después. “Me di cuenta de la amplitud que había tomado el desarrollo de la bioconstrucción. Un verdadero movimiento social uruguayo acompañado por profesores de arquitectura ilustrados y activistas, con una nueva generación de arquitectos”, destacó Guillaud en la publicación “Construir con terrón”, uno de los proyectos seleccionados por el Fondo Concursable para la Cultura del Ministerio de Educación y Cultura.

    “Si bien todavía hay un nivel de prejuicio o desconocimiento, la gente que conoce y apuesta por esto ha aumentado en los últimos años. Desde 2010 el crecimiento fue exponencial”, destacó Ferreiro.

    El equipo uruguayo consideró “importante y necesario” detallar aspectos técnicos de la construcción y elaboraron una publicación en la que recopilan los aspectos culturales y también los técnicos a modo de guía para difundir esta forma de construir. “Se valora que la Universidad reconozca este movimiento y lo acompañe”, agregó. La arquitectura con terrón es, según Guillaud, “una cultura constructiva maravillosamente reinventada y recreada” por Uruguay.

    Nuevo vs.

    viejo. ¿Las nuevas tecnologías son mejores solo por el hecho de ser nuevas?, cuestionaron los académicos en la publicación. La arquitectura ecoeficiente es aquella que toma en cuenta el uso y la durabilidad de los materiales, el consumo de energía en su producción, entre otros puntos. Incluye la reducción de uso de materiales tóxicos, el reciclaje optimizado y el máximo uso de recursos renovables.

    En la actualidad “se está generando una arquitectura que intenta ser consciente de los materiales que utiliza”, aseguraron los integrantes de En Terrón. “Un edificio inteligente no tiene por qué ser una construcción llena de recursos técnicos y automatismos, sino aquella que puede regular la temperatura gracias a una correcta ubicación de aberturas para aprovechar las sombras en el verano y conseguir el ingreso de sol a través de ellas en invierno”, explicaron.

    “Ser sustentable es el hoy, no el futuro”, dijo a Búsqueda Catalina Radi, integrante del proyecto En Terrón. Y sostuvo que eso se aplica para áreas diversas como la alimentación o, en este caso, la arquitectura.

    En Uruguay los ejemplos van desde “lo más humilde” a “lo más suntuoso”, dijo Ferreiro.

    Como toda construcción, requieren un mantenimiento. El diseño se puede adaptar para proteger la estructura de tierra del viento y la lluvia y así evitar un mayor deterioro. Nadia Muñoz, integrante del proyecto En Terrón, explicó que una alternativa es colocar zócalos altos para aislar la parte baja de la pared del agua. De todos modos son estructuras resistentes, con paredes que pueden llegar a los 40 centímetros de espesor. Este tipo de construcción “tiene éxito siempre y cuando se sea consciente de los detalles arquitectónicos que no se pueden obviar” para garantizar su solidez, dijo a Búsqueda Bruno Palumbo, integrante de En Terrón. “Sorprende la perfección que puede llegar a tener la construcción con tierra”, agregó.

    Mejor.

    El grupo En Terrón está realizando como parte del proyecto, una construcción con terrón en la que participan estudiantes, docentes y también un poblador de la zona de Aiguá que practica esta técnica de construcción. El grupo quiere “que no se pierda el conocimiento” de la gente que ya está haciendo sus últimos ranchos, “reformularlo en clave más contemporánea” y transmitirlo, contó Radi. Propone “profesionalizar el movimiento”, “mejorarlo y sistematizarlo” para dejar atrás los prejuicios, indicó.

    El sitio elegido es Sierra de los Caracoles, en Maldonado. El lugar cuenta con las condiciones necesarias para la construcción con terrón. La tierra debe tener pasto corto con raíces superficiales y la humedad justa para permitir extraer el terrón sin que se desgrane. Las épocas ideales son primavera y otoño. La nueva forma de construir en terrón incluye una cimentación con piedras de la zona que antes no se realizaba. La falta de cimentación en las viviendas de terrón hacía que los muros se deteriorara producto de la humedad ascendente y de las salpicaduras de la lluvia.