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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUn amigo del extranjero envía un pequeño obsequio por correo. La idea es que el destinatario en Uruguay lo reciba como sorpresa para su cumpleaños. Pasan los días, las semanas y el cumpleaños. Del otro lado del océano al amigo le parece raro que no le hayan agradecido el regalo y durante una conversación le pregunta al del cumple cómo lo pasó y si le había gustado la encomienda.
El de acá no entiende de qué le están hablando, se excusa avergonzado y solicita los detalles del envío. Lo rastrea por Internet y descubre que ya hace varias semanas el paquete está en el Correo Uruguayo, esperando que el destinatario haga un trámite para sacarlo de la Aduana.
¿Pero cómo podía saber que le llegó un paquete, si ni el Correo ni la Aduana le avisaron?
Indignado inicia el trámite requerido.
Primer inconveniente: el trámite (únicamente por Internet) no permite poner “obsequio”, solo puede recibir “compras” del extranjero. Así es que se ve en la penosa obligación de preguntar a quien le envió el regalo sobre el valor del contenido y peso del paquete (menos de US$ 50 y menos de 1 kg).
Segundo inconveniente: este obsequio será automáticamente considerado como una de las tres compras autorizadas a importar del extranjero en el año, aunque no sea compra.
Siguiente trámite: debe pagar la suma que le indique el Correo para poder “liberar su regalo”.
Ahora tiene dos opciones: pagar y esperar 10 días más a que finalmente el paquete le sea enviado a domicilio, ya que no está permitido ir a buscarlo, o no pagar y que el regalo quede en el Correo, entre miles de encomiendas no retiradas (ya que tampoco será devuelta al remitente).
Decide pagar y por fin le traen el paquete, a un mes de su cumpleaños.
Otro ejemplo absurdo fue el caso de un turista de paso por Uruguay. No pudiendo liberar por sí mismo un pequeño paquete enviado del extranjero, ya que la página del Correo no admite otro documento que no sea la cédula uruguaya, debió solicitar la intervención de un ciudadano uruguayo para hacer el trámite a su nombre. El Correo lo calificó como una de las tres compras personales de ese uruguayo solidario en el exterior. Al no haber recibido notificación de arribo de un paquete y entre trámites y esperas, la encomienda llegó a destino cuando el turista ya se había ido del país.
Se entiende entonces que en este país no se pueden recibir regalos del extranjero. Peor aun: si llegara algo sin previo aviso, el destinatario nunca lo sabrá.
Lilán Steinhardt
CI 997.359-9