En un año que ya pintaba “flojo”, la pandemia llevó a la sociedad Gralado —el shopping y terminal Tres Cruces— a “vivir los meses más increíbles” de su historia por el “muy mal desempeño”: con el centro comercial cerrado durante más de dos meses y una caída de 80% en los “toques” de plataforma de los ómnibus, debió tomar medidas “jamás esperadas”. Y si bien terminó el ejercicio “en camino a la recuperación total”, la empresa continuará “sufriendo” por algún tiempo, según el relato hecho en la memoria anual por su presidente, Luis Alberto Lecueder.
“Creemos que hay conciencia a todo nivel de que es impostergable la adopción de medidas que den oxígeno a los sectores del trabajo nacional”, sostuvo el líder de Cabildo Abierto, el senador Guido Manini Ríos, después de reunirse la semana pasada con dirigentes de las Cooperativas Agrarias Federadas y la Confederación Granjera del Uruguay. Según él, “hay consenso” en cuanto a que se deben tomar medidas, aunque “puede haber diferencias en cuanto a las vías”. Los cabildantes presentarán en marzo un documento al Poder Ejecutivo con propuestas de medidas para apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas, informó Manini Ríos citado el viernes 12 por La Mañana.
Para la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, desde un primer momento tras la declaración de la emergencia sanitaria, en marzo de 2020, el gobierno actuó para dar respuesta a la problemática social y empresarial. “Siempre el foco estuvo en las empresas más pequeñas. Seguimos analizando el tema”, declaró a Búsqueda.
Arbeleche destaca entre las medidas adoptadas, además de la postergaciones de vencimientos impositivos y de aportes a la seguridad social, el refuerzo del esquema de garantías estatales de crédito —el Siga— para que el sector productivo pudiera sobrellevar los problemas de caja accediendo a nuevo financiamiento.
La línea Siga Emergencia, que respalda préstamos para capital de trabajo, inversiones y refinanciaciones con beneficios en la tasa y en la comisión por la garantía fue utilizada por 13.700 empresas. Según informó la ministra en la presentación realizada el lunes 8, al 31 de diciembre pasado el 20% de las pequeñas firmas y el 26% de las medianas utilizaron este instrumento. La cobertura —que es sobre un porcentaje del crédito— fue por US$ 494 millones, en un total prestado de US$ 656 millones.
De más reciente creación, el Siga para giros relacionados con el turismo garantizó US$ 1,3 millones (de US$ 1,9 millones de créditos concedidos) y el Plus, para firmas grandes, respaldó US$ 10 millones (US$ 32 millones totales).
Sumando las tres líneas, fueron US$ 506 millones garantizados asociados a un total de préstamos bancarios u otras instituciones financieras por US$ 689 millones a fin del año pasado. Consultada por Búsqueda, Arbeleche afirmó que ese monto “no es tan poco si se mira lo que es el mercado” global. Según ella, “la comparación no tiene que hacerse con el número inicial de US$ 2.500 millones” de potencial capitalización del Siga. “Ese anuncio temprano, el 19 de marzo, era decir: ‘Señores, todo el préstamo que quieran, lo van a tener. Lo que se necesite va a estar’. Es la señal que queremos dar ahora con el Fondo Covid: lo que se necesite, va a estar. No vamos a escatimar con la pandemia, sí vamos a ser cuidadosos con la otra caja. Lo estructural”.
Pero algunas organizaciones entienden que los problemas financieros siguen latentes.
“Hemos venido financiándonos con las reservas que hemos tenido” para enfrentar el impacto “tremendo” que tuvo la actividad en 2020 y ahora “se nos terminaron las espaldas”, se lamentó el presidente de la Asociación de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Anmype), Pablo Villar. “Nos encontramos con un mercado retraído e incierto” y hoy “son urgentes” nuevas medidas de apoyo, reclamó el viernes 12 en El Espectador.
Morosidad
Una de las decisiones excepcionales que tomó el shopping y terminal Tres Cruces ante el desplome de su actividad fue descomprimir pasivos. Un informe de revisión de los estados financieros de Gralado entre el 1° de mayo y el 31 de octubre del 2020 para el directorio detalla que la empresa firmó dos vales bancarios a pagar en 17 y 24 cuotas. Además, Itaú y Scotiabank le dieron una dispensa (“waiver”) por lo que no se hicieron exigibles ciertas deudas en forma anticipada, a la vez que con esas instituciones y el Banco República (BROU) pactó diferir cuotas de créditos.
En parte por el corrimiento de vencimientos y los nuevos préstamos tomados por muchas empresas respaldados por el Siga, la morosidad con los entes y los bancos se mantuvo en niveles controlados en el transcurso del 2020. Tampoco se produjo un deterioro en la cartera de créditos a familias (consumo e hipotecaria).
A fin del año pasado los préstamos de instituciones de intermediación financiera en todas las monedas al sector privado —empresas y personas— rondaban el equivalente a US$ 14.500 millones, y de ese monto, US$ 412 millones (2,8%) tenían al menos 60 días de atraso de pago (estaban “vencidos”). En febrero de 2020, antes de la emergencia sanitaria, la morosidad era algo mayor, de 3,4%. Estos niveles son también bajos si se compara por ejemplo con fines de 2008 y comienzos de 2009 —en el contexto de la última crisis financiera internacional—, cuando la proporción de préstamos vencidos superaba el 15%, analizó Búsqueda a partir de datos del Banco Central.
En entidades que prestan en particular a empresas de reducido tamaño y financian montos más chicos que los bancos, la morosidad bajó en República Microfinanzas —propiedad del BROU— de 7,3% en febrero a 3,3% en diciembre pasado, y lo hizo de 73% a 61% en Microfinanzas del Uruguay, por mencionar dos.
Sectores. Pero la pandemia pegó de manera distinta según el rubro de actividad económica. Y así como algunos vieron caer bruscamente su facturación ante el distanciamiento social y el cierre de fronteras —como el hotelero, gastronómico, esparcimiento y transporte de pasajeros—, otros incluso tuvieron más demanda. Las estadísticas de créditos bancarios al cierre de 2020 exponen, en parte, ese panorama disímil.
El sector de “hoteles, campamentos y otro tipo de hospedaje temporal” —en el que, en casos extremos, hubo cierres, reconversiones o venta de establecimientos, como el Sheraton Punta Carretas y el también casino de Carmelo— tenía deudas bancarias por unos US$ 84 millones, y más de la quinta parte (21%) estaban vencidas. Antes de decretada la emergencia por el coronavirus, su morosidad era de apenas 0,2%.
Con actividad nula al principio y restringida ahora por protocolos sanitarios, entre los “restaurantes, bares y cantinas” la proporción de créditos impagos saltó a 11,6% del total, cuando en febrero del 2020 rondaba el 4%.
En el rubro de “fabricación de hilos y cables aislados” casi la totalidad de su financiamiento bancario estaba en mora (98,9%), aunque se trata de una cartera chica —US$ 2 millones— que ya era problemática antes de la pandemia.
Aunque no pasa por sus mejores años, la industria de la construcción es un cliente cumplidor de los bancos; las empresas que hacen “edificios completos o de partes de edificios u obras de ingeniería civil” tenían vencido el 1,6% de los préstamos al cierre de 2020. Previo a la emergencia sanitaria, su morosidad llegaba casi a 11% (con una cartera de unos US$ 120 millones más chica).
Dentro del agroindustria —un sector con un significativo volumen de préstamos—, los incumplimientos eran nulos por ejemplo entre las empresas de “silvicultura, extracción de madera y actividades de servicios conexas”, pero llegaban a 11,5% del total en diciembre en el rubro “servicios agrícolas”. En la ganadería (excepto lechería), el 2,5% de la cartera estaba en mora, una baja respecto a la prepandemia (3,8%).
En los bancos, analistas de crédito esperan que los balances de sus clientes vayan recomponiéndose este año. De hecho, desde que el Poder Judicial volvió de su “feria” estival no se han presentado nuevas gestiones de concurso de acreedores, algo que llamó la atención en el circuito comercial.
Por su parte, Lecueder se aferra a los números de Tres Cruces que mes a mes van mejorando, aunque en la memoria del 2020 reconoció que “se requerirá mucho esfuerzo y trabajo para recuperar el nivel anterior. Que la tarea no será fácil. Que hasta que no esté vigente la vacuna, seguiremos sufriendo”.

