Ha sido el acontecimiento de la semana, del mes y del año, y le está robando protagonismo al mismísimo Covid-19 y su tabla diaria de contagios y otras tragedias.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLo bueno del sismo de Molles del Timote es eso mismo: la ausencia de drama.
Fue, según el gaucho que aporte sus impresiones, “como una explosión”, “pareció un bombazo”, “pa’ mí fue como un sacudón”, “yo creí que era un choque de camiones”, y hasta hubo algún sobreinformado que dijo creer que era el cohete chino que andaba al garete por el espacio, y que había decidido caer en Molles del Timote.
Después vinieron los científicos y nos desayunamos con que se trataba del sismo de mayor graduación en la escala de Richter que se haya registrado en esta penillanura levemente ondulada, laica, gratuita y obligatoria, con vista al mar.
Imagínense, 4.6 en la escala físico-sismológica y logarítmica de 9, llamada escala de Richter en honor al sismólogo norteamericano Charles Francis Richter, fallecido casi a fines del siglo pasado, quien la había diseñado junto con su colega alemán Beno Gutenberg.
Así que marcamos 4.6 en 9, es decir, como corresponde a un acontecimiento uruguayo, estamos en la mitad de la tabla. “El país del empate”, como le llamó alguna vez el recordado Jorge Batlle. En el país del “medio y medio”, en el que, cuando vamos ganando por un gol y el adversario ataca peligrosamente, muchos te dicen: “¿Sabés qué? Te firmo un empate”.
El asunto ahora es buscar al responsable, otro de los deportes nacionales preferidos.
Los científicos se han instalado en Molles del Timote, respaldados por los militares, lo cual hace sospechar que el caso sin duda es grave, y se actuará en procura de responsabilidades hasta las últimas consecuencias.
La instalación de tanta gente en Molles del Timote hace presumir también que, como ha pasado con la instalación de las plantas de celulosa, pronto aparecerán hoteles de lujo y confort para los directivos de las investigaciones, moteles y “hostels” para los mandos medios, nuevos boliches y pubs, el prostíbulo será dotado de nuevos y excitantes atractivos, se reforzará la conectividad y se instalarán luminarias led en una moderna actualización de la iluminación de la calle principal del pueblo.
Entre las múltiples opciones que están en análisis en la procura de hallar responsabilidades en este inesperado sismo, la que ocupa el primer lugar es la que consideran los científicos. Unos movimientos telúricos inesperados porque no tenemos instrumentos para detectarlos, presión subterránea sobre unas rocas de inusual dureza, y todos los versos que nos meten los hombres (y las mujeres, claro) de ciencia en estos casos.
Pero hay algunas otras posibilidades a estudio: el doctor (no en Geología, sino en Derecho) Javier Miranda, hablando (en una de sus últimas declaraciones públicas en nombre del Frente Amplio, del cual es aún presidente, por esas cosas del destino), ha dicho que el sismo es claramente un invento barato del gobierno para distraer la atención del pueblo, subyugado por la crisis sanitaria que vive agónicamente una sociedad empobrecida a la que las autoridades han dejado morir lentamente.
—Se trata de una estratagema, no sean inocentes y crédulos —les dijo el Dr. Miranda a los periodistas a la salida de la casa Liber Seregni—. Mandaron a unos pobres milicos ahí a ese pueblo perdido, metieron unos cartuchos de dinamita bajo tierra y los hicieron explotar, y ahora todo el mundo habla de un sismo, y nadie ve languidecer a los más desprotegidos, a los que ya les tendríamos que estar entregando una renta básica —señaló.
No menos interesante es la hipótesis que ha desarrollado la Agrupación de Amigos del Diputado García Pintos (que ya no es diputado, pero el grupo nunca cambió de nombre), la cual sostiene que el sismo es un acto terrorista con una bomba de alto poder explosivo que fue activada por esbirros del PIT-CNT, que pretenden amedrentar al pueblo uruguayo para después salir a buscar firmas para el referéndum contra la LUC, aludiendo a que los sismos son consecuencia de la Ley de Urgente Consideración, y que el artículo que crea los sismos es uno de los 157 que se derogarán cuando el pueblo imponga su voluntad.
La tesis del Dr. Gustavo Salle es también interesante. El popular transgresor sostiene por su parte que, dándose cuenta de que las vacunas no sirven para nada y son fruto de un invento de las grandes transnacionales, el gobierno ha decidido deshacerse de ellas y ha utilizado explosivos de la industria minera para cavar un enorme foso en Molles del Timote, que es como decir “donde el diablo perdió el poncho”, para darles piadosa sepultura.
—¡Se acabaron los vacunatorios, ya no hay más vacunas, las enterró el gobierno! —declaró a los gritos megafoneados el Dr. Salle, trepado encima de la estatua del Gaucho, rodeado por sus 45 acólitos y algunos curiosos—. ¡Mañana verán que en una conferencia de prensa renuncian Salinas, Delgado, Lema y Arbeleche, y Lacalle Pou lo nombra a Julio Ríos interventor de cierre de la Pandemia! —vociferó este predictor del futuro político, bajando del pedestal ajeno en el que estaba, mientras un colaborador le alcanzaba una pastilla y un vaso con agua.
Falta ahora quien proponga la creación del Departamento de Sismología y Accidentes Telúricos en el Ministerio de Ambiente (al partido del ministro le encanta crear ministerios, oficinas y reparticiones), aunque Cabildo Abierto estima que sería mejor crearlo ya sea en el Ministerio de Vivienda, o en el Salud Pública (vaya uno a saber por qué), y ha anunciado que tiene un plan que prevé la compra de aceleradores y sismógrafos, y el nombramiento de un director general, dos subdirectores, siete gerentes, 180 supervisores de área y 400 inspectores, que recorrerán el país detectando posibles movimientos sísmicos. Dicen incluso tener ya 500 voluntarios listos para asumir funciones en las nuevas oficinas.
A pesar de todo, como tantas veces pasa en nuestro bendito país, dijera el inolvidable Sánchez Padilla, probablemente nunca se sabrá de dónde salió el sismo.
Y los demás “ismos” son el populismo, el perfilismo, el chauvinismo y todos los demás que le quieran agregar. Hay para todos los gustos.