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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSobre el caso mal llamado “de acoso sexual” en la Facultad de Ciencias.
Hay contra Martín Sambarino una única denuncia. No dos ni varias, como se publicó en la prensa y en redes sociales.
La persona denunciante dice que se ofendió y consideró abusivo un abrazo de Sambarino; que lo rechazó. Y que le dio terror y se sintió amenazada.
La abogada sumariante reconoce que ese abrazo (en 2017) fue el único episodio por el cual se lo acusa de “acoso sexual”, no repetido ni antes ni después. También reconoce que está probado que Sambarino no tomó ni amenazó con tomar represalias porque su abrazo fuera rechazado. Al contrario, siguió ayudándola en la tesis y aportando contribución importante para que culminara su doctorado.
La denunciante dice que interpretó el abrazo como un avance de Sambarino de carácter sexual. Sambarino dice que no, que fue un abrazo amistoso para consolarla porque ella estaba llorando.
En sus declaraciones la denunciante dice que Sambarino “buscó una excusa para abrazarla”, lo cual es coherente con la versión de Sambarino de que había un motivo para el abrazo: ayudarla a superar su crisis de angustia.
La denunciante en el momento del abrazo (2016) era egresada, y estaba realizando el posgrado de doctorado, orientada por Sambarino. Como todos los posgraduandos, ella había elegido a su orientador. Había terminado el posgrado de maestría, orientada también por Sambarino.
En el momento que presenta la denuncia (2019), la denunciante ya era doctora en Matemática, con dos posdoctorados, colega de Sambarino, y docente. Esto contradice lo publicado en la prensa (que cuando la denuncia fue presentada, la denunciante era alumna de Sambarino)
Las siguientes son algunas evidencias probadas en el sumario (que quienes tienen acceso al expediente pueden verificar) de que hay “gato encerrado” en la presentación de esta denuncia, y que merece ampliar la investigación antes de ser juzgado el acusado.
1. Se demostró con copias de mensajes de la denunciante que ella se quedó un día y una noche más en el apartamento de Sambarino. Esto es muy raro en una persona que se siente amenazada por otra, y que dice haber quedado “aterrorizada” por esta otra. Y contradice una parte de lo publicado en la prensa (que la denunciante pasó aterrorizada la noche después del abrazo y se fue enseguida al día siguiente)
2. Meses después del abrazo, y aproximadamente dos años antes de que la denunciante presentara su denuncia, y antes del ciberacoso a Sambarino y otros colegas (en la prensa y redes sociales), la denunciante escribió lo siguiente en la introducción de su tesis (que está publicada en Internet):
“... Martín también fue mucho más que un orientador para mí. Estuvo ahí para guiarme, para darme ánimo y para inspirarme toda mi carrera, desde el primer curso de introducción a la topología hasta ahora. Fue un amigo pero a veces también, un poco un padre. Me enseñó valores dentro de la academia y a no olvidarme nunca de dónde vengo entre miles de otras cosas. Pero tal vez la más importante de todas es que me enseñó a creer que podía. Sin eso, haber llegado hasta acá claramente no sería posible. Dicho esto me imagino que el lector en este momento debe envidiar mi suerte. Y es que así me sentí con ellos dos como mis tutores, profundamente agradecida y afortunada...”.
Si bien es de estilo agradecer al tutor o tutores en la introducción de una tesis, parece extraño que la denunciante se extendiera tanto con esas palabras elogiosas a Sambarino, si ella creía haber sido “acosada sexualmente” por él. Bastaba con un agradecimiento escueto y formal.
3. Un año después del episodio del abrazo, la denunciante volvió a elegir a Martín Sambarino como mentor para su primer posdoctorado, que realizó en Uruguay. Después hizo un segundo posdoctorado en China antes de presentar la denuncia. Podía haber elegido varios otros profesores, hombres o mujeres de la comunidad matemática, en vez de a Sambarino. No resulta comprensible que haya elegido de vuelta al mismo profesor, si este la había “acosado sexualmente” un año antes.
4. Hay testimonios en el expediente del sumario que aseguran que la denuncia fue instigada y/o fabricada por una tercera persona, que, por motivos de celos profesionales, competencia académica y/o económicos, o simplemente por narcisismo, está muy interesada en “serrucharle las patas” a Sambarino.
Sambarino es un reconocido científico a nivel nacional e internacional, con más de 30 años de docencia en la Udelar, con una reputación y conducta intachables, como profesional y como persona, y de una generosidad y sensibilidad excepcionales. Siempre está dispuesto a ayudar a sus colegas y estudiantes, ya sea en lo profesional como en lo humano y personal.
Los testigos de la denunciante no dicen esto, pero los testigos de Sambarino sí, y en el expediente del sumario lo demostraron. La abogada sumariante concluye que Sambarino ha tenido en su larga trayectoria tratos profesional y de relación interpersonal correctos con sus demás compañeros/as de trabajo, descontando a la denunciante. Y recomienda que esta conducta anterior de Sambarino sea tenida en cuenta al momento de decidir su sanción.
Los seguidores en redes sociales de la tercera persona presuntamente interesada, y alguna prensa informada solo de un relato (la persona presuntamente instigadora es científica, influencer en redes sociales y periodista), lo acusan y festejan que lo destituyan, sin saber la verdad.
A pesar de los testimonios de que la denunciante fue instigada por esa tercera persona que acosa a Sambarino y a otros colegas en las redes y en la prensa (desde mucho antes que empezara la investigación), eso fue ignorado y no investigado en el sumario.
En mi opinión, además de tener en cuenta el informe de la abogada sumariante, quienes deben juzgar deberían leer todo el expediente y resolver con convicción de conciencia, sin la presión “de las masas”. Y disponer antes, entre otras cosas, que se complete la investigación.
En mi opinión, la investigación realizada hasta ahora no está completa. Y la opinión pública está deformada por desconocimiento de la verdad.
Eleonora Catsigeras
Docente honorario de la Facultad de Ingeniería