Montevideo, 3 de mayo de 2017 (De nuestras agencias). En una movida tan drástica como inesperada, el presidente Tabaré Vázquez decretó ayer Medidas Prontas de Seguridad, al amparo de sus facultades constitucionales. La decisión que sustentó esta dramática medida fue la necesidad de destituir a la Intendenta de Montevideo, Lucía Topolanski.
En efecto, como nuestros lectores recuerdan, la Sra. Topolansky, esposa del hoy senador y ex presidente José Mujica, había ganado las elecciones municipales en la Capital el 10 de mayo de 2015.
Tras su asunción al cargo, en una célebre jornada de festejos populares a la que asistieron, entre otros, el hoy depuesto presidente Maduro de Venezuela, el Emperador Aymara de Bolivia su majestad Evo Morales y la asesora de Hillary Clinton doña Julissa Reynoso, en la que actuó el Pato Celeste como Maestro de Ceremonias y cantó el afrodescendiente Ruben Rada (quien entonó la balada “a Don José y Doña Lucía”, de su autoría, la cual fue luego decretada como “nuevo himno departamental de Montevideo”) la nueva jefa comunal se lanzó a la implementación de una serie de medidas que desconcertaron a todos.
Las primeras estaban dentro de su programa de gobierno, por más que algunos escépticos dudaran que fuera realmente a llevarlas a cabo.
Por ejemplo, quince días después de asumir el cargo, doña Lucía inauguró la cadena de dispensadores de agua caliente para el mate a lo largo de toda la franja costera de Montevideo.
Como era de esperar, tres días más tarde los doscientos treinta y siete dispensadores habían sido vandalizados por desconocidos, en algunos casos incendiados, en otros simplemente destruidos, y muchos de ellos hurtados, sin que fuera posible dar con su paradero.
Sin perder el ánimo, la jefa comunal declaró a la prensa que “sin duda los blancos y los colorados, celosos de mi triunfo y de mi logro de brindarle agua caliente gratis a los paseantes por las ramblas de la capital, han saboteado mi original idea, y les aseguro que en breve se adoptarán otras medidas compensatorias, para tranquilidad y alegría de los montevideanos”.
No obstante, investigaciones periodísticas de aquellos tiempos desmintieron esta afirmación, ya que pudo comprobarse que blancos y colorados estaban —como lo siguen todavía— enzarzados en la trascendental discusión de definir a cuál de los dos partidos le corresponde el cargo de director de Ancap que el presidente Vázquez le ofreció a la oposición. Se rumorea incluso que está a punto de anunciarse un plebiscito para dirimir esta vital decisión política.
Como sea, días más tarde de la vandalización de los dispensadores, la intendenta inauguró en los mismos lugares donde habían sido instalados los aparatos de agua caliente, una cadena de suministro de tortas fritas populares, al precio de $1 (un peso) cada una, un valor simbólico que demostraba que las tradicionales tortas de harina y grasa estarían al alcance de “todos y todas”, como gustaba decir la predecesora de doña Lucía, y como ella también identifica a los ciudadanos, en forma inclusiva de género.
Ella pensó (y volvió a equivocarse) que, al haber encargados al frente de los tenderetes de las tortas, no les pasaría nada, ni a las tortas, ni a los encargados, ni a los tenderetes.
Pero grupos de planchas hambrientos tomaron sucesivamente por asalto a los puestos de “venta”, expropiando las apetitosas tortas fritas con el mismo entusiasmo con el que la hoy intendenta expropió las libras esterlinas de Mailhos, cuando tenía otro empleo, allá en su tierna juventud.
Los actos de expropiación no desanimaron a doña Lucía, quien días más tarde, asesorada por su principal consejero, el senador y ex presidente Mujica, decretó la creación del “Bus de los Ciudadanos Libres”. Fue su asesor quien declaró a la prensa los fundamentos de esta medida.
—“Ashí como el Tren de lo Pueblo Libre fue un éshito ayá por loshanio que yo era preshidente, demojtrando que con voluntá y deshishión todo she puede, ashí la Lushía inaugura hoy ejte shijtema de viaje grati pa lojpobre, que viajarán en ónibu shin pagá boleto, con el cojto ashorbido por el aumento a la contribushión imobiliaria de cuatroshiento porshiento quentrará en vigenshia la shemana que viene por decreto pa toda laj propiedade de la franja cojtera. Lo cajetilla de Poshito, Punta Gorda y Carrajco van a finanshiá ejte plan popular y sholidario” —expresó don José Mujica en una conferencia de prensa.
Ni bien se firmó el tal decreto, una catarata de demandas de inconstitucionalidad cayeron en los tribunales, presentadas por los vecinos tan arbitrariamente expoliados por esta alcaldada departamental.
El presidente Vázquez se reunió entonces con la intendenta, procurando atenuar sus ímpetus revolucionarios, pero su gestión fue inútil, ya que pocos días más tarde la señora Topolansky les entregó vinchas tricolores identificatorias a las recién formadas “Brigadas Juveniles de la Persuasión Fiscal”.
Estos grupos de jóvenes militantes del grupo político de la intendenta, reunidos en forma multitudinaria en el Atrio Municipal, fueron encargados por la Jefa Comunal de visitar a los vecinos que habían presentado las demandas de inconstitucionalidad, para convencerlos de la justicia que inspiraba la medida decretada.
Las gestiones de las Brigadas fueron muy discutidas, ya que en más de una ocasión los propietarios de los bienes fueron golpeados por los visitantes, y sus viviendas terminaron con vidrios rotos y algunos principios de incendio, afortunadamente sofocados sin que pasaran a mayores.
La paciencia del presidente Vázquez se colmó cuando el controvertido Corredor Garzón fue destinado por la Intendencia a campo de entrenamiento de los llamados “Comités Populares de Expropiación Solidaria”, supuestamente destinados a la selección y ulterior ocupación de predios urbanos y suburbanos en los que se habían construido lujosas viviendas (comúnmente llamados “barrios privados”), con el fin de expulsar de los mismos a sus actuales ocupantes, realojando a personas en situación de calle, o familias emplazadas en los asentamientos de Casavalle, Barrio Borro y Cuarenta Semanas.
En el mismo decreto en el que se destituye a la actual intendenta, el presidente Vázquez designó como Interventor Municipal a don Edgardo Novick, quien ya prestó juramento por el lapso que irá desde la adopción de esta medida, hasta la elección de un nuevo intendente capitalino.