“En política los escenarios pueden cambiar de un momento para otro, incluso cuando nadie, absolutamente nadie, se lo espera”, dijo un veterano diputado blanco el martes 13 en la Cámara de Representantes, cuando se confirmó que el Partido Nacional aportaría sus votos para la creación de una nueva universidad pública en el interior de Uruguay.
Así fue que después de más de 11 meses de negociaciones trancadas entre el oficialismo y la oposición, los legisladores blancos —impulsados por los representantes del interior— sorprendieron a los frenteamplistas, a los colorados e incluso a sus propios colegas de bancada, al brindar sus votos para lograr la aprobación del proyecto, que necesitaba mayoría especial.
En el Frente Amplio estaban convencidos que la iniciativa para crear la nueva universidad, en la que el presidente José Mujica muestra especial interés, fracasaría.
El proyecto de ley tiene 32 artículos y 31 de ellos estaban acordados integralmente. Solo uno era el generador de la discordia: el número 14, que define la integración del Consejo Directivo Central del nuevo ente. Para el oficialismo es fundamental que allí quede garantizada la autogestión y el cogobierno. Por eso estableció en su proyecto la participación de los gremios de la educación, tanto docentes como estudiantes.
En la vereda de enfrente, los blancos y colorados reclamaban que la mayoría sea de representantes del Poder Ejecutivo con venia parlamentaria. Nunca se pusieron de acuerdo. Sus posiciones quedaron enfrentadas todo el tiempo: en las reuniones internas, en las comisiones parlamentarias, en las versiones taquigráficas públicas y en las declaraciones de los legisladores a la prensa.
La integración propuesta consta de un rector electo directamente por los docentes, estudiantes y egresados por voto ponderado, dos delegados electos por el orden docente y dos por el orden estudiantil. Además, un representante de los trabajadores y un representante de los empresarios, ambos designados por las organizaciones más abarcativas.
La sesión del martes 13 caminaba al fracaso y por eso el miembro informante del oficialismo, Roque Arregui (Partido Socialista), preparó su intervención criticando con dureza a la oposición por poner en jaque la creación de una “instrumento fundamental” para el desarrollo del país. Incluso la bancada de diputados oficialistas había resuelto, un día antes, solicitar a la Mesa Política instrumentar el uso de un plebiscito para crear el nuevo ente y para ello realizar “pintadas” en los muros capitalinos.
No fue necesario. En la mañana del martes varios intendentes blancos se comunicaron con el diputado nacionalista Carmelo Vidalín para decirle que era “una cosa de locos” que no votaran la creación de una universidad del interior. “¿Qué le vamos a decir a la gente cuando le tengamos que ir a pedir el voto? ¿No, señora, mire que su hijo tiene que irse a vivir a Montevideo para estudiar porque nosotros votamos en contra de la universidad?”, le dijo uno de ellos al diputado blanco.
Vidalín no lo dudó y salió a convencer a sus colegas diputados, muchos en contra del cogobierno del nuevo centro de enseñanza, pero convencidos de que si votaban en contra los costos políticos iban a ser “tremendos”.
La idea fue tomada con mayor receptividad por los diputados de Alianza Nacional. Pedro Saravia, de Cerro Largo, no dio su voto. José Carlos Cardoso, de Rocha, tampoco pero decidió retirase de sala durante la votación. Varios legisladores de Unidad Nacional tampoco apoyaron la decisión, entre ellos la representante de Montevideo Ana Lía Piñeyrúa.
La decisión de los blancos ocasionó que el miembro informante nacionalista, Rodolfo Caram de Artigas, leyera el informe, preparado con antelación, que argumentaba por qué no acompañarían la creación de la universidad, poniendo como argumento el rechazo al cogobierno. Sin embargo, allí manifestó que su partido brindaría los votos para que se apruebe la iniciativa planteada por el gobierno.
Desconcierto colorado.
La decisión de los blancos fue informada a sus colegas del Partido Colorado. “Quedamos sorprendidos. Están locos. Íbamos a salir con una posición firme y conjunta de oposición”, dijo uno de los legisladores a Búsqueda. Por eso tomaron la decisión en conjunto de no votar absolutamente nada. Ni siquiera levantaron sus manos para pasar a la discusión en particular del proyecto. La excepción la dio el representante de Rivera, Ruben Núñez (Proba), que sí acompañó la iniciativa.
La diputada Graciela Matiaude (Vamos Uruguay) de Canelones argumentó su voto en contra del proyecto diciendo que no quiere una nueva universidad “manejada por los corporativismos y politizada”.
El articulo primero del proyecto es el que necesita la mayoría especial, por ser el que determina la creación de un nuevo ente. Recibió los 50 votos del Frente Amplio, los dos del Partido Independiente, uno del Partido Colorado, y 23 del Partido Nacional: 76 votos en 93 legisladores presentes. Para ser aprobada se necesitaban 66 manos levantadas.
El articulo 14 es el que determina la integración del Consejo Directivo Central, pero requiere mayoría simple, por lo que alcanzó con los 50 votos del Frente Amplio. Sin embargo, Vidalín —que en su discurso había dicho que sería un “honor” que la sede central se ubique en su departamento, Durazno— también acompañó ese artículo.
El senador Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) publicó en su cuenta de la red social Twitter su satisfacción por el apoyo de los blancos a la nueva universidad. “El Partido que fundara la Universidad de la República con (Manuel) Oribe, no podía estar ausente de la creación de la Universidad Tecnológica en el interior”, escribió.
Ahora el Frente Amplio necesita seis votos de la oposición en el Senado para dar sanción al proyecto. Según las consultas realizadas por Búsqueda, los nacionalistas darán sus votos y desde el Proba intentarán negociar la integración del cuerpo directivo.
Desde la Universidad de la República (Udelar), sus autoridades no han visto con “total satisfacción” la creación de una nueva universidad pública.
Según las consultas realizadas por Búsqueda, tras el apoyo del Partido Nacional para alcanzar los votos necesarios en el Poder Legislativo y crear el nuevo ente, los jerarcas universitarios consideran que “la metodología” utilizada “no es la mejor”. Además entienden que en el proceso de elaboración del proyecto no se los “consultó adecuadamente”, por lo que entienden que hay varios aspectos sin planificar, como por ejemplo de dónde saldrán los docentes y qué tipo de cooperación existirá con las regionales que ya tiene distribuidas la Udelar en el interior del país.
Creativos y emprendedores.
El proyecto que recibió la media sanción legislativa crea la Universidad Tecnológica (UTEC) con persona jurídica pública, que funcionará como ente autónomo, integrará el Sistema Nacional de Educación Pública y el Sistema de Educación Terciaria Pública. La sede central estará ubicada en el interior del país, definición que será parte de la reglamentación de la ley una vez que sea aprobada y promulgada.
Se financiará con los aportes que se le asignen en la leyes presupuestales, ademas de los fondos provenientes del endeudamiento público, lo recibido de los convenios que se establezcan con “sectores productivos y de servicios” y donaciones.
En la iniciativa aprobada se determina que el principal fin de la institución será “contribuir al desarrollo sustentable del país”, formar profesionales “con un perfil creativo y emprendedor, con alto nivel ético y técnico, dotados de fuerte compromiso social y aptos para una inserción crítica y productiva en el trabajo y la sociedad, con capacidad para la gestión de organizaciones, así como para identificar problemas y proyectar soluciones acordes a cada situación”.
Uno de los puntos novedosos del proyecto está en el ingreso de funcionarios, que se hará por concurso, y su designación será a término por períodos no mayores a cinco años, renovables por períodos similares mediante un sistema de evaluaciones de su labor.
En el proyecto no se establecen las carreras que dictará la nueva universidad, ni la cantidad de funcionarios docentes y no docentes que necesitan para la conformación. Esto quedará definido con la reglamentación de la ley, si logra la aprobación en el Senado.