N° 1913 - 06 al 12 de Abril de 2017
N° 1913 - 06 al 12 de Abril de 2017
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl domingo 2, dos hechos protagonizados por importantes dirigentes sindicales mostraron, en toda su dimensión, el profundo foso que separa a los miembros de la cúpula del PIT-CNT y, también, a los del gobernante Frente Amplio.
Ese día, en Venezuela, Marcelo Abdala —jefe de la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (Untmra) y secretario general de la central sindical— fue partícipe de una escena bochornosa al lado del “compañero presidente” Nicolás Maduro, avalando su proceder antidemocrático y contundentemente antirrepublicano.
“Estamos en un momento sumamente complejo en el continente porque se despliega la contraofensiva del imperialismo, de las clases dominantes y de la derecha”, dijo Abdala poco después de que Maduro acusara al gobierno uruguayo de coordinar con el Departamento de Estado norteamericano acciones contra Venezuela. Eso fue tajantemente desmentido por el presidente Tabaré Vázquez, quien, además, exigió al sucesor de Hugo Chávez presentar pruebas de sus afirmaciones o desdecirse en público. El ex presidente y senador José Mujica apoyó a Vázquez.
Siguiendo las órdenes de Maduro, Abdala pronunció un breve discurso cuyo nivel de alcahuetismo y sumisión al dictador fue, sin exagerar, verdaderamente abyecto. El “representante de los trabajadores” (que no trabaja) se arrogó, increíblemente, la condición de portavoz del pueblo uruguayo. Textualmente, dijo Abdala: “En Uruguay, en nuestra patria de Artigas, el movimiento obrero y el pueblo es solidario, cariñoso y amigo de la revolución bolivariana. No hay ninguna vacilación en ese sentido”. Maduro debería cuidarse de sus amigos mentirosos, como el “compañero” Abdala. Luego, declaró en El Espectador que en Venezuela no había existido la semana anterior un golpe de Estado sino “un desacato” de la Asamblea Nacional y “un litigio entre los poderes que fue arbitrado”. Es decir, exactamente lo contrario a lo que ocurrió. Pero como a Abdala no le causa vergüenza mentir, añadió que “los medios masivos de comunicación dan la idea de que Venezuela está en llamas y eso no tiene nada que ver con la realidad”.
“La realidad” puede ser complementada viendo directamente el episodio (por ejemplo, acá: https://www.youtube.com/watch?v=k-dhflmZwoY). El rostro resplandeciente del invitado uruguayo, que idolatra como si fuera Fidel Castro al tiranuelo venezolano durante uno de sus payasescos tinglados domingueros —donde dice cualquier disparate ante una claque de paniaguados—, es suficiente para advertir el grado de decadencia en que se ha sumergido buena parte de la dirigencia sindical uruguaya.
Mientras Abdala protagonizaba en Venezuela ese espectáculo obsceno y humillante, en Montevideo, casi al mismo tiempo, la Federación de Empleados y Obreros de la Bebida (FOEB) abría uno de tres centros sociales y educativos de acompañamiento para escolares de cuarto, quinto y sexto año, impulsados por el sindicato para apoyar la mejora de la educación en Uruguay. Los otros dos centros están en Minas y Pan de Azúcar. El sindicato proyecta inaugurar en 2018 otros dos locales similares en Salto y Paysandú.
“La única propuesta que tenemos es pelear contra la calle y, en contraturno, traerlos para aquí. No competimos con nadie; es un apoyo”, dijo el dirigente de la FOEB y coordinador del proyecto, Richard Read, durante la ceremonia de inauguración en el Club de Obreros Cerveceros.
La FOEB, con el apoyo de empresas del sector, invirtió U$S 900.000 en este emprendimiento, que dará cobertura gratuita a decenas de niños que viven en contextos complejos.
Read, el dirigente que el 1º de mayo de 1983 levantó a las masas durante el acto del Día de los Trabajadores ante la mirada atenta de los dictadores militares, dijo que este proyecto “apuesta a sacar a los chiquilines de la calle, a ayudar a las familias a darles contención y apoyo curricular en matemática, idioma español, inglés, ajedrez, robótica, una huerta, trabajo aeróbico y gimnasia”.
“La idea es que estén toda la tarde con nosotros, que se lleven algo, que se sientan cómodos y protegidos. (…) Concebimos el sindicalismo de esta manera: no solamente las reivindicaciones, las medidas de lucha, las propuestas; eso es parte del sindicalismo. Pero también somos parte de una sociedad a la cual nos debemos”, sentenció. Estaban allí los senadores Verónica Alonso (Partido Nacional) y Pedro Bordaberry (Partido Colorado). El presidente Vázquez había confirmado su asistencia pero no fue. Tampoco había gente de la dirección del PIT-CNT, excepto Fernando Ferreira, presidente de la FOEB e integrante del Secretariado Ejecutivo de la central sindical.
“Queremos que se lleven códigos de conducta, desde higienizarse y lavarse los dientes hasta el comportamiento con sus pares. Le corresponde al Estado, pero bueno, hay un estado de omisión en algunas cosas”, recordó Read. “La idea es que sean buena gente, que construyan sociedad, que sepan ser tolerantes, que miren al mundo como una opción de vida, que (comprendan) que no hay otro camino que el estudio y el trabajo”, dijo. La alegría de los chicos se puede ver aquí: http://www.uypress.net/auc.aspx?76274,29.
Ya lo advirtió en 1969, cuando aún existía la Unión Soviética, el escritor mexicano Carlos Fuentes: “A medida que se agiganta el foso entre el desarrollo geométrico y tecnocrático del mundo y el desarrollo aritmético de nuestras sociedades ancilares, Latinoamérica se convierte en un mundo prescindible para el imperialismo. Tradicionalmente hemos sido países explotados; pronto ni esto seremos: no será necesario explotarnos porque la tecnología habrá podido —en gran medida lo puede ya— sustituir industrialmente nuestros ofrecimientos monoproductivos. ¿Seremos, entonces, un vasto continente de mendigos? ¿Será la nuestra una mano tendida en espera de los mendrugos de la caridad norteamericana, europea y soviética? ¿Seremos la India del hemisferio occidental?”.
Esto es lo que no entienden (o no quieren entender) los Abdala. Y es lo que sí ya comprendieron los Read.
Aunque compartan la misma mesa en las reuniones del PIT-CNT, la hondura del abismo cultural que los distancia es mucho más grande que lo que cualquiera podría imaginar.