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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl próximo 13 de febrero se cumplen 100 años del nacimiento del Dr. Eduardo Pons Etcheverry.
En febrero del año pasado escribimos en esta misma sección una carta recordando la notable actuación que le correspondió desempeñar al Dr. Pons Etcheverry en el plebiscito del año 1980, cuando los militares nos quisieron imponer un engendro al que llamaron constitución, y que la ciudadanía rechazó en forma categórica en las urnas.
Recordábamos en aquel entonces dos hechos puntuales que tuvieron a este ilustre ciudadano como protagonista principal y fundamental en aquel plebiscito, por la solidez de sus argumentos, la osadía de sus intervenciones, la fina ironía con la que supo destruir el discurso “oficialista” hasta dejarlo en ridículo, pero principalmente por la valentía que demostró en todo momento, que no supo de temores ni claudicaciones frente a la prepotencia de los mandamases y sus amanuenses de entonces.
Uno de esos hechos fue el histórico debate televisivo junto al Dr. Enrique Tarigo. Enfrente estaban el Dr. Bolentini, ministro del Interior de la dictadura, y el Dr. Viana Reyes, rector en aquel entonces de una universidad intervenida, acallada y maniatada por el régimen de facto. “Siempre hay rinocerontes” será la frase más recordada de aquel debate, que sorpresivamente espetó Pons Etcheverry, aludiendo a los colaboracionistas y sumisos del poder en la obra de Ionesco, frase que descolocó por completo a los defensores de la dictadura.
Y el otro hecho que recordábamos en aquella misiva ocurrió la misma noche del 14 de noviembre de 1980, en el histórico acto del Partido Nacional en el cine Cordón, donde uno de los oradores fue precisamente don Eduardo Pons Etcheverry.
Y permítaseme aquí una digresión. Recuerdo que estábamos en la vereda del cine Cordón (adentro no cabía un alfiler) junto a miles de militantes agitando banderas del Partido Nacional, escuchando emocionados los discursos de aquellos valientes blancos que se arriesgaban a decir a viva voz lo que nosotros llevábamos dentro desde hacía años. Hablaron por nosotros, hablaron por los que estaban proscriptos dentro y fuera del país, y hablaron por los que habían muerto. Hoy, a 33 años de aquel acto, recuerdo con profunda emoción el cántico de aquella multitud coreando “se siente, se siente el Toba está presente” y gritando a rabiar “Wilson, Wilson…”.
Allí estaba el Partido de la Dignidad, el Defensor de las Leyes que una vez más se plantaba diciendo ¡no!
Y recuerdo cuando irrumpió violentamente la policía a caballo reprimiendo a sablazos; los que pudimos, salimos por 18 de Julio donde nos esperaban los “roperos” para llevarnos y los “guanacos” para dispersarnos.
En medio de aquellos cánticos la oratoria de Pons Etcheverry fue demoledora. No está de más reiterar parte de aquel discurso: “Me causa gracia que el señor presidente de la República (Álvarez) haya manifestado que era la primera Constitución que no se hacía en los comités políticos. Sí, efectivamente. ¡Pero es la primera Constitución que se hace en los cuarteles! ¡Y para los cuarteles!”. Y continuó diciendo con la ironía que lo caracterizaba: “se designará un presidente de la República que se sabrá quién es, pero no se va a saber quiénes serán los futuros comandantes en jefe, o sea, los futuros gobernantes. Es decir, nos vamos a pasar cinco años —que es el período— sin saber quiénes van a gobernar la República. Vamos a saber solo el nombre del infeliz que será el presidente de la República, y nada más”.
Recordar aquellos hechos significa recordar una de las páginas mas hermosas que vivió nuestro pueblo; todos estuvimos codo a codo unidos tras un mismo fin, todos los partidos políticos hicieron lo imposible para sacarnos de encima aquella pesadilla. Aquel plebiscito y la actuación valiente de tantos dirigentes como Pons Etcheverry así lo demuestran.
Pero también aquel plebiscito del 80 pone en evidencia la mentira con la que se quiere engañar a las nuevas generaciones enseñándoles que el único sector político que se enfrentó a la dictadura fue la izquierda. Una mezquindad, obra de mentecatos y liliputienses mentales.
Sepan los jóvenes que hubo muchos Pons Etcheverry que hicieron posible el retorno a la democracia.
Exhortamos una vez más, al igual que el año pasado, a las autoridades del Partido Nacional para que lleven a cabo las acciones pertinentes a fin de que el nombre del Dr. Eduardo Pons Etcheverry figure en el nomenclátor montevideano.
Y exhortamos al Honorable Directorio del Partido Nacional a que organice los actos de homenaje por los 100 años del nacimiento de este gran hombre. Solo así saldaremos en parte la deuda de gratitud que mantiene todo nuestro pueblo y nuestro partido para con este gran oriental y gran blanco que supo responder con valentía en los momentos en que más lo precisábamos.
Ing. Qco. Gualberto M. Mato
CI 1.199.021-4
Agrupación Compañeros-Partido Nacional