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“El susto avivó al mamado”. Esa fue la frase que utilizó la vicepresidenta Lucía Topolansky cuando en la campaña electoral las encuestas indicaban que el Frente Amplio podía perder las elecciones. Ahora los dirigentes del oficialismo la repiten, pero para explicar qué generó la renuncia de Raúl Sendic a la vicepresidencia. El “susto” fue tan grande que dejó varias enseñanzas, pero hay una en especial sobre la que la dirección del Frente Amplio se propone actuar de inmediato: la transparencia para evitar sospechas.
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El oficialismo tiene previsto divulgar sus números. Cuánta plata entra al Frente Amplio por los aportes de sus militantes, cuánto dinero sale y en qué gastos, los salarios de sus funcionarios y cómo utilizó Javier Miranda la tarjeta corporativa que se le otorga al presidente de la coalición de izquierda se pondrán al alcance de cualquier ciudadano en las próximas semanas.
El objetivo es dar más transparencia en momentos en que el sistema político está cuestionado, dijo a Búsqueda el secretario político del Frente Amplio, Gonzalo Reboledo. Añadió que existe “una preocupación por cómo se instaló el tema de la transparencia de la gestión pública”.
“Para el Frente Amplio es un imperativo ético de siempre, y hoy, cuando la sociedad mira con desconfianza al sistema político y lo critica, la única forma de revertirlo es exhibiendo de forma transparente cómo se gestionan los dineros”, dijo.
Además del objetivo de dar más transparencia al oficialismo, la decisión de “mostrar los números” responde a que antes de la renuncia de Sendic, desde el entorno del entonces vicepresidente comenzó a circular una versión de que podría haber ciertas irregularidades en el manejo de los fondos de la coalición.
Incluso, dirigentes de la Lista 711 habían planteado que solicitarían información sobre el uso que dieron a las tarjetas corporativas estatales otros jerarcas del gobierno. La lógica era que si Sendic había sido empujado a renunciar por los cuestionamientos éticos que recibió por haber usado la tarjeta de crédito de Ancap, otros correrían la misma suerte.
En el IMPO.
Anticipándose a posibles cuestionamientos y tras conocer que hubo pedidos para conocer en qué gastó con la tarjeta corporativa al frente de la Dirección Nacional de Impresiones y Publicaciones Oficiales (IMPO), Reboledo decidió divulgar la información en los próximos días.
Búsqueda accedió a los estados de cuenta y encontró que en su mayoría los gastos son asociados a su representatividad, como almuerzos, pasajes y hoteles, o a recursos para el organismo.
A diferencia del criterio que maneja la petrolera estatal Ancap, en el IMPO hay una única tarjeta corporativa a nombre de su director general, que se utiliza para sus gastos y también es el método de pago electrónico de toda la organización para la compra de software, algunos pasajes de avión para diversos jerarcas del organismo, telepeajes y equipamiento como televisores y computadoras. En total, desde 2010 hasta ahora, Reboledo gastó unos $ 250.000 y unos US$ 52.000.
El jerarca dijo que en determinadas compras “se usó la tarjeta porque el costo era más barato”. Por ejemplo, pasajes de avión a través de páginas como Despegar.com o descuentos en electrónica por pagar con tarjeta.
Las compras.
De acuerdo con los estados de cuenta, Reboledo realizó otras compras de apariencia inusual. Para todas, el jerarca tiene una respuesta con la que pretende justificar el gasto o el uso de la tarjeta. También para un único caso en el que reconoció que el uso fue para comprar algo personal y que luego reembolsó el dinero.
El 24 de enero de 2011, Reboledo usó la tarjeta para pagar US$ 245 en la tienda online Amazon. Consultado por Búsqueda, el jerarca explicó que compró dos Kindle, como parte de la migración digital del Diario Oficial, que quedaron en el inventario del organismo.
Meses después, entre el 12 de marzo y 11 de agosto, figuran cuatro pagos en Apple iTunes que suman US$ 9. En todos los casos se justificó el gasto como parte del testeo de aplicaciones interactivas que el IMPO intentó usar en su pantalla gigante sobre la avenida 18 de Julio. La idea era que pudieran conectarse desde el celular los usuarios, pero no funcionó.
Reboledo realizó otra compra en Apple el 16 de noviembre de 2011, una computadora Mac que costó US$ 2.322 y que pagó en seis cuotas. El jerarca dijo que era necesario adquirir la máquina “por su performance y para el diseño” y que también se agregó al inventario del IMPO.
El 11 de setiembre de 2015, Reboledo usó la tarjeta en la tienda de electrodomésticos Motociclo para pagar tres televisores a un costo de US$ 1.752. El IMPO los compró para dar información y utilizar en exposiciones que se realizan en la planta principal. Y, según explicó Reboledo, pagando con tarjeta recibía un descuento.
Dos semanas después, el titular del IMPO pagó US$ 205 en la joyería Aretina. ¿Qué compró? Un cuchillo. Fue un reconocimiento para un funcionario, dijo. “Se necesitaba hacer una puerta giratoria y nos presupuestaron US$ 10.000. Este funcionario se encargó de hacerla solo al costo de materiales, unos US$ 1.500 y por eso tuvimos ese gesto con él”, añadió.
Hubo un gasto inusual que el jerarca reconoció como un error. El 15 de marzo de 2012 figura una compra en Amazon por un ejemplar del libro Crepúsculo, que fue para uso personal. Reboledo dijo que se confundió de tarjeta mientras compraba por Internet y que al darse cuenta reintegró el dinero el 20 de junio de 2012.
El jerarca está convencido de que la transparencia es el camino para quitar el manto de duda sobre el sistema político y aseguró que en el IMPO los mecanismos de control funcionan al extremo. Y puso como ejemplo una compra que pagó con la tarjeta el 30 de junio de 2012. Ese día almorzó durante una escala en el Aerorrestaurante de Santiago de Chile y gastó US$ 49. Al regreso, desde la contabilidad del IMPO le pidieron el comprobante, pero Reboledo lo perdió y debió reintegrar de su bolsillo el dinero. “Funcionaron los controles y así debe ser; ningún gasto sin motivo y sin factura”, dijo.