—Uruguay reclama desde hace tiempo un “sinceramiento” del Mercosur, un pedido que parece haber avanzado en la cumbre que tuvo lugar en los últimos días. ¿Esperaba que se diera justo ahora que en Argentina cambió el gobierno y asumió uno que, al menos en teoría, tiene una posición ideológica distinta a la del Frente Amplio?
—Lo que pasa es que, al fin y al cabo, el comercio no es ideológico. No debe ser ideológico. Y las trabas que se ponen al comercio responden a modelos diferentes. Argentina estaba en un proceso de sustitución de importaciones, un modelo cerrado aunque se decía que era un gobierno de izquierda. Nosotros estábamos en un proceso más abierto y decimos que somos un gobierno de izquierda también. La asunción del presidente Macri y su equipo muestra que es un gobierno que en lo económico no pone ideología, me parece, y trata de abrir su economía porque entiende las dificultades que hay hoy para competir en el mundo. Somos países exportadores y desde ese punto de vista —yo siempre lo digo— cada vez que otros jugadores se mueven y tienen accesos preferenciales a los países que nosotros también tenemos accesos, el Uruguay baja un escalón. En consecuencia, hay que tener una visión más pragmática del asunto comercial y tratar de conseguir los mismos beneficios que consiguen los competidores.
—Dice que el comercio no debe ser mirado desde lo ideológico, pero su partido político así lo ha hecho, por ejemplo en el tema del TISA. ¿Considera que debería cambiar esa mirada?
—Sí, claro. En el TISA ha sido con una mirada ideológica, y nos obligó a salir de él. Mi posición era no a favor del TISA, pero sí que siguiéramos estando en las negociaciones y en función de los resultados decidir por sí o por no. Pero sin duda se debe dejar de analizar los temas comerciales desde lo ideológico. Eso tiene que cambiar, si no, nos vamos a quedar aislados. Las nuevas tendencias comerciales en el mundo nos obligan a analizar este asunto y asumir las situación con realismo. Y ese es el realismo que nosotros estamos aplicando cuando el Frente dice que queremos una relación “sur-sur”. Bueno, nosotros decimos de ir a la Alianza del Pacífico que son todos países del Conosur, del sur americano, de Sudamérica. Entonces recibimos el “No”, porque dicen que Chile tiene un tratado de libre comercio con Estados Unidos, Perú tiene un tratado con Estados Unidos. Y nosotros tenemos un tratado con México. Entonces, yo no sé bien cuál es ese posicionamiento. Me parece que no hay una concepción realista de lo que está sucediendo en el mundo.
—Lo han criticado por tomar posiciones que no son de izquierda. ¿Usted se considera un hombre de izquierda?
—Sin duda. Soy frenteamplista. Me considero un hombre de izquierda, pero miro el mundo con realismo. Mirando la realidad del mundo, y no con ideología. Es simple eso: el comercio y la ideología son dos asuntos separados. Y la política que aplicamos en el Ministerio está en el programa del Frente Amplio que se aprobó en el congreso.
—¿Considera que el Frente Amplio pasa por un atraso ideológico?
—Quizás precisaríamos una actualización ideológica. El Frente Amplio se ha caracterizado por, cada tantos años, hacer una actualización ideológica en función de las variables que van cambiando en el mundo. El mundo de hoy no es el mismo que el mundo del 90. O el mundo del 2000, o de la crisis de esos años. Es otro mundo que ha dejado el multilateralismo donde el Uruguay siempre se afirmaba, para salir a negociar por afuera y después tratar de multilaterizar las resoluciones que van tomando. Entonces, a uno se las imponen sin haber estado en la conversación. Es difícil que Uruguay pueda cambiar por sí solo algunas de las normas que pretenden imponerse en el mundo, pero lo que no es menos cierto es que si el Uruguay está en las discusiones, es mucho mejor que no estar, porque puede juntarse con otros países similares para llevar posiciones comunes.
—En una disertación en la Cámara Mercantil este año alertó sobre el posicionamiento de que los competidores directos de Uruguay estén negociando un TLC. ¿Hay un atraso desde Uruguay en ese sentido que pueda llegar a ser problemático?
—Mire, Uruguay está buscando desde hace tiempo ingresar con carne libre de aftosa con vacunación en Japón. Supongamos que entremos. Para entrar vamos a tener que pagar un 39% de aranceles. Cuando el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, según sus siglas en inglés) esté pronto, Australia va a entrar a Japón sin aranceles. Y es un competidor directo uruguayo. ¿A quién le van a comprar los japoneses? ¿A un broker uruguayo donde tiene que poner el 39%, o a un australiano que tiene que pagar 9% nada más?. Y allí no van a mirar si Australia es de izquierda o derecha. El comercio tiene que tener una mirada nueva, porque el mundo es muy dinámico y cambiante, tan vertiginoso que si nosotros no somos capaces de advertir las jugadas que van a suceder —o al menos si no somos capaces de advertir las consecuencias—, se va a complicar. Yo no estoy abogando por el Tratado del Pacífico, no estoy abogando. Pero lo que sí digo es que en el acuerdo del transpacífico va a haber un incremento del comercio agrícola de 8.500 millones de dólares, de los cuales los dos principales beneficiados van a ser Estados Unidos y Australia. Son los que van a colocar más productos agrícolas en ese conjunto de 12 países. Y además va a haber un desvío de comercio de 4.000 millones de dólares. Entonces las cosas que están comprando los países del TTP en otros países que no sean de ese grupo, van a caer en el orden de esas cifras.
—En las encuestas de opinión pública la gestión de las relaciones exteriores de este gobierno es de las mejores evaluadas. ¿Por qué no ha podido lograr convencer al Frente Amplio de apoyar su gestión, por ejemplo con el TISA?
—No tuve capacidad de convencerlos. Yo soy autocrítico en ese sentido.
—¿Cree que “le cobraron cuentas” al gobierno a través de su Ministerio? ¿Cómo interpreta el posicionamiento del Frente?
—Yo no interpreto. Hago una autocrítica y no tuve la capacidad de convencerlos. Quizás no tuve tiempos necesario porque las cosas se precipitaron, había que resolver esto el 5 de setiembre. Y en esa fecha no teníamos toda la información. Y también hubo mucha ideología por supuesto. Porque yo me acuerdo nítidamente de los gremios de la enseñanza diciendo: “No al TISA” en la educación, y la educación no se estaba discutiendo en el TISA. ¡No era un tema que se discutía! No era un servicio en discusión porque todos los países mantienen la educación bajo un organismo central, Ministerio de Educación u organismo desconcentrado como en Uruguay.
—Durante su primera presidencia, en la discusión del TLC con Estados Unidos, Vázquez dijo que el tren pasa una sola vez. ¿En esta situación es algo similar?
—Es similar. Lo que pasa es que ahora es a nivel mundial y tenemos la oportunidad de otras negociaciones como la del Mercosur y la Unión Europea. Allí estamos negociando bienes y le vamos a tener que ceder cosas. Y todo el mundo —entre ellos la senadora Lucía Topolansky, que se ha plantado fuertemente en contra del TISA y es figura influyente del MPP— ha salido a decir que está rezando para que salga el acuerdo con la Unión Europea. Bueno, ahí hay servicios y tenemos que negociar servicios.
—Entonces la carta clave pasa por las negociaciones del TLC. ¿Hay que estar atentos a esta modalidad?
—Sí. Hay unos TLC de tercera generación que no incluyen solo comercio de bienes y servicios, sino también otras cosas como intercambios estudiantiles, cooperación, inversión, visado. No es solo comercio, aunque el comercio es sin duda la parte más importante.
—¿Por qué con Estados Unidos la firma de un tratado de ese tipo ha sido un tema tabú? ¿No se pensó en poner nuevamente el tema sobre la mesa?
—Allí es en primer lugar por Estados Unidos que no firma más libre comercio vis à vis. Ellos están concentrados en las negociaciones con bloques. Con el Pacífico y con el Atlántico, Unión Europea.
—¿El modelo chileno es el ejemplo a seguir?
—Adaptándolo a las circunstancias del Uruguay y a la producción de Uruguay. Pero yo hablo con los neozelandeses, que es un país muy parecido al nuestro: la misma superficie, la misma base económica agraria, el mismo régimen de lluvias. ¡Igual! Y ellos me aseguran que con todos los TLC nunca han perdido. Que siempre han sido beneficiosos todos los tratados de libre comercio que han tenido, lo que pasa es que hay que dejar de lado la ideología. Los australianos tienen tratados de libre comercio también, y ellos no quieren resignar su Estado de bienestar. Si tienen que dejar que se traslade la industria automovilística para otro lado, no tienen problema. Pero no van a estar subvencionando alguna actividad que no es rentable en ese país para sacrificar lo que tienen en materia de bienestar. Es decir, no hacen desvíos de fondos para sostener una actividad que no es rentable en detrimento de otros adelantos sociales y beneficios sociales que tiene.
—¿El 2016 es un año clave para el presidente Vázquez?
—Sin duda. ¡Crucial!
—En materia de relaciones exteriores, ¿por dónde van a pasar los principales objetivos?
—Además de las presidencias que mencioné antes, una importante gira a China y otra a India. Con India tenemos 1.000 líneas preferenciales de comercio, y queremos duplicar. Con el acuerdo de India, claramente, ya tenemos trabajo avanzado y hay disposición. Eso va a estar presente en la visita presidencial y podemos hablar en nombre del Mercosur y tratar de ampliar ese acuerdo que tenemos.
—¿Se quiere firmar un TLC con China?
—En principio es una gira, una visita oficial presidencial. El embajador ya está trabajando en esto. Yo voy a ir a hacer una avanzada para fijar fechas y temarios. No se olvide de que en el Mercosur, Paraguay no tiene relaciones diplomáticas con China continental, las tiene con Taiwán. Hay que ver cómo impacta esa posibilidad. Una cosa son las relaciones diplomáticas y otra las comerciales. Por eso, para nosotros sigue siendo válida la propuesta de las dos velocidades de negociación en el Mercosur. Porque nosotros tenemos que ser capaces de entender a Paraguay, como ser capaces de entender a Venezuela o Argentina. Y otros plantearán otras cosas para entendernos a nosotros en algunas de las necesidades que tenemos. Me parece importante que se dé una flexibilización o readecuación de la cláusula 32/00 del Mercosur. Esa disposición que obliga a: “O vamos todos o no va nadie”. Es como un poco lo del perro del hortelano. No come ni deja comer al amo.