En la noche del jueves 30, mientras la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, ingresaba el proyecto de Rendición de Cuentas al Parlamento, dirigentes políticos, exjerarcas de gobierno, académicos y militantes del Frente Amplio (FA) reunidos en La Huella de Seregni se aprestaban a desmontar los “datos y relatos” del oficialismo sobre la “transformación educativa” impulsada por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y otros cambios auspiciados por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC).
Con la reforma de la seguridad social, la transformación educativa es uno de los ejes principales de la coalición gobernante para esta segunda mitad de la administración de Luis Lacalle Pou. Y ese fue el mensaje que buscó dar el Poder Ejecutivo en su propuesta, ahora para estudio del Legislativo. Allí aprobó un incremento presupuestal de US$ 30 millones para la “imperiosa necesidad” de concretar el Plan de Desarrollo Educativo 2020-2024, promovido por la ANEP, que había pedido US$ 49 millones.
El proyecto —dice el gobierno en su exposición de motivos— permite poner en marcha un “nuevo período”, dejando atrás la pandemia y mirando “hacia el futuro”, superando “situaciones heredadas”. Y allí destaca el proceso de “transformación educativa” que, según el oficialismo, “busca modificar el diseño institucional y las reglas de juego fundamentales” para “aumentar la eficiencia y la agilidad de las decisiones, delimitar responsabilidades y aumentar el control ciudadano, reduciendo la endogamia y el corporativismo”. En esa línea, agrega, el MEC “constituye un actor clave”.
En cambio, en el acto de La Huella de Seregni se escuchó otro relato. Allí el senador José Carlos Mahía (Asamblea Uruguay) se mostró preocupado por la política encaminada por el gobierno en materia educativa. Y su par Liliam Kechichian (Fuerza Renovadora) llamó a ejercer una oposición “dura” y a recuperar “el relato” sobre la educación. “Ese relato debe ser nuestro”, afirmó la legisladora, de espalda a un cartel que decía “Fuerza constructora”, en una actividad titulada Transformación educativa, datos, relatos y perspectivas.
A este evento, organizado por la agrupación Convocatoria Seregnista Progresistas —un bloque político creado en octubre de 2021 y conformado por una decena de sectores frenteamplistas—, asistieron varios exjerarcas del FA. Entre otros, el exdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto Álvaro García (Plataforma) y el exintendente de Montevideo Christian di Candia (Magnolia). También participó el exdirector de Educación del MEC, Luis Garibaldi, el exconsejero de Primaria Héctor Florit y la expresidenta del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed), Alex Mazzei.
Kechichian se refirió además a una Rendición de Cuentas menguada que a su juicio compromete al sector de la enseñanza y la investigación. “Vamos a estar corriendo muy de atrás en lo presupuestal para la educación y también para la ciencia y la tecnología”, dijo, aún sin conocer al detalle las partidas asignadas para cada área.
Los rubros vinculados a educación incluyen US$ 7 millones al MEC, US$ 6 millones al Plan Ceibal, US$ 1 millón para el Ineed y otro para la Universidad Tecnológica. Además contempla US$ 14 millones para innovación y US$ 12 millones para la Agencia Nacional Uruguay Audiovisual, que sustituirá al Instituto Nacional del Cine y Audiovisual.
La Udelar, en tanto, no recibió aumento, pese a haber solicitado US$ 35,4 millones. Además, se incluyó el artículo 431, que elimina el adicional del pago del Fondo de Solidaridad, que se destina a esa universidad. Esto preocupa a los gremios universitarios y a las autoridades de la Udelar y de la izquierda.
Ya en la tarde del lunes 3, en una rueda de prensa, también en La Huella de Seregni, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, afirmó que “claramente” el Poder Ejecutivo excluyó a la Udelar. Asimismo, señaló que la inversión en educación es “infinitamente menor” a lo que ya se le quitó. “Ya vemos que el incremento este año apenas supera los 70 millones. De forma tal que, en principio, es un proyecto muy austero de Rendición de Cuentas”, dijo. También los consejeros docentes del Codicen, Daysi Iglesias y Julián Mazzoni, expresaron ese día a la prensa su desacuerdo con el destino del gasto que se ejecutará para la transformación educativa.
El GPS educativo
Los panelistas centrales de la actividad frenteamplista del jueves 30 fueron los académicos y exjerarcas Martín Pasturino y María Ester Mancebo. Ambos buscaron “desmontar” los discursos y los números del gobierno de la educación con ataques a la gestión “economicista” del ministro Pablo da Silveira y del titular del Codicen, Robert Silva. “Al gobierno de Lacalle le faltó un GPS para recalcular su estrategia política tras la pandemia” en materia educativa, advirtió la profesora Mancebo, que ocupó cargos de responsabilidad de la enseñanza con el Frente Amplio.
La académica explicó que luego “de dos años de semejante interrupción de la presencialidad y de la enorme pérdida de los aprendizajes”, la administración no debió seguir con el mismo plan educativo con el que llegó en marzo de 2020. “Lacalle obviamente está apurado por esos resultados” y “está presionando a la ANEP”, continuó, “pero hoy ya es tarde para la transformación, con toda la complejidad que implica una reforma curricular: el gobierno no recalculó y ahora los tiempos políticos no dan”.
No obstante, añadió, “la gran pregunta” es “si el Frente tiene un GPS educativo”. Y se explicó: “Hay mucho dentro de nuestra fuerza política a recalcular. Sin perder el norte de la equidad, pero sí para mejorar este sistema educativo que hace agua por todos lados” y “genera brechas de inequidad muy importantes”, dijo la integrante del departamento de Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar y doctora en Ciencias Humanas por la Universidad Católica.
Mancebo situó la primera línea de acción del gobierno en la transformación curricular, que identificó con la académica Adriana Aristimuño, directora de Políticas Educativas de la ANEP. Y cuestionó el relato que acompaña al diagnóstico oficial, resumido en pocas líneas: “Que la transformación curricular es igual a reforma educativa; que esta se logra con la aprobación de documentos; que la gran innovación es el currículo por competencias”. Y “nada de eso tiene demasiado sustento”, opinó.
Otra línea de acción de la ANEP apunta a los centros educativos María Espínola, que, según Mancebo, suplen a los “liceos modelo” prometidos en campaña electoral por Ernesto Talvi. El plan oficial incluye además un cambio para los docentes para comenzar a ascender por capacidad y no solo por antigüedad. Pero los “cambios profundos” se dan en el ámbito de la institucionalidad, con un pasaje de competencias “muy claro” desde la ANEP hacia el MEC, “bajo el relato de mejorar la gobernanza”.
La investigadora también reconoció que “la izquierda no piensa igual en algunos temas centrales de la educación”, como en la equidad. “No hay unanimidad en esta fuerza política, y eso hay que reconocerlo como punto de partida, porque si no el camino después termina siendo el bloqueo o la parálisis”, dijo.
“Están cambiando el letrero”
A su turno, el profesor Martín Pasturino, exsecretario docente del Codicen y exconsejero de Secundaria, dijo que el gobierno se guía por una “agenda economicista” que busca, entre otras cosas, llevar la dinámica de la gestión privada a la pública. “Hay un modelo público de gestión privada muy preconizado por Talvi, Da Silveira y (el arzobispo de Montevideo) Daniel Sturla para transferir dineros públicos al sector privado”, dijo, y lo calificó como “una locura”.
Luego describió “los pensamientos educativos” de cada uno de los integrantes de la coalición gobernante: “El Partido Colorado se alió con Talvi con la agenda economicista para la creación de 136 liceos iguales a Impulso que finalmente quedarán en 60… El herrerismo quiso un cambio de gestión hacia lo privado y se chocó contra el sistema público… El Partido Independiente fue el único que planteó expresamente en su programa hacer transferencias públicas al sector privado… Y Cabildo Abierto planteó incrementar los liceos militares, que es lo mismo que hizo Bolsonaro”.
También dijo que los centros María Espínola “son como hermanos separados al nacer de los CEA (Centros Educativos Asociados)”, un programa que impulsó el FA en 2011. “Nada de original. ¡Están cambiando el letrero…! Me da mucha rabia que se diga esto. Es terrible que digan que este es un gran cambio… Y me deja muy nervioso que haya compañeros del Frente Amplio que digan que esto es una reforma liberal. Lo único que veo de liberal es en la formación docente. Lo otro es inviable, imposible, temporalmente no se puede hacer”.
La pretendida transformación educativa de este gobierno “es un híbrido y todavía con un problema de gestión terrible”, dijo Pasturino, y cerró la charla: “Yo creo que va a ser la peor gestión de la ANEP en la historia”.