Por el mundo.
Los pasajes aéreos al exterior adquiridos por Defensa mediante publicación en Internet fueron a destinos diversos, aunque destacan Argentina, Brasil, Congo, Haití, Chile y Estados Unidos. En junio, por ejemplo, el Comando General del Ejército convocó para adquirir pasajes a Venezuela y China, la Armada a Nueva York (Estados Unidos), la Fuerza Aérea boletos a Brasil y Paraguay y el propio Ministerio para Madrid, España. Otros destinos del Ministerio de Defensa en el semestre de muestra fueron: Panamá, Chile, Bolivia, México, Perú, Canadá, Rusia, Israel, Burundi, Arabia Saudita, Alemania, Barbados y Australia.
Los pasajes adquiridos bajo el rubro Presidencia, la mitad que los de Defensa y Relaciones Exteriores, incluyen, además de los viajes del jefe de Estado y dependencias directas, varios realizados por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) con destino a México, Colombia, Angola, Bolivia, España y Perú.
Ahorros y transparencia.
Los viajes al exterior y los gastos que estos producen al erario han sido un tema de frecuente preocupación, tanto a nivel del Poder Ejecutivo como del Parlamento.
A comienzos de 2011, el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Luis Lacalle Pou, firmó una resolución para “emprolijar la reserva y compra de pasajes”, porque, según dijo, la mayoría de las veces “gana la misma agencia”. Lacalle Pou hizo del tema una de sus banderas como presidente del cuerpo con el objetivo de abatir costos y aportar “claridad al proceso”.
Durante el gobierno de su padre, Luis Lacalle (1990-95), los viajes al exterior también fueron un tema en debate. Entre el 1º de marzo de 1990 y el 16 de julio de 1993 hubo 183 salidas de diputados fuera del país, de los cuales 40,4% correspondió al Partido Colorado (Búsqueda N° 723).
Cuando el colorado Guillermo Stirling ocupó la Presidencia de la Cámara de Diputados en 1995, durante el segundo gobierno de Julio Sanguinetti, también lanzó una campaña para abatir los gastos en viajes. En esa oportunidad buscó suprimir la modalidad según la cual los parlamentarios recibían pasajes en clase “ejecutiva” y a menudo los canjeaban por “económica” para hacer las excursiones acompañados. Durante los debates que se produjeron en esos días se cuestionó que algunos legisladores viajaban a reuniones internacionales “sin saber nada de la materia en cuestión”.
En plena crisis de 2002, el directorio de OSE tuvo una fuerte discusión a propósito del viaje de tres jerarcas para inaugurar una unidad potabilizadora en la frontera entre India y Pakistán.
“Bajen los gastos o les corto la cabeza”, dijo el entonces presidente Jorge Batlle a sus ministros y presidentes de empresas públicas en mayo de 2002. Luego del claro mensaje del presidente, solo en Antel se pudieron ahorrar U$S 220.000 en un semestre por concepto de viajes al exterior y viáticos.
Los muchos viajes del ex intendente de Montevideo Mariano Arana —uno cada 67 días— dieron que hablar y le valieron el apodo de “Marco Polo” por parte de la oposición. Sin embargo, cuando fue ministro de Vivienda en el gobierno de Tabaré Vázquez, Arana no disminuyó la frecuencia de sus salidas fuera de fronteras.
Otro caso que ocupó titulares de la prensa fue el del ex presidente colorado del Banco Hipotecario, Salomón Noachas, que hizo pagar al organismo un viaje suyo y el de dos médicos uruguayos que lo acompañaron durante una intervención de próstata que le practicaron en Estados Unidos. Entre 1995 y 2005, solo en ese organismo se gastaron más de un millón de dólares por concepto de viajes.
Uno de los hitos parlamentarios en materia de viajes ocurrió en 2000, cuando el gobierno italiano invitó a 41 legisladores uruguayos a participar en la “Primera conferencia de parlamentarios de origen italiano” que tuvo lugar en Roma. “Con un poco más de quórum podría sesionar en el avión la Asamblea General”, ironizó entonces el columnista del semanario “Brecha” Guillermo Waksman.
Los viajes de Mujica.
Después de recuperada la democracia, uno de los legisladores que más predicaron contra el gasto excesivo en viajes fue el entonces diputado y hoy presidente, José Mujica. “No es bueno ni la moralina ni el aislacionismo, pero menos puede favorecer el Parlamento el abuso”, dijo en setiembre de 1997. En esos días, cuando era diputado del Movimiento de Participación Popular (MPP), puso un cartel escrito a mano en el vidrio de su despacho con el siguiente texto: “Por dignidad parlamentaria. Viajar menos. Devolver viáticos. No garronear licencias”, en una campaña junto al entonces diputado socialista Guillermo Chifflet, que logró irritar a legisladores de todos los lemas.
Mujica fue criticado por algunos dirigentes del propio Frente Amplio de hacer un “uso electoral” del tema previo a las elecciones internas. A su vez, el ex ministro de Economía colorado Alejandro Atchugarry criticó que cuando se discutió el Presupuesto de la Cámara de Diputados, “lejos de la preocupación del ahorro que ahora se exhibe, lo que existió fue una propuesta de incrementarlo en varios millones de dólares, signado por los legisladores del Frente Amplio”.
En diciembre de 2008, cuando ya Mujica era precandidato oficial del Frente Amplio a la Presidencia, en su programa de radio en la emisora M24 hizo un llamado a “evitar gastos superfluos” del Estado. Uno de los aportes al “Plan Juntos” de viviendas que promovió Mujica lo realizó su custodia con el ahorro de viáticos. El 9 de enero pasado, fiel al estilo austero que quiso imponer a su gobierno, Mujica hizo el viaje Lima-Caracas en clase turista acompañado del jefe de su custodia, Carlos Haller, cuando asistió a un acto de apoyo al ex presidente Hugo Chávez.
“Soy yo el presidente”, dijo Mujica poco antes de bajar, cuando uno de los tripulantes se confundió y le preguntó a Haller si era él el primer mandatario uruguayo.
Entre febrero de 2005 y el 14 de abril de 2010, la Cámara de Diputados compró 1.137 vuelos al exterior por un valor de U$S 2,8 millones, 696 de los cuales fueron vendidos por la empresa Viajes Continental (Búsqueda Nº 1.563).
Aunque no se han divulgado cifras de los gastos en pasajes durante el período, el exdiputado del MPP Álvaro Vega envió una carta a la dirección del sector en la cual aseguró que se estaban avalando “gastos superfluos, despilfarros y relajos varios”. La reacción fue proclamar una “restricción extrema” de viajes en ambas cámaras.
“Estamos teniendo mucho gasto de alquiler de aviones privados, tenemos muchos viajes al interior en forma a veces insegura al ser por carretera y de noche, y viajes a lugares de la región que con el cierre de Pluna se nos complican, sobre todo a Buenos Aires”, dijo el ex presidente de Ancap Raúl Sendic para justificar la compra por parte de la petrolera estatal de un pequeño avión Cessna 414 por valor de U$S 385.000, que también podría utilizar el presidente —que no cuenta con avión propio— para viajes en la región.
Menos agregados militares.
Cuando Mujica asumió el gobierno, una de sus preocupaciones fue disminuir los gastos de los agregados militares en el exterior. “No sé si tenemos que gastar eso o esa misma plata se la distribuimos al poco ingreso que tienen los soldados”, opinó.
De hecho, una de las primeras medidas que adoptó el entonces ministro de Defensa Luis Rosadilla apuntó a reducir de 34 a 16 el número de agregados militares, que conforman un cuerpo diplomático paralelo al de la Cancillería y que se renueva cada dos años.
En efecto, el decreto 176 de 2011 firmado por Mujica y Rosadilla dispuso una optimización de recursos y dejó agregados permanentes únicamente en Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, China, España, Estados Unidos, Reino Unido, México, Paraguay, Sudáfrica, Rusia y Venezuela.
Una fuente del Ministerio de Defensa dijo a Búsqueda que muchos cursos en el exterior se realizan con los gastos pagos por parte de los organizadores y que a menudo los uruguayos viajan sin viáticos. La diplomacia de Defensa pasó a ser supervisada desde el Ministerio y el Gabinete de Defensa.
Por otra parte, una alta fuente del Palacio Santos explicó que el Estado negocia muy mal con sus proveedores de pasajes. “Paga carísimo, normalmente la tarifa de un año, y se viaja malísimo, ya que se compra en económica y en esta clase la más barata. Pero en realidad, como es tarifa de un año, se paga casi como en business”, indicó.
La fuente explicó que otros países, como Chile, licitan la compra de pasajes para todo el Estado en forma anual, imponiendo así las condiciones y haciendo ahorros muy significativos. “En Uruguay son tantos los intereses creados que se paga todo más caro. En Relaciones Exteriores, por ejemplo, se licita cada pasaje entre tres empresas o agencias, pero entre ellas se arreglan de antemano y cobran la tarifa anual, o si no la más cara”, concluyó.
Contratapa
2013-11-14T00:00:00
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