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    El Pensamiento Nacional

    Sr. Director:

    El Pensamiento Nacional y las sociedades cerradas. El universo nos traslada una sensación de infinito “casi” imposible de comparar. Basta mirar al cielo una noche estrellada y “sentimos” inmediatamente por dentro esa imagen interminable que nos regala el cosmos.

    Digo “casi”. Siempre me ha gustado comparar la infinitud del Universo con la del pensamiento humano. El pensamiento humano es entonces de alguna manera, otro universo paralelo e infinito al del cosmos.

    Y lo que me resulta más perturbador es el hecho de que la mente humana puede crear a partir de una existencia verdaderamente efímera, un pensamiento de veras interminable.

    ¿Quién se animaría a “alambrar” ese campo vasto de ideas, creencias, proyectos, percepciones, reflexiones, juicios, máximas, axiomas y sentencias que las personas formulamos? Quién se atreve a poder condensar todo, pero todo el pensamiento tan solo de una persona, no digo de la humanidad, digo de cualquiera de nosotros, y se anime luego a afirmar, “ya está, aquí tienen condensado y compendiado todo el pensamiento del Sr. Juan Pérez”?

    Imposible. Es por eso que las sociedades abiertas, aquellas sociedades que basan su crecimiento y desarrollo en el individuo y en su libre interacción con sus pares, prescinden siquiera de intentar colectar las ideas para conformar una sola “idea nacional”. Al contrario, las sociedades abiertas rinden culto y veneración al pensamiento libre, sin cortapisas, sin ningún límite. Incluso aquellos pensamientos que conforme las leyes, su exteriorización implica la comisión de un delito, no son prohibidos en las sociedades abiertas: son castigados por encontrarse incursos en un delito previamente tipificado. El código Penal no dice “no matarás”: dice que el que mata tendrá una sanción. Hasta ese punto llegan las sociedades abiertas en el sentido de venerar la libertad para construir una sociedad de libre pensantes.

    Las sociedades cerradas, que basan su existencia y creencia del crecimiento y desarrollo en estructuras populistas, necesitan generar una especie de pensamiento único, un “Pensamiento Nacional” que nos abarca a todos, nos iguala a todos, nos referencia a todos. En las sociedades abiertas, en cambio, nadie quiere parecerse a nadie, y nadie quiere quedar bajo el “paraguas pseudoprotector” del mentado “Pensamiento Nacional”. Una de las características del pensamiento humano es su volatilidad, su permanente contradicción, su cambio y evolución constante. Es por estos motivos que la ciencia avanza. Porque sobre los hombros del científico que hace un descubrimiento, o del filósofo que expone una idea, se para otro científico que modificará el descubrimiento, otro filósofo que cuestionará la idea, y así hasta el final de los días de la humanidad.

    Las terribles dictaduras de Stalin, Hitler, Mussolini, y más acá la dictadura castrista, tenían y tienen si se quiere, una “virtud”:la honestidad intelectual de imponer un “Pensamiento Nacional” sin “disfrazar” sus intenciones. Quiero decir: Hitler imponía su idea al grito de “Aquí todos pensamos esto”. Lo mismo ocurre en Cuba: Fidel les dice: “Aquí todos somos socialistas”. Lo hizo Stalin. Lo hace el temible dictador de Corea del Norte. Pero atención. No escondieron ni esconden sus pretensiones de imponer un pensamiento único, sólido y totalizador detrás de un disfraz de bondad y libertad.

    En Argentina se ha designado coordinador del Pensamiento Nacional al profesor de Filosofía Ricardo Forster. Su función principal será “Diseñar, coordinar e instrumentar una usina de pensamiento nacional, ajustado a los lineamientos que fije la Secretaría”. Tal como se lee en el decreto de designación firmado por la presidente Cristina F. de Kirchner.

    El propio decreto de nombramiento establece pautas generales para que este coordinador actúe como una especie de receptor-concentrador de las usinas generadoras del “pensamiento nacional”.

    Obviamente que, al momento de justificar la acción del nuevo secretario coordinador del Pensamiento Nacional se expondrán las más maravillosas virtudes aperturistas y el criterio de que se trata de un ámbito para incorporar todas las ideas, todos los pensamientos.

    ¿Alguien conoce cuál es el Pensamiento Nacional de Finlandia, de Canadá, de Australia, de Noruega? ¿Cuál es, dónde está condensado, dónde encuentro un resumen que abarque el “Pensamiento Nacional Uruguayo” por ejemplo?

    ¿Alguien se anima a definir qué es en concreto el “Pensamiento Nacional”?

    En mi opinión, esta coordinación con rango de Secretaría de Estado tiene la forma de un cepo, menos explícito que el que impide la libre compra y venta de dólares; menos evidente que las brutales imposiciones “manu militari” de Fidel Castro para que toda la ciudadanía piense lo mismo. Menos feroz en sus formas que las que supo aplicar con bestialidad el comandante Chávez y su fiel y más violento continuador, Nicolás Maduro.

    Pero cepo al fin. Argentina da un decidido paso al frente para alejarse, tomar distancia de las sociedades abiertas en donde el “Pensamiento Nacional” no existe, sino que existe el pensamiento de millones de seres humanos libres, de individuos forjadores del verdadero progreso que no tiene nada que ver con el falso “progresismo latinoamericano” que condena a las sociedades a las miserias más perturbadoras, como las que se ven en Cuba, Venezuela, etc.

    Argentina se encamina a concretar el anhelo de los populistas: construir con cimientos fuertes, una sociedad cerrada. Tendrá pues, su anhelado “Pensamiento Nacional”.

    Dr. Raúl A. Geller

    Entre Ríos, Argentina