Cuando el presidente José Mujica decidió ir al aeropuerto a dar un abrazo al futbolista Luis Suárez, obligado a regresar a Montevideo desde Natal (Brasil) después de la sanción de FIFA, no estaba improvisando. Aunque no es fanático del fútbol, Mujica admira al luchador ex cuidacoches, que antes de ser famoso era apodado el “Salta” (salteño) y comenzó su carrera de abajo. En el libro “Luis Suárez. El Pistolero” el periodista italiano Luca Caioli recuerda que Suárez admitió las mordidas en el Ajax holandés y en el Liverpool de Inglaterra pero calificó de “cosas inventadas” las acusaciones de racismo. El 16 de febrero de 2012, en su programa “Habla el Presidente”, Mujica dijo que “es necesario que Suárez sienta a la distancia el humano cariño que este pequeño gran Uruguay le siente” a raíz de haber sido acusado de racismo. “Algunos no entienden que Suárez no estudió para ser un diplomático del protocolo”, lo defendió el presidente.


