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    El blues del creador

    Steven Bochco, el hombre que renovó las series policiales
    Columnista de Búsqueda

    Hasta comienzos de los 80, la ficción policial televisiva era esencialmente autoconclusiva. Es decir, el arco argumental de cada capitulo de cada serie se cerraba al final del episodio. Sí, se repetían protagonistas (Cannon, Kojak, el grupito de Los Intocables, Columbo), se repetían sus tics, virtudes y mañas, pero narrativamente cada capítulo era un universo en sí.

    El único genero televisivo que entonces construía tramas de arco largo eran las telenovelas: en ellas la hija del cuñado del primo de la dueña de casa podía ser la novia del primo del amigo del dueño de casa, podía desarrollar la serie ese menjunje durante una temporada entera y que nadie se enterara de los vínculos que los unían, pero los cuales sufrían.

    La llegada de la serie Hill Street Blues, creada por Steven Bochco, cambió las cosas para siempre y hoy es habitual la idea de una serie televisiva en donde coexistan procesos de largo alcance con otros que se resuelven en el día a día de cada capítulo. Bochco, fallecido el domingo 1º de abril a los 74 años, es reconocido como uno de los precursores de los actuales dramas televisivos.

    Neoyorquino de la cosecha de 1943, era hijo de artistas, pintora su madre, violinista su padre. Toda su educación fue de carácter artístico y en 1966 recibió su Bachelor in Fine Arts, graduándose en Teatro por la Carnegie Mellon University de Pennsylvania.

    En 1967 comenzó a trabajar para Universal Pictures, escribiendo guiones para las series Ironside, Columbo y MacMillan y señora. Ya a mediados de los 70 trabajó como editor en Delvecchio, que duró una sola temporada, y El hombre invisible. Lo interesante de Delvecchio, que era protagonizada por Judd Hirsch, era que parte del elenco del programa sería recuperado por Bochco unos años más tarde para su primera creación original, la mencionada Hill Street Blues, conocida en América Latina como El precio del deber.

    Aunque nunca fue reconocido por Bochco, su modelo de protagonista policial colectivo es una idea original del escritor Ed McBain, quien para 1981, año en que se estrena la serie, ya había escrito la mayor parte de Precinto 87. Como en esa larguísima saga de libros (inaugurada en 1956 y que se extendió hasta 2005), en Hill Street Blues no hay un protagonista individual. Incluso el apellido del capitán que lidera el equipo, Furillo (Daniel J. Travanti), recuerda bastante al capitán de la serie de McBain, Carella. Furillo es un alcohólico sobrio, apasionado por la defensa de la ley que mantiene una doble vida, con esposa conflictiva y amante en el trabajo incluidas.

    Más allá de las diferencias formales, el énfasis en los aspectos humanos de los policías fue otra de las características de la serie. Bochco mostraba en Hill Street Blues un grupo de personas con vida propia, familias, dudas, filias y fobias que interferían en su trabajo. La ausencia de un único protagonista y la presencia de un elenco regular amplio, habilitaba a la serie a seguir sus diversas trayectorias personales y mostrar cómo interactuaban. Los ocasionales romances y conflictos del grupo policial, una versión humana de esa clase de personajes, alejaba la creación de Bochco de los programas clásicos como Las calles de San Francisco y Hawaii 5.0, donde los protagonistas eran mucho más unidimensionales.

    En el equipo de Hill Street Blues había lugar para el policía payaso, el liberal que vive cuestionando su trabajo como represor, el policía racista que ni siquiera sabe que lo es, el poli leal, el poco leal y el corrupto (especialmente destacable era el Sal Fat Benedetto interpretado por Dennis Franz, quien luego tendría un personaje más central en la serie). También un poli latino, otro pintún y una oficial mujer que debe lidiar con todos los prejuicios existentes sobre su capacidad profesional (no olvidar que la serie se emitió entre 1981 y 1987). Como detalle llamativo, Hill Street Blues fue el show con el rating más bajo en ser renovado. La historia les daría la razón a los responsables de la renovación, la cadena NBC, y a los creadores del show, Bochco y su socio de entonces, Michael Kozoll. A partir de la segunda temporada, el show sería un éxito de crítica hasta su cancelación en 1987, recibiendo 98 nominaciones a los premios Emmy. Travanti ganaría tres de ellos con su personaje de Furillo.

    Un año antes de la cancelación del show, Bochco comenzó a producir L.A. Law junto a Terry Louise Fletcher, exfiscal y productora de la serie Cagney & Lacey. L.A. Law era un drama legal que, siguiendo el modelo de protagonismo colectivo de Hill Street Blues, ponía el foco en un equipo de abogados que llevaban adelante toda clase de casos, desde asesinatos y demandas millonarias. El modelo se probó eficaz y L.A. Law, que también tenía elementos telenovelescos, fue mucho más exitosa que su predecesora, extendiéndose por ocho temporadas, hasta 1994. En su recorrido obtuvo 15 premios Emmy, entre ellos el de Mejor serie dramática.

    En 1987 decidió dejar de trabajar para productoras de terceros y fundó Steven Bochco Productions. Sus programas fueron emitidos por la cadena ABC y el primero de estos fue Doogie Howser M.D., protagonizada por el hoy popular Neil Patrick Harris, en aquel entonces apenas un adolescente. A pesar de su poco probable premisa (Doogie era un genio de la medicina a los 14 años, “no puede comprar cerveza, pero puede prescribir drogas” era una de las catch phrases del programa), la serie fue un éxito en EE.UU. y se extendió hasta 1993. En 1990 Bochco lanzó Cop Rock, una serie delirante que pretendía combinar el drama policial con el musical y que fue un absoluto fracaso que duró una sola temporada.

    Sin embargo, con su siguiente programa Bochco daría plenamente en el blanco y volvería a posicionarse como uno de los creadores más interesantes de la televisión de tiempos recientes. La serie fue NYPD Blue, conocida en nuestro medio como Policías de Nueva York. Siguiendo una vez más la idea del protagonismo coral, se narraban los avatares cotidianos de un grupo de policías de Nueva York. Su estilo visual fragmentado con la cámara siempre en movimiento, el vértigo del montaje, sumado a la crudeza verbal y visual, llamarían de inmediato la atención. Con la presencia de David Caruso, el reincidente Dennis Franz y James McDaniel, el programa fue concebido por Bochco junto a David Mill y contaba con la asesoría personal de Bill Clark, un expolicía neoyorquino amigo de Mill, que terminaría siendo también productor del show.

    NYPD Blue se caracterizó también por mostrar más piel en pantalla de lo que la habitualmente puritana televisión estadounidense acostumbraba mostrar. Esto provocó que diversos personajes de los sectores más conservadores de la Iglesia calificaran al programa de “porno soft”. Algunas de las televisoras que distribuían la serie, muchas de ellas pequeñas cadenas locales, amagaron con boicotearla. Sin embargo, los elevados índices de audiencia lograron que la mayor parte de ellas olvidara pronto sus molestias.

    Cando llegó su final en 2005, NYPD había ganado 84 premios Emmy sobre un total de 285 nominaciones. Y hasta 2016, cuando fue superada por Anatomía de Grey, era la serie de más larga duración de la cadena ABC. Está considerada una de las mejores series policiales televisivas de la historia.

    Durante este período de éxito profesional, Bochco no se quedó quieto y creó varios proyectos televisivos: Murder One (1995 a 1997), Brooklyn South (1997), City of Angels (2000), Philly (2001) y Over There (2005), pero ninguno fue exitoso.

    En una entrevista de 2007, Bochco declaraba estar cerrando su ciclo como creador televisivo por una cuestión de edad e intereses: “Los ejecutivos de las cadenas televisivas siempre tienen la misma edad, mientras yo no paro de hacerme más viejo”.

    Incursionó también en la novela con Death by Hollywood en 2001, un texto que emula a los clásicos del hard boiled, pero sin alcanzar las cuotas de excelencia que alcanzaría con sus mejores creaciones televisivas. Víctima de una leucemia que le fuera diagnosticada en 2014, Bochco falleció en Nueva York el domingo pasado. Como creador, corrió riesgos, apostó y a veces ganó. Y cuando ganó, revolucionó el lenguaje del drama televisivo moderno. Eso no es algo que esté al alcance de muchos.

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