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Aleister Crowley fue un personaje más extraño que la ficción. Una creación de Edward Alexander Crowley, el nombre que recibió cuando nació el 12 de octubre de 1875. Tuvo una vida larga y turbulenta, libertina y desenfrenada en la que no escasearon el sexo, las drogas y el esoterismo. Por sus ideas y sus prácticas recibió epítetos como la Gran Bestia 666 o “el hombre más malvado del mundo”. Además de ocultista, practicante de magia, místico, tarotista y alquimista, de haber sido espía y montañista, formó parte y fundó sociedades secretas y creó su propia religión, Thelema, cuya piedra angular es El Libro de la Ley. Este señor calvo que aparece en el collage de Sgt. Pepper’s junto a Mae West despertó fascinación en David Bowie, Jimmy Page y Kenneth Anger. Considerado también un chanta importante y un mentiroso de cuidado, además de escribir ensayos, tratados filosóficos y estudios místicos, incursionó en la poesía y en la narrativa; y fue en el horror, con relatos que evidencian un gusto por lo siniestro y lo macabro, donde se sintió más a gusto.
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La editorial española Valdemar saca a la luz una nueva y elegante edición de uno de sus textos más conocidos, El testamento de Magdalen Blair, junto a la novela breve Ercildoune y narraciones hasta ahora no traducidas, tarea de Juan Antonio Santos, también autor del brillante prólogo. La pieza del título es de lo mejor: las memorias de una mujer con la capacidad y la condena de leer los pensamientos, incluso los de su esposo muerto. También hay un viaje lisérgico con mercurio (La droga), una trama noir con mujer fatal incluida (Negro y plata), un hombre que conoce la perversidad a través del arte (Su pecado secreto) y la confesión de un asesinato múltiple entre dos desconocidos (La estratagema). Entre elementos químicos excepcionales, hechizos y rituales, asesinatos, engaños y venganzas, el conjunto de relatos de locura, enfermedad y muerte se revela desparejo, con tramos inquietantes y otros apenas sugerentes, aunque siempre exóticos y misteriosos donde no todo es lo que parece.