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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl pintor uruguayo Zoma Baitler (1908-1994) se destacó como un gran artista. Estudió pintura y Filosofía del Arte con el maestro Torres García, y se perfeccionó en Europa. En tres oportunidades fue premiado por su obra en nuestro país. Integró la Comisión Uruguaya de Bellas Artes y se especializó en el estilo de sus colegas Pedro Figari y Rafael Barradas. Trabajos suyos se exponen en Uruguay y el mundo.
A principio de los 60 fue agregado cultural de la República en Israel, cuando nuestra embajada se encontraba en Jerusalén occidental. Uno de sus retratos más destacados y queridos fue el de José Gervasio Artigas. Lo donó a la misión diplomática uruguaya, con la única condición de que permaneciera expuesto en la misma. Representaba su amor por Uruguay y el apoyo a la independencia israelí. Respetando la voluntad del artista, el cuadro se mantuvo en la misión oriental.
En 2015, sin embargo, se produjo un hecho lamentable. El embajador Greiver del Hoyo, nombrado director general de RREE—cargo de confianza política y tercero en la jerarquía ministerial— mostró al ministro Nin Novoa una fotografía del cuadro y lo convenció de que luciría muy bien en el despacho del canciller. Pese a conocer perfectamente las condiciones de la donación de esta obra de arte, predominó la actitud genuflexa ante su superior. Una actitud constante en la carrera de este diplomático que todos quienes lo conocen confirman. No en vano, en 2017, convenció al ministro Nin de ser designado nuevamente jefe de misión en Tel Aviv. Un hecho absolutamente inusual que impidió la permanencia durante otro año de un excelente embajador como lo fue Néstor Rosa. Incluso, su retorno a Israel a fines de 2017 provocó reservadas objeciones en dicho país, pues durante su gestión anterior —bajo el canciller Almagro y el presidente Mujica— se produjo la peor crisis en las relaciones bilaterales. Y el papel del citado diplomático dejó mucho que desear.
El hecho que planteamos es típico de funcionarios a quienes importa ante todo caer siempre parados, ignorando principios elementales. Este caso nos recuerda la historia de aquel político francés tan camaleónico que, cuando se le cuestionó por qué era siempre oficialista, declaró: “Yo soy coherente, siempre estoy con el gobierno... el que cambia es el gobierno”. Lamentable.
Luis Beltrán