• Cotizaciones
    miércoles 22 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El extraterrestre

    Bajo con mi bolsita de basura en busca del contenedor de la esquina. Aquel sin tapa y que suele estar adornado como una kermesse pero de mugre variopinta.

    No lo veo. Es domingo de noche y el vacío de la calle se hace más nítido sin ese cacharro. Nada. Me giro… y de pronto diviso un ovni. Es un plato volador pero sin la clásica forma de tortilla de los cómics. Es una suerte de huevo gris. Me acerco, no me olvido de Alien en su primera versión, el film de Ridley Scott que mostraba unos huevos durmientes en una caverna del universo.

    No sé si tocarlo. Lo miro en redondo, es de un gris metálico y brillante y tiene una suerte de patas. También una especie de copete. Y unos símbolos conocidos en blanco y rojo, lo cual me induce a pensar que tal vez no sea un extraterrestre, sino algo vinculado al tránsito, a la ciudad, una neovolqueta.

    De pronto me ilumino: han de ser los prometidos una y mil veces contenedores blindados para que la basura se eche allí sin que luego nadie pueda sacarla y dejar desparramadas como guirnaldas sus vísceras.

    Estoy contenta. Me imagino que soy la primera persona en usar el contenedor, tan flamante está. Tan inodoro. Pero tengo un problema: ¿dónde está su sagrado orificio?

    Como debe ser, de un modo urbano: del lado de la vereda, así el usuario no corre riesgos. Descubro una manija: ¡sí! ¡Por ahí! ¡Al estilo de los viejos ductos de los edificios adonde desde el quinto piso un habitante tiraba su basura a los infiernos, recogida luego por el portero!

    ¡Oh!... Allá va. Se escucha un ruido en el fondo. ¡Es mi bolsa que toca una superficie intacta! Allí cayeron mis cáscaras de remolacha, mi borra del café, las caquitas de mi gata…

    ¡Oh! Ya están adentro y el extraterrestre permanece intacto. Como si nada hubiera sucedido.

    Luego me voy al supermercado y… ¡otro contenedor! Adentro, al lado de donde se envuelven los regalos. Un contenedor muy simpático cuyos dibujitos incitan a tirar allí toda suerte de envases, hasta los envoltorios de un caramelo.

    Ambos preciosos contenedores de esta noche me recuerdan los que divisé en algunas ciudades de Europa, o en Chile, paseando por las noches, admirada de que hubiese un lugar limpio en el mundo.

    Salgo del supermercado y camino por 18 de Julio. Como es domingo, hay muy poca gente por la calle, el Centro no tiene a sus tortafriteros, sus stands de chucherías chinas, sus paradas de ómnibus de gente paciente y abrumada que no tiene papeleras a su alrededor en la larga espera.

    Es poca la mugre que se divisa. Hay una preciosa luna. Atravieso la plaza bajo sus palmeras.

    Mañana, lunes, todo volverá a su lugar: 18 de Julio volverá a ser un hervidero alfombrado de toda suerte de desechos humanos. Y sus calles aledañas, además de mugre humana, la tendrán también perruna, caballuna.

    ¿El extraterrestre volará a otros mundos?

    O tal vez suceda como en las películas, y seres humanos musculosos lo derroten con su fuerza, a pura patada, a puro fuego, y quede finalmente reducido a cenizas.