“En 2012 la tarifa se ajustó 6 %, cuando la inflación había sido del 8,6 % el año anterior. En 2013, 5,6 % fue el ajuste cuando en el año anterior (fue) 7,48 %; 7,36 fue en el 2014, cuando al inflación era 8,52 %, y recordemos que en julio hubo una rebaja de 5,5%”, enumeró. Ahora “se está proponiendo 6,9 %, cuando la inflación anda en el orden del 8,3%”.
“Contextualicemos esto y pongámoslo en los otros aumentos que se han dado, aumento de las jubilaciones de 12%, el tema del salario mínimo nacional hasta 10.000 pesos. Esto es el contexto de las políticas integrales. El Poder Ejecutivo nuevamente confirma una rebaja de la tarifa real, que es posible gracias a toda la plataforma de políticas de eficiencia que ha ido llevando, porque año a año ha ido corrigiendo las tarifas por una cifra menor a la inflación”, dijo Frugoni.
El Ministerio de Industria y el Directorio de UTE habían propuesto un aumento de la tarifa de 3,9%, pero, como informó “El Observador”, prevaleció la postura del Ministerio de Economía de realizar un ajuste mayor.
“Es una buena oportunidad para recordar el funcionamiento de lo que se puede hacer a través de la gestión integral de políticas y contar con empresas públicas, en este caso con las tarifas, velando al mismo tiempo por la sanidad de las empresas, que tienen que ser rentables. Estas empresas públicas (...) han contribuido con sus tarifas a moderar la inflación y en un componente importante de manejo de expectativas, en un frente inflacionario en el cual el gobierno ha puesto muchos instrumentos a manejar, y muchos de ellos con costo fiscal”, dijo el ministro interino de Economía, Jorge Polgar.
Polgar recordó que cuando el petróleo estaba a 120 dólares el barril y había sequía, se vivió el “proceso inverso”: UTE recomendó aumentos de tarifas superiores a los que aprobó finalmente el Poder Ejecutivo.
Como compensación para las industrias, el Ministerio de Industria decidió mejorar el Premio de Eficiencia Energética que llevó a cabo el año pasado, incrementándolo de 1,7 millones de dólares a 7,5 millones y extendiéndolo a pequeñas y medianas empresas, para “aumentar la competitividad de las empresas industriales”, dijo Kreimerman. El plan implica que las industrias presenten planes de eficiencia y puedan disminuir hasta el 15% de sus costos de energía eléctrica.
Déficit fiscal.
Desde 2007, cuando las cuentas públicas cerraron en equilibrio, todos los años que siguieron el sector público los terminó con déficit fiscal, ya que realizó gastos por encima de sus ingresos. Entre 2008 y 2011 esos números negativos se ubicaron siempre entre 1% y 2% del Producto Bruto Interno (PBI).
Durante los dos años siguientes los números del Estado comenzaron a deteriorarse en mayor medida y superaron el 2% del Producto. En ese contexto, las críticas desde la oposición y por parte de algunos analistas privados se hicieron más frecuentes, aunque no se ponía en cuestión la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Fue durante el 2014 que la situación empeoró de forma más notoria, a la vez que la discusión entre los partidos políticos en el contexto de las elecciones puso el tema en el centro del debate. Los análisis se volvieron más críticos y comenzaron a argumentar que las cifras no son sostenibles a futuro, en el entendido de que podrían generar mayores niveles de endeudamiento al país si no se disminuye el déficit.
En los 12 meses cerrados a noviembre (último dato) el desequilibrio fue negativo en 3,6% del PBI, unos U$S 1.972 millones. Eso implica un deterioro frente al “rojo” de 2,4% que se observó al cerrar 2013.
Los ajustes de tarifas que se realizaron en los últimos años fueron en general orientados a aliviar el costo de vida, ya que los aumentos anuales fueron por debajo de la inflación en la mayoría de los casos, dando lugar a una rebaja en términos reales de los precios de los servicios públicos.
Un índice que elabora Búsqueda que agrupa todas las principales tarifas cayó en 2014 por octavo año consecutivo, en promedio un 2,6% real. Los precios de la telefonía fija, la tarifa eléctrica y el gas por cañería tuvieron una baja real, mientras que las naftas y el agua se hicieron más caras.
El Índice de Precios del Consumo que releva el Instituto Nacional de Estadística para medir la inflación tuvo un aumento de 8,26% en todo 2014. Según cálculos de Búsqueda, el efecto que tuvieron las principales tarifas públicas en ese índice permitió que la inflación fuese 0,85 puntos menor; es decir que sin el manejo de esos precios el IPC hubiese aumentado 9,11%.
Además de los de las empresas públicas, otros bienes y servicios como el boleto, la leche, la cuota mutual y el tabaco dependen también de las decisiones del gobierno. Esos consumos explicaron el 3% de la inflación de 2014; en años anteriores representaban el 10% de la misma.
“Aceptamos los rezongos”.
El viernes 16, en su audición en la radio M24, Mujica reconoció que el aumento obedece a la intención de operar sobre el déficit fiscal. Recordó que en enero entran en vigencia ajustes salariales que se cobrarán el 1º de febrero. “Y va de suyo que estos inevitables ajustes salariales mueven el análisis sobre las tarifas públicas y se imponen naturalmente ciertos ajustes”, afirmó.
El presidente reconoció que de acuerdo con los criterios de UTE “la electricidad podía haber aumentado dos o tres puntos menos” pero puntualizó que “de todas maneras el aumento asignado está por abajo de la inflación”.
“Claro, se nos puede reprochar, sí. Y tenemos que reconocer que existe un cierto margen de prevención fiscal. ¿Por qué? Porque hay incertidumbre en el horizonte del mundo. Podemos tener afectados en el corto plazo a algunos clientes importantes de nuestro comercio exterior por lo que está pasando en el mundo. Y podemos sentir cierto grado de retracción en las compras. (...) En ese marco, tener un poco de prevención nos pareció correcto, adecuadamente a la hora. Y también entendemos que en los combustibles, si se mantiene esta situación de precio a la baja, habrá que anotar nuevas bajas”.
Mujica defendió la gestión de las empresas públicas: mencionó que Ancap debió invertir en construir su planta desulfurizadora para poder seguir produciendo combustible a la altura de las nuevas exigencias y afirmó que UTE tiene que gastar “importantísimas cifras” en el tendido eléctrico para permitir que operen los nuevos parques eólicos.
“De todas maneras, aceptamos los rezongos y habrá que estar con el lápiz atento a la evolución internacional no solo de las materias primas sino fundamentalmente del petróleo. Estas prevenciones no son otra cosa que prevenciones. No aceptamos una visión derrotista; aceptamos que hay que tener prudencia pero nada de pánico, pues la economía está creciendo y va a seguir creciendo porque están en curso inversiones directas realmente importantes”.
“Estamos a leguas de tener una visión negativa y, si bien existe notoria incertidumbre mundial, Uruguay a pesar de las dificultades notorias que tienen nuestros vecinos mayores, va a seguir navegando con un margen bastante positivo desde el punto de vista de sus equilibrios económicos. ¿Quiere decir esto que estamos tocando el cielo con la mano o algo por el estilo? No. Significa esto conducta prudente y sostener los ejes más importantes, continuar bajando y luchando por bajar la inflación, tratar de reducir el déficit en todo lo posible, pero sustantivamente mantener la política de inversión. No hay ajustes ni reservas que nos salven frente a las demandas del futuro, salvo la continua política de inversión que el país tiene que tener planteada como norte”.
“No ayuda”.
Pese a las explicaciones del gobierno, el aumento generó molestia entre empresarios e industriales.
“Hemos tenido un ajuste fiscal por el lado de las tarifas”, afirmó a Búsqueda Álvaro Queijo, presidente de la Unión de Exportadores.
“Esta situación no ayuda a recomponer los costos internos porque la energía se ha encarecido”, afirmó.
“Cada vez que teníamos sequía, teníamos un ajuste (de UTE) por eso, pero hace dos años que está lloviendo de forma ideal, y la mayor generación que tuvo el país no se reflejó en bajas significativas de las tarifas. En las empresas públicas nadie se acuerda de la eficiencia, y eso se ve con el manejo de las tarifas”, añadió.
El presidente de la Cámara de Industrias, Washington Corrallo, expresó su “preocupación” por el incremento de la tarifa de UTE y la “exigua” rebaja de los combustibles.
Dijo que con la “buena lluvia” y la incorporación de parques eólicos y nuevas unidades de energía deberían esperarse rebajas y no subas del costo energético para todos los clientes: “Apelamos a que durante el año haya medidas que mejoren el costo país”.
Información Nacional
2015-01-22T00:00:00
2015-01-22T00:00:00