Para la carne vacuna, que es el principal rubro de exportación de Uruguay, el mercado chino es el destino más relevante, ya que representa 44% del volumen (156.400 toneladas) y 33% (U$S 410 millones) del monto de las exportaciones registradas este año, según datos del Instituto Nacional de Carnes (Inac).
Las exportaciones cárnicas pagan un impuesto aduanero de 12% para su ingreso a ese país de Asia, por lo que lograr una reducción de la tarifa arancelaria gracias a una negociación comercial podría significar un ahorro importante para los países del Mercosur.
Este año, los exportadores de carne uruguaya pagaron cerca de U$S 60 millones en concepto de aranceles aduaneros, según cálculos de Campo, sobre un monto de U$S 510 millones, que incluye carne y menudencias, sin considerar costos de fletes y seguros.
En encuentros mantenidos con autoridades de los gobiernos de la región en el marco de la última reunión del Consejo Agropecuario del Mercosur, realizada entre el jueves 3 y el viernes 4 en Asunción, Paraguay, el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, reflexionó con sus pares del bloque sobre el monto que quedó en las arcas estatales chinas por el pago de aranceles de las exportaciones de carne vacuna. En el transcurso de los últimos dos años esos negocios con los chinos no pararon de crecer, tanto para los frigoríficos de Uruguay como para los de Brasil y Argentina.
Por eso, el objetivo es avanzar en negociaciones comerciales que permitan disminuir los aranceles, lo que generaría mayores divisas para el país y acortaría la desventaja que tiene la carne uruguaya frente al mismo producto procedente de Australia, señalaron a Campo fuentes oficiales. Ese país firmó un tratado de libre comercio (TLC) con China y en los próximos años pagará menos aranceles.
Indicaron que hoy los exportadores uruguaya pagan cerca de 3% más de arancel, en comparación con los australianos.
Pero la estrategia negociadora uruguaya no solo pasa por reducir los aranceles para la carne vacuna, sino también rebajarlos para otros productos del agro, como lácteos, arándanos, cítricos y granos.
Actualmente, el arancel vigente en las aduanas chinas para el ingreso de esos productos uruguayos es de 10% a 12% para los lácteos, 11,5% para los cítricos y de 30% para los arándanos, según datos del Ministerio de Ganadería (MGAP) a los que accedió Campo.
Otro factor que preocupa a los exportadores y al gobierno es la dependencia que implica la concentración de las exportaciones en algunos mercados y productos. Es el caso de los lácteos, que pasaron de tener a Venezuela como principal mercado a Brasil.
De ahí el interés en aumentar las ventas en China, entre otros destinos, pero el objetivo es hacerlo en mejores condiciones de acceso que las actuales. Lo ideal sería que las negociaciones comerciales concluyan con un tratamiento preferencial para la venta de “productos cárnicos envasados que lleguen directamente al consumidor” chino, lo que representaría “un salto en el agregado de valor y en el monto” de las exportaciones de Uruguay, destacó a Campo una fuente del gobierno.
Etiquetados
A mediados de este año hubo problemas con los etiquetados que llevaban algunos embarques de carne enviados por los frigoríficos exportadores a China, por lo que en la aduana de esa nación asiática fueron rechazados unos seis contenedores. A partir de eso el MGAP debió ajustar sus controles para dar seguridad a las autoridades chinas de que ese tipo de irregularidades no se repetirían, indicaron a Campo fuentes de esa Secretaría de Estado.
Aseguraron que actualmente está suspendido el frigorífico Carrasco, que es propiedad del grupo Minerva de Brasil, para exportar a ese mercado, ya que fueron sus productos los que no tenían los etiquetados correspondientes.
El MGAP dispuso esa medida para dar una “señal de firmeza” a los ojos de las autoridades chinas, señalaron. Las fuentes contaron que los etiquetados “estaban mal colocados” en las cajas de carne exportadas por esa empresa. Como medida de respuesta a esa situación las autoridades chinas determinaron exigir un doble precinto a los envíos de carne uruguaya, acotaron.
En Ganadería consideraron que debido a la creciente importancia del gigante asiático para la corriente exportadora de carne y otros productos del agro uruguayo, es necesario no descuidar ningún aspecto en cuanto al cumplimiento de las normas sanitarias y de inocuidad exigidas por el gobierno chino.
Más aún pensando en que recientemente una delegación oficial encabezada por el presidente Tabaré Vázquez estableció el compromiso de avanzar en las negociaciones para la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China, además de renovar algunos protocolos para la exportación de granos y otros productos, es imprescindible adecuarse a las exigencias de los chinos y no cometer errores, advirtieron.
Luego de ese primer paso para negociar con China, el gobierno uruguayo inició una serie de gestiones con sus pares del Mercosur respecto a la importancia que tiene ese mercado para Uruguay y la región.
Así como China es el principal importador de carne uruguaya, también ganó preponderancia en las compras de ese producto de Brasil y Argentina.
Consumo
Una de las principales oportunidades de negocios en China es que su población registra uno de los niveles más bajos de consumo de carne vacuna, entre 4 y 8 kilos por habitante al año, según un informe confidencial elaborado por técnicos del Inac en 2015 (ver Campo Nº 42).
Ese trabajo detalla que en el mercado chino si bien los mercados primarios (callejeros, wetmarkets) son muy populares, la tendencia es que “a medida que el país progresa económicamente, la comercialización va evolucionando hacia formas más modernas, como supermercados y comercio online”.
El gigante asiático “es dominante en Asia como productor, consumidor e importador de carnes”, y la carne de cerdo es la de mayor consumo, con unos 41 kilos per cápita anual, indica.
Otros aspectos que destacan los técnicos de Inac es que los chinos tienen previsto crecer en la industria cárnica en forma estable y balanceada, y que la política agrícola aplicada por ellos conduce a la urbanización creciente, esperando que en 2030 el 70% de la población china sea urbana.
“Pero a mayor urbanización, mayores serán los conflictos de trabajadores por aumentos salariales, más corrupción para controlar y mayores dificultades para mantener austeridad”, advierten. Comentan que esos problemas se han comenzado a dar en China.
La producción cárnica en esa nación “es ineficiente y burocrática y a pesar del proteccionismo del gobierno y de las políticas antiextranjeras para proteger a las empresas chinas, igual se espera que las importaciones sigan creciendo, en particular de carne bovina, ovina, productos lácteos y menudencias”, analizan.