El “gran desafío” es “derribar el mito de la vaca como factor determinante en el cambio climático”, dijo el titular de la ARU

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Nº 2158 - 20 al 26 de Enero de 2022

entrevista de Mauro Florentín

El 2021 dejó un sabor dulce para el agro, principalmente para el sector cárnico, que rompió varios récords en precios y volumen, y para los productores de granos, porque la colza fue como la frutilla de la torta, por su impulso y valorización.

Pero hay asuntos que preocupan para el presente y futuro del rubro.

“El tema medioambiental es una amenaza, pero también es una gran oportunidad para Uruguay en cuanto a destacar sus sistemas de producción”, dijo a Búsqueda el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Gonzalo Valdés.

A su vez, el actual déficit hídrico por el cual el Poder Ejecutivo declaró la emergencia agropecuaria tendrá consecuencias en la producción. Ese directivo advirtió que esa situación “condiciona el nacimiento de terneros en la primavera de 2022” y la “oferta de novillos de acá a tres años”.

Otro tema de atención para el sector es el avance en los acuerdos comerciales con China, Turquía y otros. Valdés reconoció que eso puede derivar en una mayor concentración de las exportaciones, pero que Uruguay tiene “muchos” mercados para acceder con sus productos.

En esas negociaciones con el gobierno chino a la ARU le preocupan las condiciones a establecer en los protocolos sanitarios y demás, ya que en los últimos tiempos hubo algunas modificaciones. “El agro tiene todo para ser uno de los ganadores” de este tratado, destacó.

— ¿Cuáles son las expectativas para el negocio agropecuario en este año y en los próximos?

—Estamos empezando un año con un déficit hídrico bastante importante, con zonas en emergencia agropecuaria. Eso es un poco parecido a lo que ocurrió el año pasado y es algo que viene pasando en los últimos años, lo que afecta a todos los rubros de producción.

Estamos en una zafra de entore fundamental. La seca va a influir en la performance de las preñeces y eso condiciona lo que serán los nacimientos de terneros en la primavera de 2022. Esto afecta a la ganadería en cuanto a la oferta de novillos de acá a tres años.

Son impactos circunstanciales, pero que terminan afectando a mediano y largo plazo. Es un año desafiante en ese sentido.

Lo mismo pasa con la producción agrícola, en el sentido de que si bien están retomando los precios buenos, con una soja en el entorno de los US$ 500 por tonelada, el volumen de producción no sabemos de cuánto va a ser.

Si las condiciones siguen así, respecto al clima seco, seguramente se complique el rendimiento (en kilos por hectárea).

Igual a lo que pasó el año pasado, cuando el rinde promedio nacional de la soja fue de unos 1.800 kilos por hectárea. Entonces los precios buenos de los granos no terminan reflejándose en las cuentas del productor.

—Los productores agrícolas están jugados al impacto que puedan tener las próximas lluvias, previstas en la segunda quincena de enero.

—Toda lluvia ayuda, pero los ciclos biológicos no precisan una lluvia puntual sino una regularidad en las precipitaciones.

Las lluvias vendrían bárbaro, pero lo ideal o acorde a la producción es que llueva regularmente, y que no estemos bajo el efecto del fenómeno climático de La Niña, que tira hacia abajo las probabilidades de las precipitaciones.

En la lechería pasa lo mismo: cuando estamos en esta situación climática afecta las remisiones de leche a las plantas industriales. Entonces, hay buenos precios internacionales, pero la producción está comprometida.

—Es lo que algunos empresarios del agro comentan respecto a que en 2021 hubo precios favorables para el negocio, por lo cual hubiera sido mejor contar con más volumen de productos para vender. ¿Se desaprovechó una oportunidad?

—El tema del volumen en la producción agrícola fue clave, porque no se logró capturar el precio récord de US$ 550 por tonelada en soja. Se habla de un precio promedio de venta de ese grano el año pasado de US$ 430 la tonelada.

A nivel ganadero, fue un año récord en precio y en volumen de carne. Hay que aclarar que además en cabezas faenadas y en volumen de carne por cabeza, porque las carcasas de los vacunos fueron más pesadas. Con una buena señal de que los novillos fueron de menor edad.

Eso indica que el sector ganadero está con un empuje muy fuerte, adelantando mucho los ciclos pecuarios, para lo cual se necesita mucha inversión.

Pero ahora, hay un efecto de costos importante porque tenemos una zafra de siembra de praderas, con fertilizantes que están duplicando su valor a lo que estábamos acostumbrados.

Si bien tenemos mayor producción, mayor precio en la exportación y en los novillos también hay excelentes precios, están acotados por el aumento de costos.

—En el caso del ganadería, ¿el productor sí pudo capturar los buenos precios en 2021?, ¿fueron los máximos valores históricos?

—En lo que muestran los resultados económicos y productivos de las carpetas verdes del Instituto Plan Agropecuario y los estudios de Fucrea, que van hasta junio de 2021, esto no estuvo reflejado. El ingreso de capital de las empresas ganaderas evaluadas al cierre de ese ejercicio fue igual al del anterior.

Este impacto de buenos precios del ganado se verá seguramente en el próximo cierre de junio de 2022.

En 2019 hubo tirada corta de buenos precios para el ganado que luego cayeron por el efecto de la pandemia Covid.

En el segundo semestre de 2021 el período de mejores valores para la hacienda fue más extenso. Y ahora, la expectativa es que pueda mantenerse.

¿Cuáles son las oportunidades para el negocio agropecuario? Uruguay tomó una participación muy importante en el mercado cárnico chino, lo que son buenas noticias.

Logró una buena imagen internacional de la mano de lo que fue y es la gestión de la pandemia.

La situación de Uruguay ante el mundo es una buena oportunidad no solo para mantener el mercado chino, sino también para abrir nuevos mercados.

Además hay que alcanzar lo que tanto queremos, que es abatir los aranceles aduaneros que pagan las exportaciones, con este avance en principio de negociar un acuerdo comercial con China, y puede ser que con Turquía. También está el desafío de lograr ampliar la cuota con rebaja arancelaria para exportar carne vacuna en Estados Unidos y en otros mercados.

Siempre es bueno tener la posibilidad de acceder a varios mercados y no estar dependiente de un sólo mercado.

—¿La ARU tiene confianza en que el Tratado de Libre Comercio entre Uruguay y China se pueda concretar en 2022?

—Está anunciado que se cerraría este año. Por lo que hemos conversado con Cancillería y el Ministerio de Ganadería, creemos que se está trabajando en el tema y se cerró una etapa de consulta a nivel interno. La intención de ambos países sería cerrarlo en este año.

—¿Qué planteó la ARU ante la consulta del Poder Ejecutivo sobre ese eventual acuerdo comercial?, ¿qué le preocupa?

—El agro tiene todo para ser de los ganadores de este acuerdo, a los que les iría mejor en cuanto al tema de los aranceles aduaneros.

Ahora, tenemos el otro gran tema que se refiere a las condiciones de acceso en lo que tiene que ver con los protocolos, que también se manejan en estas negociaciones en todos los productos. Ya hemos tenido modificaciones en los protocolos de algunos productos en los últimos tiempos, respecto al ingreso de granos y de la carne. Estos temas son los que nos preocupan y que se puedan reflejar efectivamente en la disminución de aranceles.

Tuvimos diferentes eventos vinculados a etiquetados de productos y los noventa días de permanencia que luego fueron cambiando.

Se establecieron determinadas reglas que a veces condicionan a la producción en sí.

—Usted habló de la importancia de no depender de un sólo mercado, ¿un TLC con China no podría derivar en una mayor concentración de las exportaciones del agro uruguayo?

—Sí, pero por suerte Uruguay tiene acceso a muchos otros destinos con las puertas abiertas. Y siempre será cuestión de precios y de demanda.

De hecho, no estamos limitados a un sólo destino, si no que se trata de una cuestión de valores.

Una de las grandes virtudes de Uruguay es que tiene una demanda insatisfecha de productos. Tenemos el potencial de vender todo lo que se produzca. El destino dependerá de los precios en cada mercado.

—¿Y cuáles son las amenazas para el sector?, ¿el desafío de establecer una huella ambiental de la producción, considerando las tendencias mundiales en cuanto a exigencias del cuidado del medio ambiente?

—El tema medioambiental es una amenaza, pero conociendo las condiciones de Uruguay es una gran oportunidad.

Es una materia en la que nuestro país se puede destacar, estudiando y mostrando cuáles son los sistemas de producción.

Estamos seguros de que es un sistema de producción a todo nivel, agrícola, ganadero y lechero, que son atractivos a nivel mundial en lo medioambiental.

Somos uno de los países más bendecidos por la naturaleza para poder producir, acordes a los requisitos medioambientales.

—Considerando la necesidad de diferenciar la producción agropecuaria local con la de otros países, que son cuestionados por la deforestación, ¿no le parece lento el avance en cuanto a demostrar eso, mediante el trabajo que realiza un grupo interinstitucional creado por el Poder Ejecutivo?

—Somos un país distinto, con una realidad distinta. No tenemos la realidad de los países vecinos. Y eso hay que remarcarlo. No somos un país que está sufriendo una deforestación.

Europa recientemente limitó la importación de carne proveniente de zonas de deforestación. Ese problema no lo tenemos.

Los mercados lo saben y lo tienen claro. El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria está trabajando en este tema.

El gran desafío que hay es derribar el mito de la vaca como factor determinante en el cambio climático.

Se acaba de realizar una primera exportación de carne con la verificación de carbono neutro por la certificadora LSQA, seria e internacional.

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2022-01-19T15:47:00