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    sábado 08 de junio de 2024

    El gran momento de Valverde

    Nº 2197 - 27 de Octubre al 2 de Noviembre de 2022

    Como el propio título lo anticipa, no habremos de centrarnos en esta columna de la inminente definición del título de campeón uruguayo del presente año, al que llegan merecidamente Nacional y Liverpool por haber sido ganadores de los torneos Apertura y Clausura, respectivamente, y el primero, también, de la Tabla Anual, lo que le confiere la ventaja comparativa de quedarse con el título ya si gana este primer partido. ¡Tiempo habrá para ello en los próximos días!

    Ocurre que no queremos pasar por alto algo que, en estas últimas semanas, viene llenando de legítimo orgullo a los aficionados al fútbol de nuestro país, y que tiene que ver con el actual brillante momento por el que atraviesa el exfutbolista aurinegro, afianzado ya como indiscutido titular en este famoso Real Madrid, plagado de estrellas. Es que el técnico italiano Carlo Ancelotti le ha encontrado al Pajarito (hoy devenido en halcón, por una ingeniosa argucia del actual conductor de nuestra selección, Diego Alonso) una ubicación dentro del campo de juego que le ha permitido adicionar a sus ya bien reconocidas virtudes el uso frecuente de uno de sus atributos más valiosos: sus fortísimos y siempre bien dirigidos remates de larga distancia. Eso se ha transformado en una impresionante seguidilla de goles en estos últimos partidos que ha despertado encendidos elogios de la prensa especializada del mundo entero, pues son siete los goles convertidos, seis en la Liga de España y uno en la Champions League, lo que lo acerca a la meta de 10, fijada en tono de broma por el técnico madridista, so pena de retirarse de su cargo. Que Valverde era y es un jugador técnicamente muy bien dotado lo sabíamos todos. Y que era casi siempre tenido en cuenta por los últimos técnicos merengues, también. Lo que no estaba aún resuelto —y otro tanto ha venido ocurriendo en nuestra selección— era en qué sector del campo de juego y con cuál función podía desplegar cabalmente toda su enorme categoría. Debe tenerse en cuenta, además, que en el Real tenía por delante a figuras de la talla de Lukas Modrick o Tony Kross o el propio Casemiro, hoy ya alejado de la institución.

    En lo que nos es personal, sin perjuicio del talento que suele desparramar por el campo de juego, nos impresiona su decisión y velocidad para obstruir a quien transita por su sector, su claridad para ubicar con sus pases profundos a sus compañeros de ofensiva y —muy en especial en estos últimos partidos— la inusitada potencia y gran precisión de sus disparos de larga distancia, que por lo general dejan a los goleros adversarios sin tiempo para ensayar una defensa efectiva. Quien esto escribe se anima a compararlo con algunos especialistas excepcionales en ese rubro, a los que vio jugar, como Juan Eduardo Hohberg o, más cerca en el tiempo, Pedro Virgilio Rocha.

    Y ahora permítasenos traer a colación algo que escribimos en el mes de abril de 2018, en una de nuestras primeras columnas, que —a propósito de Valverde y de una concreta situación que entonces se daba— titulamos: Si tendrás mundiales por delante. Ocurría por entonces que, en una instancia muy similar a la que hoy vivimos, el Maestro Tabárez había dado a conocer la nómina definitiva de futbolistas que conformarían la selección que disputaría el Mundial de Rusia. Y, para sorpresa de muchos… ¡en ella no figuraba Federico Valverde! Cabe recordar que, en las instancias finales de esa eliminatoria, y en una situación harto compleja, el juvenil había debutado con singular brillo en un partido de visitante ante Paraguay, e incluso había marcado uno de los goles de esa ajustada victoria Celeste, precisamente con un poderoso remate desde fuera del área. Y, lógicamente, fueron entonces para el juvenil los mayores elogios de la prensa especializada.

    Recordábamos la referencia del Maestro a Valverde, tras ese soñado debut, cuando estaba harto comprometida la chance de clasificar al Mundial: “Lo puse convencidísimo, pese a su falta de experiencia y falta de conocimiento”. De allí la extrañeza —y sorpresa para muchos— de que no figurara en la lista final de convocados (justo es aclarar que, por entonces, el futbolista militaba en un equipo modesto de España y no había tenido demasiada continuidad por causa de algunas lesiones).

    Mencionábamos que, cuando se le preguntó al por entonces conductor de la selección si le había costado elegir a aquellos jugadores desafectados, no lo desmintió, aunque aclarando que “lo mismo que si los jugadores hubieran sido otros”. Y nos planteábamos entonces lo difícil que le habrá resultado a Tabárez comunicarle al joven futbolista que no iba a quedar en el plantel que viajaría a Rusia, cuando —pocos meses atrás y ante la sorpresa de casi todos— le había confiado la titularidad en la selección, en un momento particularmente delicado, logrando salvar el difícil y repentino examen con la nota más alta.

    Lo que sigue es la trascripción fiel de lo que escribimos en aquella columna: “No ha trascendido (quizás nunca se sepa) con qué palabras o de qué modo, el Maestro le explicó al juvenil su tan dura decisión. Quizás lo consoló con las mismas palabras que pronunciara tras aquel debut soñado en Asunción: ‘Valverde tiene para muchos años en la selección’. O también pudo haberle dicho que nada menos que Diego Armando Maradona —por aquel entonces un pibe de solo 17 años, pero del que ya se hablaban maravillas— quedó a último momento fuera del plantel de Argentina en el Mundial de 1978 —que luego se ganó— porque el técnico César Luis Menotti entendió que no era aún el momento adecuado para ello. Tengo bien presentes sus palabras de entonces, negándose a explicar esa resistida decisión: ‘Tenía 25 jugadores y debía inscribir a 22. Había que excluir a tres. De nada hubieran valido los discursos: ¿qué ganaban ellos si yo les decía que eran unos fenómenos, pero que los tenía que sacar?”.

    Y acotábamos: “Cuentan que aquella tarde Maradona se quedó llorando bajo un árbol y, cuando alguien se paró para consolarlo, su respuesta entrecortada fue: ‘¿cómo se lo cuento a mi papá?’. Pero el tiempo pasó, fue la máxima figura de su país por varios años y el mejor jugador del mundo. Se sacó el gusto de participar de varias copas del mundo y de ganarla en 1986”.

    Lo que entonces escribimos concluía de este modo: “Si lo tuviera a mano (a Valverde) le diría lo mismo que Enrique Omar Sívori —otrora brillante futbolista argentino— le escribiera públicamente a aquel pibe de Argentinos Jr. ante una situación similar (…): ‘¡No bajés los brazos y seguí confiando en lo que hacés! (…) ¡Mirá si tendrás mundiales por delante!’”.

    Hoy, cuando algunos años han pasado, nos permitiríamos decirle a Federico: ¡Viste…, tu Mundial ya está llegando!