En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Es el artista de los amaneceres con luna, de los paisajes parisinos y montevideanos, del Parque Rodó, de las playas y del partido de fútbol. Carmelo de Arzadun (Mataojo Grande, Salto, 1888-Montevideo, 1968) inició su formación académica en Montevideo, pero fue en París donde la consolidó, y fue París la ciudad que lo deslumbró desde que allí llegó por primera vez con una beca en 1911 y permaneció hasta 1914.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En ese período realizó una serie de dibujos y bocetos en los que experimentó con la figura humana y el desnudo. Guardados en un cuaderno durante más de cien años, estas obras nunca se habían exhibido. Ahora 30 de aquellos dibujos y de otros posteriores integran la muestra La elegancia del trazo, que hasta el 18 de diciembre se puede visitar en el Espacio Cultural Edificio Artigas (Rincón 487, subsuelo), de lunes a viernes de 12 a 18 horas.
Roxana Pallotta, directora de esta sala de exhibición, contó a Búsqueda que la muestra surgió a propuesta de Pablo Marks como festejo de los 40 años de la inauguración de Galería Latina, que él dirige y que tiene en su acervo los dibujos de Arzadun. Marks adquirió en 1995 varias obras del artista que estaban bajo la custodia de la curadora Julieta Moretti, y entre ellas se encontraban los bocetos.
Los 30 dibujos que ahora se exponen, hechos con lápiz o tinta sobre papel, ofrecen “la elegancia del trazo, la redondez de la línea, como testimonio de una sensibilidad que perdura largamente sobre el papel”. Así los describió el artista y crítico Jorge Abbondanza para esta muestra, poco antes de morir el 28 de agosto de este año. “Allí un Arzadun treintañero fue explorando el cuerpo femenino hasta componer un homenaje con sordina, una glorificación a media voz”, agregó Abbondanza en su texto que ahora integra el catálogo de la exhibición.
En París, Arzadun estudió en la Academia Vitti con los maestros Hermenegildo Anglada Camarasa y Kees Van Dongen, y posiblemente allí realizó los primeros desnudos. En ese momento también estaban en París los artistas Manuel Rosé y José Cuneo. Era común que los tres se juntaran en tertulias y debates en el atelier de Van Dongen.
“Durante toda su vida mantuvo una gran amistad con Cuneo. En 1925, Arzadun se casó con Micaela Aramberri. En ese momento, él y Cuneo habían participado en un salón y habían podido vender sus obras. Entonces Cuneo lo invitó a Europa, y se fueron los tres a París. Fue la luna de miel con Micaela y también una nueva experiencia con la pintura”, explicó Pallotta.
Con Micaela tuvieron dos hijos: Raquel y Néstor. La familia y la vida cotidiana fue el tema recurrente de sus dibujos. “A Carmelo lo provocaba el entorno, lo que lo rodeaba lo inspiraba. Entonces estaba permanentemente dibujando a sus hijos, a su esposa, incluso a él mismo. Hay tres autorretratos que muestran la evolución de su fisonomía”, agregó la directora de la sala.
Con sus dibujos, delicados y sobrios, Arzadun marcó el paso del tiempo de su familia. Sus hijos aparecen pequeños y luego se hacen jóvenes y adultos, igual que la joven madre Micaela, que se convierte en una señora arropada y de lentes. Están leyendo o jugando a los naipes o simplemente reunidos. Algunos de sus retratos de niños recuerdan a los de Petrona Viera, que fue su contemporánea. Arzadun también dibujó escenas en la playa con bañistas, un paisaje especialmente querido por el artista.
En una vitrina de la sala, llama la atención una foto en la que están Julio María Sanguinetti y Marta Canessa junto al papa Juan Pablo II. A su lado está el regalo que el entonces presidente le hizo al papa: un cuadro de Arzadun que hoy permanece en el Vaticano.
Hijo de un padre vasco y de una madre uruguaya, Arzadun fue un hombre discreto y austero, y la expresión de sus autorretratos dan muestra de esas características. Cuando regresó de Europa en 1917, Pedro Figari, que dirigía la Escuela de Oficios Femeninos, lo invitó a ser docente. Arzadun aceptó y permaneció durante 37 años como profesor de Dibujo y Pintura en esa escuela, que hoy es la UTU de la calle San Salvador. También fue docente del Círculo de Fomento de las Bellas Artes y durante 10 años dirigió el Museo Municipal Juan Manuel Blanes. Participó también del Taller Torres García.
En 1949 regresó a París con otra beca, esta vez junto a su esposa y su hija. Volvió a la ciudad en 1964 y la recorrió junto a su hijo Néstor, que residía allí desde hacía unos años. “Siempre estaba dibujando, bocetando, jamás viajaba sin su libreta de apuntes y bocetos y nunca sin su caballete”, dice el texto del catálogo.
El Espacio Cultural del Edificio Artigas se inauguró en agosto de 2019 con una muestra de Cecilia Mattos, Homenaje a Figari. La sala está en un lugar privilegiado y la visita a la exposición de Arzadun puede ser una oportunidad para visitar el edificio.
Construido entre 1946 y 1948 por el arquitecto estadounidense Aaron Alexander, tiene el diseño de los edificios corporativos neoyorquinos. Fue encargado por un accionista de The First National City Bank of New York para albergar allí su sede, que se instaló en la planta baja y en el subsuelo. El resto del edificio fueron oficinas.
Con su planta baja de granito blanco y negro, el edificio conserva la elegancia de sus primeras épocas. Tiene también cabinas vidriadas para albergar obras de arte, como las de Octavio Podestá, Enrique Broglia y Manuel Pailós. En el subsuelo donde está el Espacio Cultural, funcionó durante muchos años el Clering de Informes y luego permaneció abandonado.
El texto que dejó Abbondanza sobre los dibujos de Arzadun hace énfasis en la importancia del dibujo como disciplina. “El siglo que han cumplido estos dibujos, les otorga el distanciamiento que suele acompañar a las reliquias largamente preservadas (…). En un mundo que todavía estaba sacudido por el espanto de la Gran Guerra, el joven Arzadun dejó en su hilera de desnudos un signo de placer y de libertad”.