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La Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas (CSA) fue fundada en 2008 y actualmente tiene 48 centrales sindicales afiliadas de 21 países de América del Sur, América Central y América del Norte. En total, sus miembros representan a unos 50 millones de trabajadores del continente. La CSA es una de las cinco regionales de la organización madre, la Confederación Sindical Internacional (CSI). La CSI tiene 331 centrales sindicales afiliadas de 163 países y representa a más de 207 millones de trabajadores del mundo.
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Ni la CSA ni la CSI son las únicas organizaciones internacionales de centrales sindicales. En paralelo funciona la Federación Sindical Mundial (FSM), de tradición comunista, que tiene también una regional en América. Aunque tiene mayor antigüedad (fue fundada en 1945) hoy la separan de la CSA más de 100 millones de trabajadores. Según los últimos documentos publicados en su página web, la FSM representa a unos 92 millones de trabajadores de 120 países.
En América hay una tercera organización llamada Alternativa Democrática Sindical, que formaron 12 centrales sindicales escindidas de la CSA en 2016.
El PIT-CNT no está afiliado a ninguna de estas organizaciones. A diferencia de lo que ocurre en otros países, en Uruguay las distintas líneas ideológicas conviven dentro de la misma organización sindical. Para evitar divisiones, los dirigentes tomaron recaudos acerca de la afiliación internacional. El estatuto del PIT-CNT define en su artículo 4º que se trata de una “organización nacional autónoma” que no se afilia “a ninguna de las organizaciones internacionales existentes”. En el artículo 19º establece que el Congreso puede tomar decisiones sobre afiliación a organizaciones internacionales, pero para eso se requiere una mayoría de dos tercios de los delegados.
“Hay un tema histórico del PIT-CNT que hace muy difícil la afiliación y lo respetamos completamente”, dice el secretario general de la CSA, Rafael Freire. Entre los dirigentes del PIT-CNT, según cuenta, hay quienes tienen simpatía por la FSM y quienes la tienen por la CSA. No conoce, sin embargo, ningún uruguayo afín a la Aternativa Democrática Sindical, organización a la que le atribuye un enfoque de “sindicalismo conservador”.
La línea ideológica de la CSA Freire la describe como “sindicalismo democrático”. Hace énfasis en ese punto. “Tenemos una opción muy clara por la democracia”, afirma.
“Al hacer un corte ideológico, en general se divide. Si querés una central socialista, solo vas a tener socialistas dentro. Si querés una central comunista, solo vas a tener comunistas dentro. La idea nuestra es que podamos estar todos adentro de una misma confederación, con una discusión programática, no de opción ideológica”, explica.
Como muestra de esa convivencia, señala que tienen afiliadas en Argentina cuatro centrales con líneas ideológicas diferentes. Lo mismo ocurre en Brasil, donde están afiliadas —entre otras— la Central Única de los Trabajadores (CUT) y la Unión General de los Trabajadores (UGT). La CUT, de la que proviene Freire, es cercana al Partido de los Trabajadores, mientras que la UGT representa un espectro tan variado de opciones que tuvo incluso votantes de Jair Bolsonaro.