Lo que sigue es una entrevista a Alonso, a días de asumir su cargo.
—Luego de que se conociera el resultado de la elección se viralizó un video en el que uno de los dirigentes que lo apoyaban celebra gritando: “¡Salvamos al fútbol uruguayo!”. ¿Lo siente así?
—No, yo creo que es una expresión de alegría que se da en una circunstancia de extrema emoción. Si bien todos confiamos en el proyecto, esa expresión fue por todo el trabajo que realizó Alfredo Silva, que lo exteriorizó con ese grito final. El fútbol uruguayo viene en un proceso: acumulando autonomía, mejora en los ingresos, ganando profesionalismo, ganando en un enfoque técnico superior al que tenía. Esto antes era muy político y ahora cada vez hay más espacios técnicos. Pero no hay nada que identifique un salvador acá.
—Sin embargo, varios dirigentes plantearon la elección como la más importante de la historia de la AUF.
—Era una de las elecciones más importantes en la historia de la asociación, lo creo, porque había en puja modelos de la conducción del fútbol. El modelo que estamos pregonando nosotros es el del fútbol más inclusivo. Es el del fútbol que refleja en la gestión el espíritu que guio el trabajo de la votación del nuevo estatuto. Y dentro de ese modelo hay una visión más integradora de todos los sectores, incluso los grupos de interés, que muchas veces se los ve como competencia por algunos sectores profesionales. Siempre se los vio contrapuestos a los intereses de los clubes profesionales, que eran los que tenían el poder anteriormente.
—¿Y la otra?
—La otra visión era la más tradicional. La más apegada a que el fútbol es de los clubes, y si bien nosotros tenemos clara la importancia, pensamos que la evolución viene hacia otro lado y que no podemos tener a ciegas a todo un sector del fútbol.
—¿Era volver atrás si ganaba esta otra visión?
—Iba a haber mayor resistencia a ejecutar durante la gestión cuestiones que están en el espíritu del nuevo estatuto, porque en ese grupo político que quedó votando con Oscar (Curutchet) estaban las expresiones más radicales, que presentaron un recurso ante el TAS (Tribunal Arbitral del Deporte, por sus siglas en inglés) contra la exigencia de FIFA de votar el nuevo estatuto.
—Usted habló de modelos, pero no de una puja a favor o contra la empresa Tenfield.
—No...
—¿Qué rol ha tenido Tenfield en los últimos años?
—Si voy al rol de Tenfield, arranco en 1998. Tenfield acercó una mirada de negocios a una institución que era netamente política y volcada a realizar campeonatos. No hubo una visión de negocios desde la institución que generara lo que se generó, por ejemplo, en Chile hace la misma cantidad años con la creación de un canal. Tenfield acercó esa visión de negocio, generó el primer contrato fuerte que en aquel tiempo aseguraba una cantidad de salarios pagos de la propia institución. Eso se dio en el período del señor Eugenio Figueredo, que visualizaba un fútbol con la integración de equipos del interior, la televisación y un orden financiero. Pero ese paquete se fue desdibujando en el tiempo. En el último tiempo hubo también otros condimentos. Por ejemplo, la separación de la empresa Tenfield del ámbito de la selección nacional. Se separó el derecho de imagen y ya no lo daba la asociación, sino que Tenfield tuvo que hacerlo con la Mutual de Futbolistas Profesionales, que fue lo que dio origen a todos los problemas que hubo hace dos o tres años. Y se fue avanzando en esa independencia. Además, cuando en 2012 se negocian los derechos de televisación local se extendió la televisión local hasta 2023, pero los derechos de la selección quedaron con la fecha de vencimiento 31 de diciembre de 2016. Ahí llegó otro hito importante, porque desde 2012 a 2016 nadie pasó la línea del seleccionado nacional en cuanto a contrataciones y se trabajó para que no se vendiera ningún activo de la selección. Ni esponsorización, ni derecho de imagen, ni indumentaria. Esa es un poco la secuencia. Luego del 2016 comenzó un cambio en el relacionamiento, porque ya no hubo vínculo entre Tenfield y la AUF por derechos de la selección. Eso fue un golpe. Hoy el relacionamiento está con el fútbol local.
'Era una de las elecciones más importantes en la historia de la asociación, lo creo, porque había en puja modelos de la conducción del fútbol. El modelo que estamos pregonando nosotros es el del fútbol más inclusivo. Es el del fútbol que refleja en la gestión el espíritu que guio el trabajo de la votación del nuevo estatuto'
—Más allá de ese recuento, ¿cuál es su posición respecto a Tenfield?
—El posicionamiento es claro. Nuestra idea es continuar el proceso de ir hacia la gestión directa de los recursos. Mi opinión es que cuando termine este contrato, no debiera darse más el sistema tercerizado. Deberíamos tener un modelo con canal propio y en sociedad con una productora, estructurado. Después veremos desde el punto de vista económico financiero, del punto de vista operativo también porque esta es una asociación de fútbol que no tiene especialización en temas comerciales.
—La idea es que todo esté en manos de la AUF.
—Sí, por un tema de adaptación a los nuevos tiempos de negociación. No podemos quedarnos con una situación rígida como ha imperado en los últimos 20 años.
—Ahora hay una cláusula millonaria a pagar en caso de rescindir el contrato. ¿Está dispuesto a hacerlo?
—Es una posibilidad. Desde hace un año y medio está vigente el debate porque ha habido alguna posibilidad de renegociar y extender el plazo, y, por otra parte, también surgieron rumores de que existirían los recursos para rescindir. El tema es que tenemos que evaluar cuál es el verdadero valor de la rescisión.
—¿Cree realmente posible lograr este objetivo? En el fútbol uruguayo parece que siempre gana Tenfield.
—Sí, pero también ha tenido sus reveses en este proceso. Por algo ahora nos encontramos con una selección libre en cuanto a sus recursos. Es claro que Tenfield pugnó políticamente para que no se vendiera la esponsorización de indumentaria deportiva, por ejemplo. Pero creo que lo primero que tenemos que hacer es un estudio jurídico sobre los contratos y las posibilidades reales de alternativa sobre este caso. Un análisis realizado por profesionales del mayor prestigio posible para tener la seguridad jurídica y estudiar cuál es la mejor opción.
—Usted mencionó que en AUF no existe la política partidaria. ¿No era Curutchet el candidato del gobierno?
—Yo no lo vi así. Tengo una cantidad de amigos que participan en estructuras del gobierno que me llamaban para decir que simpatizaban con mi candidatura. Como también gente de la oposición que trabajaba en la candidatura de Curutchet: dos de sus grandes operadores son de filiación nacionalista. De repente sí era más claro que ciertos clubes que expresan mayor simpatía por la posición comercial de Tenfield estaban más cerca de la candidatura de Curutchet. Eso es una observación de la realidad. De repente del lado nuestro no era así.
—¿Le llamó la atención que la Asociación Inclusiva de Futbolistas Asociados (AIFA), vinculada a Tenfield, consiguiera la personería jurídica del MEC en tan poco tiempo?
—Sí, fue parte de las polémicas de la campaña. Igual, la determinación de aceptar o no un grupo para participar en el congreso es de la AUF. Dentro de las condiciones estatutarias se habla de una organización de jugadores, característica que tenía la Asociación de Futbolistas del Uruguay y no la AIFA que tenía una característica más gremial. Esto es algo que la FIFA no considera aceptable.
—¿Temía que se impugnara la elección en el MEC?
—No, nosotros teníamos un delegado que estuvo en todo el proceso y él nos transmitió que no observó ninguna irregularidad. Fíjate que lo que se cuestiona fue aceptado por todo el congreso, incluso organizaciones que promovían la candidatura de Curutchet, así que no había margen.
—Usted fue parte del Consejo Ejecutivo de Wilmar Valdez. ¿Que sintió al conocer los audios que lo implicaban en presuntas coimas?
—Sorpresa. En las primeras horas tuvimos mucho malestar. Queríamos respuestas, no teníamos información sobre lo que pasaba. No sabíamos si era una operación, una cama, como se dice. Incluso lo alentábamos a que se presentara a la elección. Después, con el paso de las horas fuimos incorporando más información. Fuimos conversando con los protagonistas del tema. Y luego de la renuncia de Wilmar nos mantuvimos prácticamente un mes preparando las elecciones, ya observando con mayor distancia lo que había sucedido. A nosotros nos sorprendió tremendamente y nos costó un tiempo entenderlo.
—¿Y qué entendió cuando pasó raya?
—Algunas cosas me las reservo. Arranqué a leer el dictamen de la fiscal. Traté de sacar el mayor grado de detalles sobre la política interna de los actores que allí estaban involucrados. Pero bueno...
—¿Se arrepiente de algo? ¿Hubiera hecho algo diferente desde el Ejecutivo?
—¿En esos días? No, no. Lo encaramos de frente a Wilmar y le dijimos lo que pensamos.
—¿Qué respuesta les dio Valdez sobre las acusaciones?
—Nosotros tuvimos charlas francas. Le preguntamos, hemos ido con el cuchillo a fondo. Me quedo con la explicación que dio, en particular. Fue la persona que más sufrió esto. Quedó afuera del fútbol, que era su pasión, afuera de los cargos importantes de Conmebol y FIFA. Hasta ahí llega y terminó el caso político para nosotros. No hay reproches.
—¿Por qué formalmente la AUF no investigó lo qué sucedió?
—Yo hice mi investigación y aquí se investigó las cuestiones que se nombraban en los audios. Y fue muy claro que en el único caso del que se habla que hubo un flujo de dinero concreto fue el de las luces del estadio Franzini. Y el proyecto se adjudicó con los criterios de manual de procedimiento. La asociación no administra ni elige las empresas, lo único que hace es adjudicar el proyecto. Lo que nosotros investigamos nos dice que todo se dio dentro de lo pautado.
'Nuestra idea es continuar el proceso de ir hacia la gestión directa de los recursos. Mi opinión es que cuando termine este contrato, no debiera darse más el sistema tercerizado. Deberíamos tener un modelo con canal propio y en sociedad con una productora, estructurado'
—¿Salió manchada la imagen del dirigente del fútbol uruguayo?
—Creo que tuvo una exposición muy fuerte que nos dejó a todos con un salpique. El fútbol tiene una exposición muy fuerte que también se concentra en lo malo. Creo que la investigación interna que hicimos, con lo que se había manejado que en definitiva lo único concreto era esa obra del Franzini, nos arrojaba una situación normal. Que pueda quedar el fútbol sospechado, manchado, sí. Uno mismo cargó con la mochila de provenir de la administración anterior y lo he reconocido en todos lados. Lo bueno, entiendo yo, es que a partir de lo que han sido las actuaciones de la comisión fiscal no hay nada que objetar.
—En política, episodios recientes y similares se han manejado por un lado desde lo jurídico y por otro desde lo ético. ¿Por el Tribunal de Ética de la AUF no se analizó el caso de Valdez?
—Lo que pasa es que el tribunal no actúa de oficio. No tiene una facultad de tomar casos para sí mismo y actúa por impulsos de parte. En general actúa en ámbitos deportivos. Yo creo que el caso podría haberse constituido en un punto inicial, como antecedente de una línea, pero no tiene el tribunal la facultad para tomar esos asuntos. Sí tiene para exigir la comisión fiscal, que lo hizo, y toda la documentación quedó disponible para que fuera revisada.
—¿Habló con Valdez?
—Sí, tres o cuatro veces desde que se fue. De estos temas y otros más.
—¿Qué le dijo?
—Me lo guardo. En algún momento hablará del tema públicamente. Yo de Valdez tengo la mejor de las consideraciones.
—Valdez dijo que el Ministerio del Interior direccionó la licitación de las cámaras de seguridad para que ganara la empresa DDBA. ¿Es así?
—Eso surgía de la calentura del momento. Estábamos bajo una situación económica angustiante. Después que explotó el FIFAGate se nos cortaron los recursos de Eliminatorias y no teníamos un peso. En ese contexto se dio esa licitación y el primer llamado terminó en US$ 2,5 millones cuando estábamos al borde de la cesión de pagos. Era impagable y no adjudicamos. Tuvimos todo un enfrentamiento con el ministerio y de forma natural se dio un relacionamiento entre las dos instituciones que no fue el mejor. Cuando se dio el condicionamiento del ministerio de que no iniciara el campeonato, yo entiendo la calentura de Wilmar, como era de todos los que entendíamos. Nuestra propia asamblea nos mandató a no empezar el campeonato hasta tener una solución con el ministerio y ahí surge ese proceso competitivo relámpago que duró 50 días. Ahí sí entiendo que el contexto de tensión debió impulsar a Wilmar.
—Pero, ¿no vio nada que diera sospecha de un direccionamiento?
—La empresa desde el punto de vista técnico era la que gozaba de la preferencia del ministerio. No tengo duda, pero no al punto de sesgar la elección hacia la empresa bajo ningún condicionamiento técnico.
—¿Cómo imagina su relación con el gobierno a partir de ahora?
—Pienso que va a ser una buena relación. Después de ese momento de tensión se aflojaron las diferencias y comenzamos a transitar otro camino. Aplicamos el sistema, el sistema fue exitoso. Luego, a partir del decreto presidencial se aplicó otro sistema de trazabilidad de las entradas, que combinado con las cámaras generaron un mejor clima entre las partes.
—Usted va a ganar más del doble que el presidente de la República. ¿Le parece bien lo que recibe o habría que modificarlo?
—El monto es alto, pero nosotros no somos una organización pública que se rija por lo que gana el presidente de la República. Primero tengo que aclarar que el ingreso que recibe el presidente de la AUF es por su participación en el ámbito de la Conmebol. No lo paga la asociación. Lo segundo es que un cargo de alta dedicación, que se entrega full time, que te hace perder horas de trabajo en otras actividades, entonces es natural que use ese dinero para compensarlo. Por ejemplo, ahora tengo que organizarme de otra manera, cubrir ámbitos en los que trabajaba con gente que tendré que contratar. Eso implica que pierda un montón de clientes por la falta de horas para salir a vender mis consultorías. Y uno no puede dejar esto y pensar que tiene la misma base de clientes o el mismo nivel de trabajo que tenía antes. Eso no tiene sustitución.
—¿Es factible que el presidente de la AUF tenga un sueldo pago por la asociación y deje de ser honorario?
—No estoy de acuerdo. El dinero constituye un ingreso por la actividad que realiza en Conmebol, que tampoco es compensado ni es parte de la asociación. Y entiendo que el presidente no debería tener un salario porque sería un antecedente para generar egresos por otras funciones. Estamos en Uruguay: primero sería el presidente, después los compañeros de la Mesa Ejecutiva, los juveniles. Y si le pongo precio a las horas que dedican, por ejemplo, en los tribunales, esto no sería viable.
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