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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáBajo el título “El Ocaso y la Esperanza”, la última entrega de Búsqueda publica una columna de Daniel Gianelli que hace honor a los mejores antecedentes del autor. La nota utiliza una larga serie de calificativos —desilusión, desencanto, pérdida de mística— para describir el sentir de muchos frenteamplistas ante decisiones políticas y comportamientos de la coalición que confrontan principios e ideales que siempre consideraron distintivos del pensamiento de izquierda.
El tema no es menor: hace a la lumpenización del Uruguay de hoy.
El prestigiado columnista nos deja con sabor a poco a la hora de profundizar en las causas de ese estado de cosas, limitándose a hacer mención a un “proceso que tiene que ver con el ejercicio del gobierno”.
Con la licencia del Sr. Director, he aquí nuestras conjeturas a este respecto:
Las diferencias que la nota refiere, no son de hoy (sí su exposición pública). Todo frente —recuérdese que el FA no es un partido político sino una coalición de partidos, una fuerza política al decir de nuestro presidente—, por definición es vasto y engloba matices múltiples. No obstante esas diferencias, todos esos grupos estuvieron históricamente unidos por un objetivo común, único y exclusivo: alcanzar el poder. En su camino hacia este último, el Frente Amplio no reconoció ningún tipo de inhibiciones: el fin justificaba los medios. Todo cuanto hacían los gobiernos de turno resultaba a priori reprochable, desde la alianza de Pluna con Varig hasta la reforma de Rama. Y ni hablar de la fractura social, de la continua referencia al ellos y al nosotros, de la apelación a los instintos más bajos como herramienta política sistemática, o de la demonización de los opositores políticos.
Una vez que el Frente Amplio no vaciló en tejer alianzas con todos quienes pudieran sumarle votos, y una vez que optó por apelar a la pasión mucho más que a la razón, el cocktail pasó a ser explosivo y sus resultados imprevisibles. Siembra odios y cosecharás tempestades.
Jonás Bergstein
CI 1.316.079-4