
Consejo de Ministros. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS
“Apoyatura”, no coalición
Bottinelli centró su discurso en explicar “la arquitectura del gobierno” y “el juego político” entre los socios. Su análisis partió de los cifras de las elecciones generales, cuando la coalición multicolor obtuvo el 54% de los votos, para inferir que el gabinete, fuera del Partido Colorado y de Cabildo Abierto, ha quedado “homogeneizado en sectores que convergen en Luis Lacalle Pou”, y antes incluso en “el luisismo” que en el Partido Nacional.
El politólogo apuntó, por ejemplo, que la sexta parte del electorado que puede definirse “luisista” —por su votación en octubre y simpatía hacia el hoy presidente—, se refleja en dos tercios del Consejo de Ministros, y concluyó que esto “debilita la arquitectura electoral” del gobierno.
Observó que “10 de los 15 miembros del gabinete, o 12 elegidos o personas de confianza” del presidente, de un total de 17, son funcionarios “con jerarquía equivalente a ministro o superior”. Así es que “el luisismo” ocupa “dos tercios del Consejo de Ministros”, pese a que obtuvo “un poquito menos” del 19% del total de los votos.
Del Partido Independiente, dijo que hoy tiene “un nexo incluso más cercano” al presidente que una parte de los sectores del Partido Nacional, en línea con los más “luisistas”, como Aire Fresco, políticos “sin una militancia sectorial específica, pero del entorno” de la Torre Ejecutiva, más la Lista 40 y el Herrerismo o Lista 71.
Constatar este “reduccionismo del apoyo electoral” permite inferir, en términos ajedrecísticos, “una debilidad de posición”, dijo Bottinelli, entre otras cosas porque al haber “un Consejo de Ministros del luisismo”, los otros actores tienen “problemas para marcar perfil” propio.
Mencionó además que Lacalle Pou se apoya en un “marketing de gobierno”, sujeto a la opinión pública, que comparó con modelos como el del italiano Matteo Renzi, el del argentino Mauricio Macri —asociado al cientista político Jaime Durán Barba—, y el del francés Emmanuel Macron.
Si bien la forma de gobierno en Uruguay entra en la categoría de sistema “semipresidencial o semiparlamentario”, comentó, Lacalle Pou “ha llegado al nivel más alto de lo hiperpresidencial”, a su vez caracterizado por “el cultivo de la imagen del presidente como un elemento central” de su gestión.
En los hechos, dijo, “es un gobierno del presidente” que opera en una estructura “con cierta representación mayestática” del mandatario. Y entretanto, agregó, “los socios proponen ideas que el gobierno dice ‘bueno, vamos a ver…’”.
“Hay un concepto de que el gobierno es de Luis Lacalle Pou, o con mucho del Partido Nacional, y que tiene dos socios que le ofrecen apoyatura”, aseguró el politólogo, para concluir que este “no es el concepto de una coalición”, que supone “una debilidad estructural” y que también “es un riesgo para el futuro”, porque “los socios del gobierno apenas tienen un papel auxiliar y de apoyo”.
Bottinelli sostuvo que donde funciona “realmente” la coalición es en el plano legislativo. Allí se ve “la distancia” entre lo que envía el Ejecutivo y lo que aprueba el Parlamento, con una coalición “muy fuerte”, con el respaldo de 56 diputados y 18 senadores.

Intendentes del Frente Amplio se reúnen con Lacalle Pou en Torre Ejecutiva. Foto: Daniel Rodriguez /adhocFOTOS
Bibloquismo y bipartidismo
Para el director de Factum, esta “hiperpresidencialización” conduce a pensar que “Lacalle Pou tiene la idea, que es riesgosa, de llevar al Uruguay a un nuevo bipartidismo”.
“Hoy lo que hay es un bibloquismo”, dijo, y precisó, por un lado, “un bloque que es prácticamente monopartidario, que es el Frente Amplio”, y por otro, “un bloque tripartito”, integrado por blancos, colorados y cabildantes.
Empero, señaló “una tensión entre el concepto de bibloquismo, que justifica una coalición, y el concepto de bipartidismo, que debilita la existencia de esa coalición”, porque implica que uno de los polos ubica en un lugar “secundario” a sus socios.
“Realmente lo que se observa es la intención de superar este bloque con el predominio absoluto de un partido y que pudiera llegarse en el imaginario a una confrontación Frente Amplio-Partido Nacional”, infirió Bottinelli.
Basado en encuestas de Factum, aseguró que Lacalle Pou sostiene una aprobación “muy fuerte” vinculada a la crisis sanitaria de la pandemia y a la seguridad pública, sumada a “una alta personalización”, al “culto a la personalidad” y a “una hegemonía comunicacional”.
“La duda es qué pasará cuando quede atrás el período más grueso de la pandemia, cuando afloren los problemas del día a día”, indicó.
El politólogo remarcó que, entre los socios, “Cabildo es quien claramente tiene disidencias más fuertes” respecto al Partido Nacional y muestra un juego “medio oscilante” de apoyos y críticas, está asociado pero no de forma “monolítica”.
De hecho, ninguno de los socios de gobierno son “monolíticos”, dijo, y tampoco lo es la oposición. Señaló que “la quinta parte de los votantes del Frente Amplio en octubre de 2019 aprueban la gestión de Lacalle Pou” y “ese es un dato insoslayable para analizar la realidad”.
En una entrevista publicada a finales de enero en El País, Bottinelli aseguró que “el gobierno de Lacalle Pou hostiga a Cabildo Abierto” y que “hay una estrategia política de querer aplastar al Frente lo más posible”.

Guido Manini Ríos a la salida de la reunión en Torre Ejecutiva. Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS
Gobierno, pandemia y viceversa
Por su parte, Sanseviero dijo que “gobierno y pandemia son una sola cosa” y que el bloque encabezado por Lacalle Pou lleva adelante lo sustantivo de su programa de “resignificación de los 15 años de gobierno del Frente Amplio”, anclado en el concepto referido a la “nueva normalidad” y también impulsado por un “fervor antiprogresista” que consideró clave para llegar al gobierno.
“Lacalle Pou es un gran agente de la grieta”, afirmó en un pasaje de su exposición, y atribuyó eso al hecho de “negar a la oposición” en favor de “corporaciones”, especialmente de la economía y la comunicación.
En un artículo publicado el viernes 28 en Brecha, titulado Gobierno, pandemia y viceversa, Sanseviero escribió: “En resumen, la fuerza gobernante liderada por Lacalle navega exitosamente en la corriente disruptiva de derecha, que viene instalando agendas y gerentes en buena parte del planeta. Es una factura político-cultural uruguaya, organizada sobre la convicción de que el bien nacional se garantiza blindando las jerarquías y los privilegios sociales. En eso cree y para eso gobierna”.
Información Nacional
2021-06-02T19:44:00
2021-06-02T19:44:00